Wilbert Torre

SERENDIPIA

Dinastías

En distintas épocas, el mundo ha sido regido política y financieramente por dinastías. Las hay antiguas, llenas de prosapia y cierta fama que no siempre es brillo, como los Kennedy o los Clinton en Estados Unidos, y otras más acordes a los tiempos actuales, no siempre acuñadas en historia y abolengo y con frecuencia crecidas a la par del hartazgo social, la oportunidad, el aniquilamiento del enemigo y la acumulación de poder regional.

En este país las dinastías se extienden a lo largo de la geografía mexicana marcando territorio por apellidos, en algunos casos, como en Tlaxcala, donde el poder ha pasado en un siglo de unas manos a otras en unas cuantas familias representadas por los mismos apellidos, notablemente los González, el clan del ex gobernador Mariano González Zarur.

Hay dinastías que han perdurado en buena parte de la historia pos revolucionaria, como los Del Mazo o los Hank en el Estado de México.

El abuelo Alfredo del Mazo Vélez gobernó entre 1945 y 1951, su hijo, Alfredo del Mazo González, entre 1981 y 1986, y Alfredo del Mazo Maza, quien llegó al gobierno el verano del año pasado bajo denuncias de fraude de Estado, compra del voto y el uso político del presupuesto y las instituciones. La dinastía de los Hank tuvo sus primeros cimientos en el profesor Carlos Hank (autor de la infausta frase “un político pobre es un pobre político”) y ha continuado con sus hijos y sus nietos.

Hay dinastías que han terminado en la cárcel, como a la de los Borge en Quintana Roo, estado gobernado por Miguel Borge Martín entre 1987 y 1993, y por su sobrino Roberto Borge Angulo, quien llegó al poder con solo 32 años y ahora está preso bajo distintos cargos de corrupción.

Hay dinastías fallidas, como la que intentó fundar en Campeche Carlos Sansores Pérez, y otras en gestación, en los rumbos de Morelos, donde el gobernador Graco Ramírez intenta heredar la silla a su hijastro, Rodrigo Gayosso.

Hay dinastías construidas sobre poderosos cacicazgos políticos, como las que han levantado los dos políticos que más tiempo han logrado permanecer en activo: Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa Patrón. Los hijos de ambos, Sylvaya Beltrones y Pablo Gamboa, hoy representan el futuro político de ambas casas.

Y desde luego hay dinastías casi monárquicas como la que construyeron los Moreno Valle en Puebla. El general Rafael Moreno Valle fue gobernador en una época en la que el Ejército tenía por cuota dos gobiernos estatales, y varias décadas después asumió el cargo su nieto, Rafael Moreno Valle, quien ahora intenta traspasar el poder a su esposa.

Están las dinastías de los Salinas y los Zedillo, en suspenso y sin continuidad política al menos como clan, y está la dinastía con destino incierto que ha levantado Andrés Manuel López Obrador, cuyo poder en Morena descansa sobre sus hijos.

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