Sabino Medina

DESDE LOS BALCONES

Muchos cascabeles y pocos gatos, al revés

¿De qué magnitud son los mantos freáticos de la sucesión presidencial?

Por supuesto, que no nos referimos a los cuatro mil y tantos aspirantes a cargos públicos, estos últimos que apenas suman poco más de cuatrocientas posiciones de nivel local y federal.

El mundo capitalista ha entrado en una fase de crisis y ésta se complica cada vez; en esa crisis nuestro país, con sus yacimientos del Golfo de México, camina por delante sin obtener casi nada o poca cosa en su desarrollo extremadamente dependiente.

Uno y otro extremo de estas dos cuestiones macroeconómicas y políticas, parecen no tocarse, pero salen chispas, como relámpagos que anunciaran una tormenta.

Habrá que recordar de qué banco se sacaron 500 millones de dólares por un directivo de Oceanografía y con facturas falsas.

¿Ante quién y en qué institución bancaria, Ricardo Anaya, planteó la posibilidad de negociar la declinación de una candidatura por otra? ¿Simples coincidencias, como la circunstancia de que ahora se instrumente un jaqueo que cuestiona nuestra estructura bancaria, casi toda transnacionalizada? Otra vez la cibernética en activo y en pasivo, como los fenómenos electorales que se acusaron en la política norteamericana y todo esto a las vísperas de nuestra sucesión presidencial en curso.

Los asuntos del dinero y de la política responden a las mismas causas y a una misma crisis: hemos gastado apostando a la obra pública faraónica transnacional y se nos empiezan a cobrar los réditos por no saber ni entender la economía política, como no sea la econometría que conviene a los negocios que hoy piden cuentas a cada momento, pero no dan las propias y las que le cargan al crédito público.

Pocos gatos y son enormes los cascabeles que cada quien porta.

El peso se inclina ante el dólar, pero sería poco, si tal cosa no significara el incremento de la deuda pública y privada y el pago de intereses.

Hubo tiempo, en que Pemex compró seguros de 500 millones de dólares, dizque para garantizar el precio del petróleo, cuando tal cosa no hacía falta, pero hubo que repartir el beneficio de los 100 dólares el barril y las empresas aseguradoras tendían que reponerse del crack bursátil en que se metieron con las hipotecas y otros cascabeles financieros.

Mejor es no hacer pronósticos de nada, atentos a la máxima presocrática de que de la nada, nada surge.

Pero en México, vamos a ver sorpresas de todo calibre con cascabeles y sin ellos, créanlo o no los señores gobernadores, jefes de partidos políticos, secretarios de estado y el pueblo mismo. ¡LAS CLASES MEDIAS, SEÑOR MIO, LAS CLASES MEDIAS QUE SE ENREDAN EN TODAS LAS REVOLUCIONES HABIDAS Y POR HABER, TAMBIEN EN LAS INVOLUCIONES, DENOMINADAS PARA EMPEZAR, CRISIS MONETARIAS!

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