FERNANDO CORZANTES / EL DOBLE

ENCUENTRO CIUDADANO

En cine existen distintos tipos de dobles, hay los de acción para escenas de riesgo; de desnudos para cuando el actor no desea mostrar el suyo; de habilidades complejas como tocar instrumentos musicales o bailar.  Y en política también hay de dobles a dobles. Como por ejemplo, el alcalde de Pichucalco en Chiapas, Moisés Aguilar Torres, quién usa una fotografía de tamaño real para “asistir” a los eventos en los que no puede estar personalmente, duplicando su presencia.  Aquí en Querétaro, hay otro tipo de doble, como el alcalde Luis Nava, quién se empeñó desde hace más de tres años en llegar a ese cargo, pero por lo que puede apreciarse nunca visualizó la responsabilidad que esto conlleva.  Si de algo estamos seguros es que su correligionario Marcos Aguilar ha sido el peor Presidente Municipal queretano que se tenga memoria, Luis Nava ya va por ese camino, con visos de rebasarlo.  Las administraciones panistas, tanto municipales como la estatal, han sido mucho más de negocios y de aparador político, que de administración y atención en servicios a la ciudadanía.  Y a un año de labores, podemos visualizar el continuismo panista de presentar logros históricos redoblados, como nunca antes.   Lo anterior viene a colación por la promesa hecha al arranque de campaña, cuando Luis Nava prometió el doble de seguridad para la capital.  Todavía en abril de éste año Nava afirmo que Querétaro contaría con “El doble de seguridad, (reiterando que) por supuesto que lo vamos a tener”.  En general el incumplimiento de una promesa apenas acarrea castigo electoral, es normal que desde una perspectiva de comportamiento, esta nociva práctica, el prometer sin cumplir, se siga repitiendo.  Pues vale aquí señalar que de acuerdo con los resultados del vigésimo cuarto levantamiento de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), realizada por el INEGI en la primera quincena de junio de 2019, la población de 18 años y más consideró que vivir en Querétaro es inseguro, al mostrarse un crecimiento de esta percepción en marzo del 57.1% al 58.6 en junio.  Los hechos hablan: el aumento en el índice de casos de violencia contra las mujeres, incluidos los feminicidios; los ajusticiamientos en lugares públicos; los homicidios de taxistas (y no aclarados); con un largo etcétera en materia de seguridad que se enreda y anuda con los dichos, simulaciones, mentiras e inacción provenientes desde la gubernatura del estado, de la cuál es espejo fiel el municipio.

Otra prueba, el día de ayer Plaza de Armas cabeceó en su portada el lugar que ocupa nuestra entidad en cuanto a la percepción de seguridad por parte de la ciudadanía, a través de la encuesta elaborada por Consulta Mitofsky.  Es un pírrico vigésimo segundo lugar en cuanto a la percepción de seguridad por parte de la población.  Esto es, Querétaro está en semáforo rojo. 

Habría que agregar lo señalado en la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en relación con el transporte público automotor, que midió la satisfacción por el servicio que recibe, indicando que en Querétaro sólo 12.4% de usuarios están satisfechos con el transporte público, lo que ubica a Querétaro en el último lugar nacional en cuanto a la calidad del servicio que recibe. Por ello de forma abrupta en su último informe Domínguez Servién, en un acto de alto horizonte populista, ofreció tarifas preferenciales a sólo dos pesos, cuando en campaña ofreció gratuidad a sectores vulnerables.  Este hecho muestra su urgencia de credibilidad.

Así va el partido que ofrece el doble, como su doble moral.

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