Sabino Medina

DESDE LOS BALCONES

La república y las universidades autónomas del país

El gran historiador alemán Theodor Mommsen, Premio Nobel de Historia 1902 y uno de los más grandes investigadores de la Historia de Roma, al abordar los tiempos de la Monarquía republicana de Julio César, como monarquía democrática, como si esto fuera un contrasentido, no nos informa la manera como los jóvenes, hijos o no de libertos, acaso hubieran concurrido a centros educativos parecidos a las UNIVERSIDADES actuales, ni tan siquiera a “Liceos”, o “academias”, cuyas instituciones, el resto de las mismas, produjeron todavía escuelas filosóficas informales de gran calado intelectual en que abrevaran Cicerón, el propio Julio César y multitud de escritores como Plauto y Lucrecio, entre otros romanos cercanos a nuestra era.

Este eminente historiador y mejor investigador, sí nos informa, en cambio, del estado de cosas por los que transitaba la clase media del Imperio y su gradual desaparición a consecuencia del parasitismo de los grandes propietarios de tierras, comerciantes y usureros que se hicieron pagar intereses del 8 y el 9 % del capital prestado.

Las grandes protestas sociales del Imperio se dieron entre estos grupos de libertos, criminales y bandidos, algunos de ellos, llegados del exterior de la ciudad de Roma, pero que por las políticas del reparto popular de trigo, vegetaban en la estructura feudal en la que se sustentara el Imperio Romano.

La UNAM tiene una población total de aproximadamente 400 mil inscritos, entre facultades y prepas, CCH, como ahora se les denomina.

Ciudad Universitaria es la más grande concentración y compacta población joven, sumándose a ella maestros e investigadores y trabajadores, que por ello sufre presiones cotidianas del hampa baja y alta residenciada en la capital de la república y que de mil modos vive pegada en los espacios universitarios.

Pero se da el caso de que esta población joven y madura, destacadamente mujeres, experimenta acoso y agresiones de distinto tipo. El hampa citadina se da mañas para introducirse en los recintos de la CU y esto se ha convertido en una enorme plaga social, sumándose a ello ciertas expresiones sociales de carácter canallesco estudiantil, con que se les abonan el terreno en su supervivencia.

Pero con todo y todo, el Universitario en CU y fuera de estos recintos, donde se hallan las preparatorias y los CCH, libran con cierta atomización sus propios problemas diarios con el hampa profesional que vive y convive, que se impone por la fuerza a la voluntad disgregada de la población universitaria que se halla en formación y con objetivos científicos y culturales ciertos.

Las agresiones a la UNAM Y EN LA UNAM, han sensibilizado al tigre social de los jóvenes que luchan todos los días con limitadísimos recursos de sobrevivencia individual y social; los mejor librados son quienes tienen familia propia en la capital o en las ciudades aledañas a los centros educativos; pero miles de ellos vegetan en la pobreza, se alimenta mal y a duras penas tienen algunos medios para sufragar el transporte diario.

No es ningún privilegio ser estudiante pobre en ninguna parte del mundo y menos en medio de una crisis social como la que se vive en México; pero los jóvenes le apuestan al futuro, a la cultura, a la ciencia, al trabajo marginal si lo consiguen, como formas de librar el difícil tránsito profesional si es que en algún momento alcanzan su objetivo.

Pero eso de ir a golpearlos y tenerlos bajo el amago de la venta de droga vendida bajo intimidación y por la violencia, entre otros métodos, es el colmo de los colmos, ya que los jóvenes tienen una incipiente conciencia social ya saben cuál es la naturaleza de su desigualdad social y política, aún entre sus propios compañeros.

Ahora, recientemente, han obligado a los UNIVERSITARIOS a movilizarse, siempre lo han hecho y lo seguirán haciendo en el mundo entero; no es ninguna sorpresa que esto suceda; Andres Manuel López Obrador es uno de estos universitarios y los reclamos y señalamientos “fifís” que se le hicieron por su largo tránsito para graduarse en ciencias políticas responde a esta situación social que pervive en México capital y en las capitales de todos los Estados.

Esto no lo entienden la mayoría de los gobernadores y los funcionarios públicos de la oligarquía mexicana, de uno y otro signo, no lo han entendido nunca, ni lo entenderán; por eso se les hace fácil organizar agresiones en masa como formas de control social y política de la juventud nacional, pero eso ya pasó o tendrá que superarse al precio que sea.

Ya nadie duda que han alebrestado al TIGRE UNIVERSITARIO NACIONAL Y VALE MÁS que entiendan las causas de su movilización actual. Los jóvenes sufren toda una serie de males sociales del subdesarrollo y de la capitalización  acumulada de unos cuantos; no bastan los 9% que dicen que le dan algunos gobernadores. ¿9% de diez pesos? ¿9% de una masa devaluada del presupuesto anual de las universidades? ¿9% de los 40 mil millones de pesos que recauda el Estado de Querétaro? ¿De cuánto estamos hablando? Hablemos claro: se dijo en este III Informe que se repartieron 229 mil paquetes a familias con hasta tres carencias alimentarias. ¿Cuánto costaron cada uno de esos paquetes y dónde y cómo se repartieron?

Durante los comicios recientes se informó que se erogarían 232 millones de pesos para proporcionar útiles escolares. ¿Es el mismo dinero gastado en una y otra erogación? Bien valdría saberlo, pero sabemos y conocemos otras cosas por las que los jóvenes y la población están “encabronados”. ¿No le parece, señor Gobernador Pancho Domínguez, señor gobernador Graco Ramírez, señor gobernador M. A. Yunes Linares, Rafael Moreno Valle, etc.?  Pero se oponen aferradamente a toda coordinación federal programada y dicen que borrando las diferencias se encuentran los puntos de UNION. ¿De qué nos está hablando señor Gobernador Francisco Domínguez Servién que tanto mal quiere a los periodistas de Plaza de Armas y de otros medios? El 9% de la comunicación se va a otro lado, se exporta fuera de Querétaro y de su economía y seguramente no es cualquier bicoca huachicolera. ¿Verdad?

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