Wilbert Torre

SERENDIPIA

Primer round

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador tendrá la cualidad de ser lo más próximo a un metapoder, una forma de toma de decisiones que dejó de existir en México, por lo menos de manera directa, desde 1997, cuando el PRI perdió la mayoría en la Cámara de Diputados.

Las bancadas de Morena y sus partidos aliados tienen los votos suficientes para sacar adelante las reformas que requieran una mayoría simple, y es previsible que no tendrán problemas para sumar los votos necesarios en ambas cámaras cuando el Presidente envíe propuestas para reformar la Constitución.

Hace unas horas, sólo por citar el ejemplo más próximo, Dante Delgado, presidente de Movimiento Ciudadano y futuro líder de la bancada de MC en el Senado, declaró: “Para nosotros ser oposición es amar a México. Por eso, le decimos a López Obrador que aquí están nuestros votos, en la Cámara de Diputados y en el Senado, para dar reversa al gasolinazo e impulsar la agenda de transformación profunda que necesita el  país”.

Hace unas horas también, la Confederación Patronal de la República Mexicana inició la recolección de 117 mil firmas para presentar al Congreso una iniciativa ciudadana con el propósito de modificar el artículo 102 de la Constitución, que regula la creación de la Fiscalía General.

Gustavo de Hoyos, líder de los empresarios, dijo que la propuesta plantea la figura de un fiscal de transición de una terna propuesta por el presidente de la República, que entraría en funciones el 1 de diciembre de este año y que sólo podría ser removido por mayoría calificada del Senado, a propuesta del Ejecutivo. Estas dos expresiones, surgidas de manera independiente, pueden dar una idea de la compleja misión que enfrentarán Morena y sus partidos aliados, pero sobre todo el presidente López Obrador, para atender y dar curso a las propuestas que, puede adivinarse desde ahora, lloverán en la próxima legislatura para presionar al gobierno obradorista y a Morena y sus aliados, que son mayoría, para aprobar iniciativas necesarias y largamente postergadas como una fiscalía y un fiscal general dotado de autonomía frente al Poder Ejecutivo.

En política básica, López Obrador no tendrá pretextos ni argumentos para no dejar pasar propuestas como la que propone modificar el 102 de la Constitución para regular la creación de la Fiscalía General. Peña no lo hizo, pero aún si hubiera querido no hubiera podido hacerlo sin el apoyo de sus partidos aliados, incluido el PAN. López Obrador va a enfrentar la extravagante situación de tener la mayoría simple en ambas cámaras y poder lograr incluso la mayoría calificada (negociaciones factibles de por medio), y aún así tener que reprimir las tentaciones totalitarias para escuchar a los otros partidos y a la sociedad civil.

¿AMLO tendrá la voluntad de escuchar y negociar aun cuando no lo necesite? El primer round del nuevo gobierno será en el Congreso.

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