Sabino Medina

DESDE LOS BALCONES

El sismo financiero su dialectica

Este sábado 5 de febrero y sin que apenas nadie lo notara, se sintió el temblor, caída, de las bolsas de valores principales del mundo. ¿Qué significa esto para la economía mundial y en particular para México, en sus finanzas? No es cosa fácil de analizar como cuando Galileo desafío a su época, contrariando el dogma de que el sol se movía alrededor de la tierra y no exactamente lo contrario.

Abordemos alguno de estos aspectos: hay dos formas, formas no contenidos, de referirse al hecho económico  al fin y al cabo que es un hecho real. ¿Pero de qué tipo? ¿Cuál es su naturaleza? ¿Es un hecho histórico, real, objetivo, o sólo es algo que acontece a la vez, en los cálculos financieros y en la forma de producir riqueza o apropiarse ésta, como una vil apuesta en los casinos internacionales de juego? Es las dos cosas, pero hay que desentrañar el  proceso mundial y cómo se da en conjunto y parte por parte en los distintos segmentos de la economía, especialmente en la realidad de donde la plusvalía del trabajo industrial emigra a las abstractas determinaciones accionarias con que las distintas bolsas del mundo montan sus índices y porcentajes de “CRECIMIENTO” ficticio al final de cuentas, pero juego autorizado y como parte del juego con que los grandes capitales accionarios arruinan y se apropian del “valor” de los que no pueden competir en ese movimiento imaginario de toma de ganancias, diríamos nosotros: todos ponen, pero sólo el de mayor volumen gana y también pierde cuando se queda a la orilla y al margen de este, proceso de fuerza.

Dos dialécticas: la real, concreta, done los medios de producción expresan su valor en dinero y lo mismo el trabajo, aunque de una manera totalmente distinta.

Escribiría un clásico: que un inglés convierte a los hombres en sombreros y un alemán en los convierte en ideas; Nos tocaría decir a esta altura de la historia: que el petróleo del Golfo de México, empieza a convertirse en capital accionario, en deuda externa, crédito mundial, sin que antes se haya extraído una gota del mismo, como no sea sólo convirtiéndose en papel contrato de concesiones a favor de este mismo capital ficticio que hoy sacude las bolsa de los lobos financieros.

Debiéramos suspender en esta parte el análisis, o el intento del mismo, para no enredarnos con las dos dialécticas arriba enunciadas. Nos limitamos a decir que una de ellas, la ficticia, es una idea sin contenido, pero que su forma ficticia le es suficiente para volverse real o parecerlo, como se estila en cualquier discurso ´político y en las encuestas electorales anticipadas de la sucesión presidencial nuestra que, antes de que arranque el proceso ya se sabe quién va a ganar, El Estado o los ciudadanos. Aunque como se miran las cosas, el Estado también sufre menoscabo estructural cuando trafica con la geología sin entender la renta y, menos, la ganancia mundial que se forma en el éter imperialista

El sismo financiero a esta ahora y en los días que siguen, continuara cimbrando a las grandes economías como la China y la norteamericana, a la europea y a las pequeñas economías satélites, como la nuestra, que pretende subirse  al tren capitalista y las ruedas del molino financiero lo aplastan a las primeras de cambio.  Llegados a este punto, Juan Rulfo, el genial cuentista, preguntaría: ¿…Y tú conoces a la madre del Estado…?

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