Wilbert Torre

SERENDIPIA

El Nobel de la Paz

El Premio Nobel de la Paz ha sido otorgado a una mujer yazidi secuestrada por el Estados Islámico, así como a un ginecólogo del Congo que ha atendido a miles de mujeres en un país alguna vez llamado la capital de las violaciones en el mundo.

La Academia distinguió con el Nobel de la Paz a Nadia Murad, de 25 años, una mujer yazidi que logró escapar para alzar la voz por miles de mujeres que han sobrevivido la violencia sexual por parte del Estado Islámico.

Murad ha descrito así la traumática jornada que comenzó con su secuestro y violación, como miles de mujeres en el mundo:

“Hace tres años fui una de miles de mujeres yazidi secuestradas por el Estado Islámico y vendida como esclava. Soporté violaciones, torturas y humillaciones antes de que lograra escapar. Tuve suerte: muchas Yizadis pasaron por cosas peores y por más tiempo. Muchas aún están perdidas. Muchas han sido asesinadas”.

Murad ha descrito que una vez que logró escapar, sintió que era su deber recorrer el mundo para contar la brutalidad del Estado Islámico. Las mujeres yazidi esperan que el relato de sus experiencias de crímenes masivos, violaciones y esclavismo logrará atraer la atención del mundo sobre el genocidio que ocurre ahí.

El Nobel de la Paz otorgado a Murad es especialmente relevante ante un panorama preocupante de violencia sexual en contra de las mujeres.

Murad y el médico del Congo Denis Mukwege, de 63 años, han sido galardonados con el Premio Nobel de la Paz por el trabajo y las intensas campañas en la que ambos se involucraron para exigir el fin del uso de violaciones masivas como un arma de guerra.

Mukwege ha pasado cerca de 40 años ayudando a las víctimas de violencia sexual en El Congo. El médico y su equipo han tratado a miles de víctimas de estas agresiones, de acuerdo con el Comité Nobel Noruego.

Mukwege se ha convertido en un símbolo de condena a las violaciones masivas y la impunidad que permite que sigan ocurriendo. Ha criticado al gobierno del Congo por no emprender esfuerzos suficientes para contener el uso de la violencia sexual contra las mujeres como estrategia de guerra.

Los abusos contra Murad fueron sistemáticos y parte de una estrategia militar. De acuerdo con el Comité del Nobel de la Paz, las violaciones fueron un arma contra los yazidíes y otras minorías religiosas.

Luego de tres meses de cautiverio, Murad logró escapar y empezó a denunciar los abusos que habían sufrido ella y otras mujeres.

“Los dos laureados han hecho una contribución crucial para llamar la atención sobre los crímenes de guerra. El doctor Mukwege ha ayudado y entregado su vida a defender a estas víctimas. Murad es la testigo que narra los abusos perpetrados en contra de ella y otras mujeres. Cada uno ha ayudado a dar una gran visibilidad a la violencia sexual en tiempos de guerra”, exaltó el Comité del Nobel.

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