Un médico para el PRI, a sus 90 años

El Doctor:José Narro Robles, candidato de lujo a la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, partido que hoy cumple 90 años de haberse fundado en Querétaro. Aquí con militantes queretanos durante su visita al comité directivo estatal en septiembre de 2017. FOTO: PLAZA DE ARMAS

COLUMNA PLAZA DE ARMAS

Un médico para el PRI, a sus 90 años

¿Dr House?: Sabino

  • Dan la toma de nota a Araujo en CTM
  • Morenos: Norman Pearl por Peñafiel
  • CATEM: protestan Llamas y Castelán
  • El extrañamiento de Haces a Pancho

POR: SERGIO ARTURO VENEGAS RAMÍREZ

El Doctor: José Narro Robles, candidato de lujo a la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, partido que hoy cumple 90 años de haberse fundado en Querétaro. Aquí con militantes queretanos durante su visita al comité directivo estatal en septiembre de 2017. FOTO: PLAZA DE ARMAS

Noventa velitas.

Fundado en Querétaro hace nueve décadas, que se cumplen hoy, el Partido Revolucionario Institucional vive la peor crisis política y económica de su historia, derivada de dirigencias y gobiernos fallidos que lo sumieron en el tercer lugar nacional y local. De ese hoyo pretenden salir los priistas para regresar a la competencia y a la disputa por el poder.

Antes, deben elegir nuevo presidente y, aunque hay media docena de aspirantes, la lucha verdadera parece estar entre el gobernador de Campeche, Alejandro “Alito” Moreno, que se veía como el favorito y el más sólido de todos: el doctor José Narro Robles, ex rector de la UNAM, ex secretario de Salud, ex presidenciable y –ojo- ex presidente de la Fundación Luis Donaldo Colosio.

Con uno de ellos estará mejor que con Enrique Ochoa Reza o Claudia Ruiz Massieu que rematará su pobre desempeño en las elecciones para gobernador de Puebla y Baja California, a celebrarse el 2 de junio próximo, junto con otros procesos locales.

La verdad es que este PRI poco se parece a aquél Partido Nacional Revolucionario creado por Plutarco Elías Calles el 4 de marzo de 1929 en Querétaro para unificar a las fuerzas políticas del país, tras el asesinato de Álvaro Obregón.

Y aquí solían volver cada año a renovar el pacto.

Como en 1979, medio siglo después de la fundación, con José López Portillo en la presidencia y todavía con la ilusión de administrar la abundancia.

Y 10 años después con Carlos Salinas de Gortari, tras los controvertidos comicios del 88, cuando dejaron de ser el partido único.

En aquél acto, celebrado en el Auditorio Josefa Ortiz de Domínguez el 4 de marzo de 1989,  el presidente estuvo flanqueado por el dirigente nacional Luis Donaldo Colosio y el gobernador Mariano Palacios Alcocer, además de una docena de ex líderes, como Lauro Ortega, Alfonso Martínez Domínguez, Manuel Sánchez Vite, Adolfo Lugo Verduzco, Jorge de la Vega Domínguez, Gustavo Carvajal Moreno y Pedro Ojeda Paullada.

Ahí estaban también los líderes sectoriales: la queretana Silvia Hernández, Emilio M. González y Maximiliano Silerio, de la CNOP, CTM y CNC, hoy tan venidas a menos.

Igualmente Roberto Madrazo y Rafael Rodríguez Barrera que serían posteriormente presidentes del PRI, como Fernando Ortiz Arana y Mariano Palacios Alcocer.

Y abajito: Ernesto Zedillo, Manuel Bartlett Díaz (hoy en la 4-T), Pedro Aspe Armella y -¡uy- José Córdoba Montoya.

Eran otros tiempos y otro ánimo.

Ya en el 94 vendrían el Tratado de libre Comercio, la irrupción del EZLN, las ejecuciones de Luis Donaldo Colosio y José Francisco Ruiz Massieu, precedidas del asesinato del cardenal Juan José Posadas Ocampo, la guerra de los faxes a favor de Fernando Ortiz Arna y el videodestape de Ernesto Zedillo.

Y todavía le alcanzó al PRI para ganar las presidenciales ese año, llamado por mi compadre Jorge Fernández Menéndez el de la “desestabilización”.

De allá para acá el desbarrancamiento.

En 1997 el tricolor perdió, Mariano Palacios dixit, las tres capitales: la política, Ciudad de México, la histórica, Querétaro y Monterrey (NL), la económica, preámbulo del 2000 ante Vicente Fox.

Pasaron dos sexenios para que recuperaran la presidencia con Enrique Peña Nieto y sólo uno para volver a perderla, ahora ante el fenómeno de Andrés Manuel López Obrador y hundirse en el tercer lugar.

Hoy, a 90 años de su fundación, el PRI da señales de vida y podría cambiar no solamente de dirigente, sino hasta de nombre.

Para eso tiene al gobernador de Campeche, que no solamente es Moreno (¡!) sino Alito, aunque algunos ya le llaman “AMLITO” y la certeza de un político como José Narro Robles, que a sus 70 años pertenece a la generación de los políticos vencedores. Un médico para el PRI. No es geriatra ni siquiatra, sino gastroenterólogo, pero es el mejor.

Así de fácil.

Así de difícil.

-LA CARAMBADA-

Con la novedad.

Recibió J. Cruz Araujo la toma de nota que lo acredita como nuevo secretario general de la Federación de Trabajadores del Estado de Querétaro (CTM) ante la dirección general del Registro de Asociaciones de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social para el periodo 2019-2025.

El documento le fue entregado por Pedro Alberto Salazar, secretario de organización del comité nacional de la Confederación de Trabajadores de México.

¡Órale!

-OÍDO EN EL 1810-

Morenos.

Que la posible terna para suceder a Carlos Peñafiel Soto en la presidencia estatal del Movimiento Regeneración Nacional estaría formada por el representante ante el IEEQ Norman Fernando Pearl Juárez, el secretario general Jesús Méndez Aguilar y el presidente del Consejo Ángel Balderas Puga, en ese orden.

O sea Norman, digo normal.

-¡PREEEPAREN!-

Catemistas.

Así se autodenominan hoy algunos ex cetemistas, como el dirigente histórico de la CTM, Jesús Llamas Contreras, tres veces diputado priista, que este sábado protestó como secretario general regional de la CATEM, Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México, junto con el también ex líder histórico de la CROM, Antonio Castelán Guarneros como secretario estatal.

El Congreso Estatal Ordinario y protesta de los nuevos dirigentes (es un decir) se realizó en el Auditorio Josefa Ortiz de Domínguez, con la presencia del jerarca nacional, Pedro Haces Barba, senador de Morena y su colega queretano Juan José Jiménez Yáñez, además del secretario de Organización Erick Osornio Medina, que regresó exitoso a su tierra.

Ex priistas todos.

-¡AAAPUNTEN!-

Representantes.

A la siniestra del senador Pedro Haces Barba fueron colocados el secretario de Desarrollo Sustentable del Estado, Marco del Prete Tercero y el del Trabajo, José Luis Aguilera Rico. Atrasito los dirigentes de Querétaro Independiente, Connie Herrera y el del PES, Ricardo Caballero, advirtiéndose la ausencia del de Morena, Carlos Peñafiel Soto, aunque sí estuvieron la alcaldesa de Ezequiel Montes, Elvia Montes, la diputada local Laura Patricia Polo, integrantes de ese partido y hasta los ex diputados panistas Raúl Reyes Galvez y ¡Lupe “Chupes” García!

También estaban invitados el gobernador Francisco Domínguez y los senadores Gilberto Herrera y Mauricio Kuri.

Pero no llegaron.

-¡FUEGO!-

Mensaje.

Pedro Haces Barba hizo un extrañamiento a la ausencia de su amigo el gobernador Pancho Domínguez al que invitó “y no sé por qué no vino”, pidiéndole a Marco del Prete que le transmitiera su molestia, exigiéndole piso parejo para todas las centrales obreras por el bien del crecimiento económico del estado. También tuvo para José Luis Aguilera, al que le dijo: “Ahí le encargo al presidente de la Junta de Conciliación, que sea transparente”.

¡Porca miseria!

CATEM: Erik Osornio y Juan José Jiménez Yáñez, de Morena, junto al líder nacional de CATEM, Pedro Haces Barba, además de los secretarios del gobierno estatal, Marco del Prete Tercero y José Luis Aguilera Rico en el Congreso Estatal Ordinario. FOTO: ESPECIAL
CTM: Ya tiene J. Cruz Araujo su toma de nota como secretario general de la Federación de Trabajadores del Estado de Querétaro. Aquí con el secretario de Organización de la CTM nacional, Pedro Alberto Salazar. FOTO: ESPECIAL

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