Wilbert Torre

SERENDIPIA

El lío de las pensiones de los expresidentes

Hay promesas que son irrenunciables. Al presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, le saldría como un tiro por la culata dejar morir la idea de cancelar en definitiva las pensiones de los ex presidentes.

Pero las prisas y las ansias por precipitar lo que López Obrador ha llamado un cambio profundo de régimen, ha provocado pifias que pueden frustrar el espíritu detrás de cada cambio legislativo que enmarcará la llamada Cuarta Transformación.

Un ejemplo es la cancelación de las pensiones de los ex presidentes. Si se lee la Ley de Remuneraciones de los Servidores Públicos, saltan preguntas importantes. La principal: ¿Por qué la mayoría de Morena no llevó esa prohibición a la Constitución para volverla definitiva? En la Cámara de Diputados, en septiembre pasado la nueva legislatura aprobó la minuta del proyecto enlatado en el Senado durante siete años.

El Presidente electo y Morena han celebrado la eliminación de las pensiones de los ex presidentes en medio de un revuelo mediático que ha nublado otra parte oscura de la ley, por llamarla de alguna manera, que al aprobarse con términos y vacíos correspondientes al año en el que fue aprobada –2011–, la colocan bajo riesgo de ser impugnada y que le lluevan amparos para detenerla.

¿Pero realmente esta ley prohíbe las pensiones?

No de una manera absoluta. La ley ha sido bien recibida por la ciudadanía porque ataca privilegios de los políticos y se ha dado como válida la versión de que elimina las pensiones. Pero la realidad es que hay un resquicio en el artículo 10 que puede permitir que los ex presidentes las sigan recibiendo junto con otros privilegios.

Movimiento Ciudadano es la bancada que más batallas ha dado para cancelar las pensiones. La senadora Verónica Delgadillo visitó dos ocasiones Los Pinos, envió cartas a los ex presidentes y provocó una airada respuesta de Vicente Fox; hace ocho semanas MC volvió a presentar la iniciativa y ahora presiona para que se corrijan las pifias y lagunas en el Senado. La ley tiene un capítulo “sobre percepciones por retiro y otras prestaciones” que prohibe otorgar percepciones por retiro, pero no las pensiones. En el capítulo IV, artículo 10, dice que “no se concederán ni cubrirán sin que se encuentren asignadas por la ley en el decreto legislativo”. ¿Y si aparecen en el decreto del Presupuesto de 2019? El artículo 11 cita que “los servidores públicos de elección popular no tienen derecho a liquidación o compensación alguna al término de su mandato”. Podría interpretarse como una prohibición, pero sólo se refiere a bonos y liquidaciones y no a las pensiones.

La ley tampoco cancela el personal a cargo de los ex presidentes. Si este rubro, el más costoso, se mantiene, puede costarle a los mexicanos hasta 4 millones 800 mil pesos al mes por ex presidente.Morena tiene dos opciones: enmendarse la plana o simular que es lo que no es.

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