Sabino Medina

DESDE LOS BALCONES

Las formas de la política en lo electoral

Hay que tomar prestados los títulos exitosos del cine mexicano, premiados en el extranjero: las formas del agua, creo que  así se intitula una de esas realizaciones de Del Toro.

La política es una ciencia, ciencia superestructural, pero ciencia al fin y al cabo. No ciencia absoluta, no teología, ni religión tampoco, como veo que se la quieren hacer cansada a la ex estrella del futbol que enrumba a la Presidencia Municipal de Querétaro: Alfonso Ríos.

En esta etapa de México, en la presente sucesión presidencial nuestra, todo indica que hasta los que van a perder saldrán ganando, aunque no lo entiendan así o no lo quieran entender.

La pelea entre las distintas corrientes se da en el marco del Estado Mexicano, el estado político marcado por la burguesía, no en una organización política distinta.

Si los grupos gobernantes han perdido asideros en las capas populares subalternas y en sus relaciones de capitalización interna y externa, es algo que ya se sabe y que lo electoral no puede remediar, porque la voluntad de los ciudadanos tiene el límite que le dan sus relaciones de producción. Ahí tenemos la devaluación monetaria del peso, que bien o mal sintetiza nuestras contradicciones de vida y de propiedad.

Pero que lo electoral apunta a un rumbo distinto de donde se cree que la política no cambia, ni se mueve, lo está mostrando el día a día de la política, como suele simplificarse nuestra realidad en la percepción de la gente, de la que se cree que no cuenta, pero cuenta aunque no la tomen en cuenta.

Va a dar un vuelco la política nacional y lo electoral así lo indica en el sentido que se propicie o se bloquee este fenómeno coyuntural adjetivo a la política. Lo electoral.

¿Habrá que razonar más allá de lo que percibe, por la buena o por la mala, la gente del país? Como que no hace falta tanto quebradero de cabeza para no estar casados con formulismos estatuidos de uno y otro color.

Habrá cambios. No totales ni absolutos, eso no existe más que en las cabezas dogmáticas y sí que las tenemos por todos los rumbos y los niveles sociales del país; pero habrá cambios y cambio, no de 180 grados, o 360 grados, pero la capitalización que ya se tiene, el desarrollo y el subdesarrollo, ahí quedarán arreglándose, aviniéndose a los nuevos tiempos y vientos que soplan por la frontera Norte y por los cuatro puntos cardinales de nuestra geografía azteca, maya, mexicana y demás etcéteras que sume la historia nacional. No digo ni agrego más, que de especulaciones político electorales está empedrado el “camino del infierno” de nuestros sucesivos sexenios. AMEN.

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