SABINO MEDINA / AMLO, UN EXTRAORDINARIO PRESIDENTE POPULAR CON TAMAÑOS

DESDE LOS BALCONES

“Las torres que en la Corte se creyeron, un día CAYERON…”

Para valorar correctamente los acontecimientos que se están dando en nuestro país, no podemos perder de vista las condiciones, las circunstancias y la extracción social de donde procede el actual Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

¿En qué medio, en qué circunstancias y el largo trayecto social y político por el que tuvo que transitar, para desarrollarse un personaje así, ajeno a las élites de poder estatal de Tabasco, de la estructura propietaria de la tierra y el dinero del mismo, un auténtico pequeño burgués rural pobre, radical?

Social y esquemáticamente caracterizado don Andrés Manuel López Obrador, como él hay y existen millones de mexicanos diseminados en pequeñas poblaciones, rancherías de todo el país, pequeña ciudades semiurbanas, con un pobre y casi inexistente desarrollo capitalista, de esa pobre y rala realidad proviene el actual Presidente de México, AMLO, como abrevia su nombre la gente, el pueblo entero del país.

Recientemente lo vimos detenido en un viejo camino de terracería en los límites del Estado de Puebla y Morelos, una empobrecida región como hay muchas en el país, al lado de un niño con su padre, buscándose un ingreso diario para vivir, “tapando hoyos” con pala y tierra del mismo camino rural, acaso ignorando que hubo, una  vez, un gran economista, llamado Keynes, que mal aconsejara al capitalismo en crisis que, cuya única manera de reanimar  la economía, se le ocurrió la de abrir hoyos para luego taparlos.

Este empirismo económico, teórico tan efectivo, en manos del extraordinario conductor, clave en  las negociaciones del Tratado de Versalles, fue lo que me recordara ese contacto casual del Presidente Mexicano con el padre y el niño tapando hoyos en esa terracería perdida en las estribaciones de los volcanes polvorientos de lo que queda del Valle de México.

También me interrogue, ¿y qué va a ser de esa familia, si el estado mejora la calidad de esa brecha? ¿A qué se van a dedicar padre e hijo? ¿De qué modo se van a ganar la vida, si se les quita ese margen de actividad real y concreta posible?

No se sabe más de ese encuentro social del Presidente Mexicano, con el padre y el hijo, realizando sin saber la conseja económica del gran Keynes, directriz anticíclica, terriblemente precaria; pero a tal extremo conducen las contradicciones del capitalismo, que las hay para quienes quieran verla.

Este mismo Presidente AMLO, ocupa a los habitantes de las diversas comunidades de Oaxaca, para que éstas trabajen en la construcción de sus propios caminos, con apoyo presupuestales del Estado, de la misma manera que aconseja y lleva a cabo la reforestación de miles de hectáreas, sembrándolas con cientos de miles de árboles en las Selvas de Chiapas.

Se trata de la ocupación de miles de lugareños que obtienen un jornal, familias enteras, hombres y mujeres, que puedan ocuparse en transformar su medio ambiente por medio del trabajo social colectivo, sin contratistas de por medio, sin los costos de mecanización caros, con mano de obra y herramientas sencillas; no es mucho, ni genial, pero es algo sencillo y simple, y como otro gran luchador social alguna vez dijera, “vale más una acción que cien programas”.

Que todo esto y algunas otras empresas, por denominarlas de algún modo, llevadas a cabo por este Gobierno Federal, no convencen a los negociantes de la obra pública y a sus dueños; es absolutamente claro que no lo entiendan en el almácigo de sus intereses.

Recientemente, en mi tierra, Zacatecas, acaban de suspenderse los compromisos ya contraídos con “contratistas” para despojar a nueve ejidos perdidos en la Sierra de Milpillas, de un magnifico escurrimiento de un caudal de agua, 40M3 por segundo al menos, que se pretendía llevar a las zonas urbanas de Fresnillo, Zacatecas, capital y Guadalupe, una masa de agua y de valor económico enorme, sólo para el rentismo urbano y proseguir con las especulaciones inmobiliarias fáciles y apropiativas de la tierra rural de las masas agrarias, como el padre e hijo, que vió Andrés Manuel  López Obrador, en la Tierra de Zapata y Jaramillo.

Por esto y por más las élites económicas y oligárquicas de varias entidades de la república no quieren y rechazan la hegemonía política del excepcional Presidente Mexicano que hoy tenemos; sin embargo, éste no cesa de visitar a las poblaciones más alejadas de la Metrópoli  y de los centros de poder, hablándole en forma directa a la gente, con las mujeres, con los viejos y la población toda del país; este estilo de gobernar y hacer política, es verdad, no les gusta, y  por lo cual, donde quiera y de cualquier modo, le alzan pequeñas y diseminadas protestas, oposiciones y rechazos con la complicidad y el odio social mal disimulado de           quienes, no entienden que estos rezagos, entre monumentales negocios al amparo del crédito público, acabarán con lo que poco o mucho que México avanzara, desde los gobiernos del General Alvaro Obregón, Calles y, sobre todo, Lázaro Cárdenas del Río, hasta ahora, hasta antes de la desnacionalización del petróleo, del acero y las minas y el caudal de estragos que la deuda externa ha provocado y continuará realizando, como aconteciera con Europa, después de las dos grandes guerras mundiales. LA HISTORIA NO ELABORA JURISPRUDENCIAS DE NADA. ESTO LO HACEN OTROS NOTABLES, QUE SE OCUPAN DE SUS CRISTALIZACIONES Y DE LA PROPIEDAD ESOTERICA Y EXOTÉRICA DE LA CLASE DOMINANTE. 

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