Fernando Corzantes

ENCUENTRO CIUDADANO

De porros y democracia

“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.

Augusto Monterroso

El porrismo, un viejo mal en México, que se rejuvenece gracias a que los porros son estructurados, financiados y apoyados por diferentes círculos de poder político en nuestro país.  En el caso emblemático de la Universidad Nacional Autónoma de México, históricamente lo han sido por el PRI, ocasionalmente por el PAN y actualmente por el PRD.  La agresión del pasado 3 de septiembre a estudiantes de CCH Azcapotzalco no es un asunto local, su impacto y repercusión se está dejando ver y sentir en toda la república.  Tanto por el tema del porrismo (agresiones, vejaciones e intimidación al interior de las universidades públicas) como el de la democratización y defensa de la educación y las universidades públicas. Más aún si la movilización se empalma con el inminente estallido de 10 universidades públicas que se encuentran en bancarrota.

La admirable respuesta de los estudiantes de la UNAM ante la agresión sufrida, no sólo fue la movilización a través de una concentración de más de 30 mil jóvenes en el mismo lugar en el que sus compañeros fueron agredidos por grupos de choque, sino la entrada a demandas que van al centro del poder político universitario. 

Hasta el momento se han acordado en su pliego petitorio siete ejes: Esclarecer los hechos del 3 de septiembre en la explanada de Rectoría y el deslinde de responsabilidades, así como el cumplimiento del pliego petitorio del CCH Azcapotzalco y la destitución definitiva de Teófilo Licona (jefe de vigilancia). Castigo a los autores materiales e intelectuales de los hechos violentos, acompañamiento jurídico y psicológico a los afectados y la difusión de los videos de seguridad sobre el hecho. “Democratización de la universidad”, desaparición de tribunales universitarios o instancia que persigan a los estudiantes y profesores que se movilizan por la defensa de la educación pública. Se incluye modificar la Ley Orgánica de la UNAM para que los estudiantes elijan a las autoridades, incluyendo al rector. “Contra la violencia de género y contra a mujer”, se pide atender las denuncias de acoso y que se cumpla con la paridad de género tanto en el Tribunal universitario como en la plantilla docente. “Sobre seguridad y temas porriles”, se exige castigo a los responsables y la seguridad en los planteles de esta casa de estudios. “Educación pública y gratuita”, es el eje 6.  “Transparencia y rendición de cuentas en cargos y salarios, así como el presupuesto de la universidad y planteles”.

Como vemos, alrededor del porrismo se encuentran diferentes personajes, entre ellos las autoridades universitarias, los partidos políticos y funcionarios públicos. En la historia del porrismo las autoridades universitarias han sido claves (contrario a lo que se pensaría) para el desarrollo y consolidación de estos grupos, veamos algunos ejemplos: en 1933 ya existía un grupo de choque en la UNAM de la Unión Nacional de Estudiantes Católicos, este grupo se llamaba Los Conejos y estaba dirigido por Manuel Gómez Morín (rector en 1933-34) y por Rudolfo Brito Foucher (rector en 1942-44). En 1935, Luís Chico fue el primer rector con una política institucional apoyada en guardaespaldas, formando el grupo “Los Pistoleros de la rectoría”.   El porrismo es un problema social que tiene repercusiones directas sobre la población, en concreto en contra de los jóvenes estudiantes de algunas Universidades del país. El objetivo de estos grupos ha sido el mismo desde su fundación en los años veinte: golpear, intimidar e incluso asesinar a jóvenes organizados alrededor de alguna causa social ha sido la constante, aunque en las últimas décadas el enemigo del porro es todo aquel estudiante organizado o no, que deambule por algún centro educativo en el que estos grupos tengan presencia.  Lo anterior forma parte de un proceso más grande, la descomposición social y política, en particular de los partidos políticos en México.  En décadas pasadas el PRI gobernó México con un terrorismo de estado que aplasto grandes movimientos sociales, un brazo de ese terrorismo fueron los grupos de choque que orquestaron masacres estudiantiles.

La pregunta hoy es quién orquestó el ataque reciente, quiénes y en qué se benefician de éste hecho. Sus orígenes e intenciones últimas deben ser claramente desentrañados.

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