Ya no. En una noche llena de drama, y con un cierre extremo, México se quedó sin ideas para atacar y quedó fuera de la Copa del Mundo ante Inglaterra. Justo cuando mejor se tenía que defender llegaron los errores y la valla invicta del equipo tricolor se vino abajo.
México tuvo más tiempo la pelota, pero justo cuando mejor jugaba, Inglaterra dio sendas puñaladas en los momentos clave, a través de Jude Bellingham y Harry Kane.
El equipo mexicano vendió cara la derrota, pero los errores defensivos terminaron por pesar. El portero Jordan Pickford esta vez tuvo una gran noche y atajó los remates de Raúl Giménez, quien esta vez no pudo ganarle la partida al arquero inglés.
México dominó, pero Inglaterra golpeó primero
Desde temprano el equipo de Javier Aguirre se fue con todo al frente; Gilberto Mora tocando de primera, Alvarado cruzando todo el frente y Harry Kane mostrando cierta desesperación al tratar de quitarle el balón a Erik Lira, quien se crecía y no se arrugaba ante el referente inglés.
Lira y Bellingham vivieron un intenso duelo en el mediocampo, sobre todo en la primera parte. La movilidad de Mora, Romo y Alvarado con rotación por el campo desubicó al mediocampo inglés.
Al 14’ llegó la primera opción clara para México. A través de un gran servicio de Alvarado a la cabeza de Raúl Jiménez, quien se lanzó de palomita y obligó una gran atajada de Pickford.
Cuatro minutos después Gil Mora se juntó con Jiménez para hacer una pared que estuvo a punto de fracturar el muro defensivo inglés.
El duelo entre Lira y Bellingham escaló con cada jugada en la disputa por el control del balón en la media cancha.
Gordon y su velocidad causaron preocupación por la banda derecha, al ganarle en un par de ocasiones a Jorge Sánchez, quien perdió los duelos a máxima velocidad.
Dos goles en cinco minutos cambiaron el partido
Al 36’, cuando mejor jugaba México, vino una descolgada que inició Rice y cerró Bellingham a segundo poste ante la mirada pasiva de Alvarado y Jorge Sánchez para rematar de cabeza y silenciar al Estadio Azteca. El golpe noqueó a México, que estaba en shock; apenas dos minutos después, al perder la pelota en medio campo, cayó el segundo tanto, aprovechando el desconcierto del equipo mexicano.
México no había recibido ningún gol en cuatro partidos, pero en cinco minutos encajó dos cuando mejor jugaba. A partir de ahí, todo fue cuesta arriba.
El equipo verde reaccionó al 42 para meterse al partido a través de un contrarremate de Julián Quiñones, quien marcó su cuarto gol en el campeonato.
Al 45, Quiñones le bajó un balón a Raúl Jiménez, pero su disparo pasó rozando el poste de Inglaterra. México lo buscaba y generaba peligro.
Cerca del final volvió el duelo entre Jiménez y Pickford, quien voló para sacar la pelota del ángulo cuando se cantaba el segundo. Después, en el tiro de esquina, César Montes se saboreaba el remate, pero apareció la pierna salvadora de Bellingham.
El hombre de más no alcanzó para la reacción
En la segunda parte México salió con la misma intensidad y al 52 llegó una tarjeta roja para el inglés Jarell Quansah. Se abría una posibilidad, pero la Selección Mexicana no supo aprovechar ese hombre de más en la cancha.
Una desconcentración de Edson Álvarez con Kane derivó en un balón que quedó a la deriva y le cayó a Gordon. Tala salió para cortar el balón, pero lo tocó y se señaló penal. Harry Kane anotó desde los once pasos para ampliar la ventaja de Inglaterra con un cobro seguro.
El mismo Kane cometió un penal sobre Bryan Gutiérrez tras la revisión en el VAR. Raúl Jiménez tomó el balón y anotó el segundo con el sello de la casa. El especialista acercó a un gol al equipo mexicano al minuto 69, desatando la locura en el Azteca, con mucha voluntad, intensidad y deseo, pero sin ideas al frente.
Tras la pausa de hidratación, Inglaterra metió a dos defensas para jugar con línea de cinco, tres medios y solo Kane en el ataque. El partido estaba claro: México al ataque y los ingleses apostando por el contragolpe.
Al 79, Edson Álvarez tuvo un remate en tiro de esquina y el Vasco metió al Memote Martínez por Julián Quiñones para buscar centros al área con tres delanteros, pero sin las llegadas ni la imaginación para atacar el marco inglés.
Los últimos minutos fueron de pelotazos, sin que se generara peligro con tres centros delanteros que naufragaron ante la defensiva inglesa, que resistió los bombardeos al área del equipo mexicano.
Se antojaba el ingreso de futbolistas con buen disparo de larga distancia, como Luis Chávez, pero Aguirre optó por Álvaro Fidalgo, quien no encontró la forma de generar peligro desde fuera del área.
La salida de Quiñones y Gil Mora terminó por pesar, ya que tener más delanteros no siempre significa atacar mejor.
México cerró así su participación en una Copa del Mundo en la que vivió una primera fase perfecta y firmó un gran partido ante Ecuador, pero en apenas dos minutos Inglaterra encontró el camino para acabar con la esperanza verde.







