Martha Anaya

Martha Anaya

ALHAJERO

Al PRI lo hundieron dirigentes lisonjeros

Las aguas se siguen moviendo en el priismo. Pocos están tranquilos, y muy pocos quedaron contentos con los últimos movimientos en la dirigencia del partido.

De hecho, las comunicaciones entre los descontentos se han intensificado. Cartas van y cartas vienen. Invitaciones de distinta procedencia a sumarse a una corriente o a otra. Mensajes que se cruzan en chats ad hoc. Figuras que se preparan en las sombras para actuar llegado el momento.

César Augusto Santiago, militante del tricolor desde hace 50 años, ex secretario general del partido y presidente por 15 minutos, es quien ahora convoca a sus correligionarios a “construir una alternativa crítica dentro del partido”.

Su convocatoria va dirigida a aquellos que “han ido a votar masivamente para castigar la ineptitud de la última campaña priista y los enjuagues ideológicos de la derecha confundidos en la izquierda y viceversa”. A los que piensan que un proyecto socialdemócrata, nacionalista y revolucionario es lo que conviene a este país. El llamado de César Augusto parte de este análisis:

-El PRI -indica- reconquistó la presidencia; pero jamás recuperó su discurso y su esencia.

-Los cuatro presidentes del PRI del sexenio (César Camacho, Manlio Fabio Beltrones, Enrique Ochoa, René Juárez) nunca supieron o quisieron emitir su opinión y, por ende, darle al PRI la fisonomía de un auténtico partido político. Sucumbieron al Ejecutivo sin alegato, propuesta, o reclamo alguno.

“Del respaldo usual y comedido a un titular del Ejecutivo federal del mismo partido, pasaron al sometimiento obsequioso, pusilánime, y en su afán de complacencia, no fueron útiles al propio Ejecutivo y mucho menos, al partido”, asevera el chiapaneco.

-Algunos priistas hicimos notar que ese camino “obsequioso y acrítico”, no era la respuesta ante una sociedad empobrecida, en un escenario de corrupción y violencia.

Agrega Santiago, “los dirigentes nunca escucharon nada. No tenían tiempo en su obsesión lisonjera y de defensa a ultranza, de todos a quienes veían cercanos al Ejecutivo”.

Resultado: como partido se desdibujó por completo y en su organización y militancia, también. La justicia social y la democracia interna al demonio, la fila de los formados haciendo méritos en las llamadas estructuras, al carajo; los militantes y el orgullo de pertenencia, igual; las candidaturas para los de fuera; la dirigencia en manos ajenas, y todos a callar para dar paso a la burocracia de la Secretaría de Hacienda que se convertía en políticos y estrategas de la campaña más difícil de los últimos tiempos. La elección fue un desastre. Pero el mismo grupo que ha estado en los últimos seis años en toda la debacle -apunta César Augusto-, “insiste en mantener un modelo que ahora pueda permitirles administrar la derrota”. Es lo que busca evitar con esta nueva corriente crítica denominada Alternativa.

GEMAS: Obsequio del fallecido Luis Donaldo Colosio: “No hay que temerle a la competencia política, hay que huir de la incompetencia política”.

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