Sabino Medina

DESDE LOS BALCONES 

AMLO, presidente bueno y bien intencionado

La metodología política presidencial de este sexenio, ¿debiéramos decir pedagogía política? Se encuentra acorde con las circunstancias nacionales que le permitieron ascender al poder y por ello, el Presidente AMLO SIGUE LA PAUTA DE SU POPULARIDAD Y SE MANTIENE FIRME Y CERCA DEL PUEBLO MEXICANO, SEMANA A SEMANA Y TODOS LOS DIAS.

Otra cosa, u otro nivel del concierto político nacional, son los problemas económicos y políticos reales, unos, que se pueden resolver positivamente, del lado de las necesidades y los sentimientos inmediatos de la población; otros, no tanto, tiene uno y mil bemoles difíciles de traducirse en lenguaje sencillo y llano, pero que pudieran complementarse haciendo un poco de gabinete, en la investigación y en la explicitación, para quienes pretextan o son realmente entendidos y preocupados de verdad del desarrollo del país.

Las estancias infantiles: el método de generar o seudo generar una política de asistencia social para 350 mil niños o más, surgió de una pésima calca de las guarderías del IMSS y del ISSSTE, a base de fomentar entidades privadas, guarderías sin conexión programática alguna, con deficientes locales e instalaciones dispuestas al azar, tal y como se cometiera el error de subrogar diferentes servicios, como el de maternidad en hospitales privados deficientemente equipados y sin las especializaciones médicas hospitalarias para atender eventualidades de emergencia de todo tipo.

Derivar al lucro privado la asistencia social institucional de todo tipo, ha sido la ruina de la propia medicina hospitalaria institucional de tan alta calidad que se tuvo en el IMSS, por ejemplo, y en no pocas ocasiones en el ISSSTE.

“Las encomiendas” que los reyes católicos dieron en favor de los indios americanos, entre otros a México, ¿de qué sirvieron? ¿En qué derivaron? En esclavitud y en despojo, peonaje de la propia población nativa que los Monarcas quisieron o intentaron atemperar frente a los conquistadores.

Darles  mil 800 pesos a los padres con hijos hasta de cuatro años, es desde luego una cantidad magra; pero peor resulta difuminarla entregándole, en bloque estadístico a una guardería privada improvisada, una cantidad global multiplicada por tantos más cuantos niños que dicen atender, pero que resultan de difícil de cuantificar sumando caso por caso, su manejo médico preventivo diario y ya no se hable de prevención de riesgos.

En el propio IMSS, y no siempre por falta de recursos en otro tiempo, se cometió el error de subrogar guarderías, cuando las que se manejaron directamente, casi todas fueron de excelencia. ¿En que han derivado estas políticas? En el propio deterioro de la Institución y en el mercantilismo privado a expensas de la atomización, de esa manera, del capital presupuestario institucional. Ni los Espartanos, ni los griegos y macedonios se forjaron así como pueblos y de esto ya transcurrieron miles de años.

Esto mismo pasa, aunque no lo parezca, con la electricidad y el petróleo, en las universidades y no así con la formación religiosa, para poner un caso extremo, donde la enseñanza y la formación de los que asisten a esos centros del carácter que sean, despojándolos del contenido y del sentido social colectivo, masivo, no masificante, que toda formación y cuidados  debe tener para si toda disciplina y cuidados que se proporcionen; podríase ejemplificar lo anterior, con la enseñanza automotriz o de cualquier laboratorio de investigación clínica donde intervienen y se aplican en concierto distintas ramas biológicas, químicas y experimentales del rango que sean.

Tampoco los subsidios a los padres son una solución, pero al menos sitúan a éstos ante la posibilidad de optar por uno u otro centro donde  cuidar de sus hijos, o bien personalizar la atención de los infantes.

Casos extremos, en apariencia diferentes, se producen por ejemplo en Pemex, que optara por concesionar sus productos y servicios, dando por consecuencia que se puso en las manos de los verdugos contratistas de toda especie y su ruina corroe a la empresa, por dentro y por fuera, ya que sus propios ingenieros derivaron la investigación y los inventarios, al mejor postor de moches y  trácalas.

Los hombres no somos mercancía, pero casi siempre nos vendemos de buena o de mala gana, adoptando las peores formas y esto mismo acontece en todas las esferas de la vida social y política. ¿No se concesiona, acaso,  la enseñanza y la educación? Todavía no se ha visto ni se sabe que las grandes órdenes corporativas como los Jesuitas, Dominicos o Benedictinos hayan subrogado la formación de sus grandes portentos humanistas o evangelizadores. Tales yerros ni los Aztecas los cometieron y menos los pueblos Mayas e Incas.

Lo propio se da en los ejércitos, no así en las policías y, cuando el renglón de la seguridad pública se privatiza, se alcanzan extremos aborrecibles. Tal vez por eso ya viene la Guardia Nacional y ojalá que no se atomice, ni incida en cretinismos; es decir, que llegue a creerse panacea social o parte sustantiva indispensable de la realidad nacional. Pienso que hasta allá no llegará jamás un Presidente como AMLO, que nunca ordenará reprimir al pueblo. 

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