Sabino Medina

DESDE LOS BALCONES

Malas artes y peores cálculos contra AMLO

Que el transporte por pipas compradas por Pemex, resulta cuatro veces más costoso que el abasto por ductos. Dicho así nomás, sin mayor análisis económico y al margen de circunstancias adversas de sabotajes y complicidades mercantiles de todo tipo, los diagnósticos suenan concluyentes, aunque poco y nada acertados y menos convincentes.

Vayamos por partes: se adquieren 600 pipas y se eroga un capital fijo a favor de Pemex. ¿Cuánto de deja de erogar por fletes y el costo de operación, desgaste, y refacciones por equipos rodantes que nunca llegarían a ser propiedad social de la empresa Pemex y ahora sí tendrán ese carácter y esa rentabilidad?

Estos analistas, interesados primero en el robo de los carburantes, y después mientras tanto, indiferentes frente al daño multiplicado y el robo masivo del producto hasta por mil 200 pipas diarias, hoy echan cuentas de las pérdidas multimillonarias a consecuencia de la escasez que nunca advirtieron en poco más de tres sexenios, en tanto la economía nacional subsidiara esta actividad antieconómica e ilegal, principalmente Pemex que, además de concurrir con la renta y la ganancia internacional obtenida a su favor, al pago de deudas privadas, así como a subsidiar la importación creciente de gasolinas y otros carburantes, con divisas propias o mermando las reservas del Banco de México cifradas en ese patrón de valor y de cambio que nos es adverso por mil consideraciones de intercambio desigual.

Obligaron las circunstancias a comprar, por parte  Pemex, equis número de equipos de transporte del carburante que pésimamente se distribuía por los 17 mil kilómetros de ductos que hay en el país. ¿Quiénes organizaron o consintieron este saqueo descomunal en contra de la economía del país y no sólo de la empresa pública de Pemex?

Nunca lo dijeron, nunca lo denunciaron y permanecieron callados mientras esa actividad les favoreciera con el suministro gratuito (robado) del carburante.

¿De quién son las pipas que cargan el carburante robado y a quien lo venden? Tampoco dicen media palabra de ello.

Afirman que apoyan la lucha contra el famoso hauchicol, pero que la estrategia de cerrar los ductos, frente al picadero de los mismos, es una mala estrategia. Es mejor cerrar los ojos frente al robo legal e ilegal del saqueo del producto importado y producido por Pemex, en proporción de cuatro barriles por uno respectivamente, aunque estemos hablando de 800 mil barriles diarios importados y 200 mil producidos en las seis refinerías nacionales, con sus respectivas pérdidas por robo y sabotajes, para incrementar el consumo y la importación externa.

Se roban el carburante no porque lo necesite el abasto nacional y la economía, sino porque es negocio y por ello representa la lucha clandestina por valorizar y lavar dineros parasitarios en esa actividad de gran invernadero de intermediarios.

Hoy echan cuentas que tantas más cuantas gasolineras de equis o zeta Estados no tienen carburante, pero nada dicen de los picaderos a los ductos y de la forma como antes se abastecían de forma “gratuita” a expensas del país y su economía. ¿Eso no dañaba la actividad económica y el ingreso de los negocios que así se financiaban?

Creen poder confundir a la opinión pública nacional e internacional, presentado las cosas e interpretándolas de manera amañada, torcida y rebuscada; pero eluden reconocer quien capitalizará el valor de esas 600 pipas compradas, cuyo costo inicial y la fuerza de trabajo de quienes las conduzcan dejan fuera de los casinos del huachicol a los traficantes del robo y el desastre del país, sin que les cueste ni les duelan las víctimas arrastradas por el marginamiento a esa marginal sobrevivencia social, al final desastrosa como pocas.

¿Quieren obligar y arrinconar el Presidente AMLO a que les permita y se haga disimulado frente a esta complicidad ruinosa contra México? Eso quieren, aunque no lo digan; pero todavía quedarían pendientes de aplicar otras medidas mucho más radicales y efectivas, si obligan a la Nación Mexicana, a pedirle cuentas a todos y cada uno de sus concesionarios, para saber al final de cuentas quien es quien en el saqueo de los carburantes y que se traen entre manos los que perdieron las confianza del pueblo este pasado mes de julio del 2018, cuando todo cambiara al menos en el frente del Poder Político del Estado Mexicano.

Los apostadores a la política electoral no se resignan a perder y algunos quieren jugarse sus bienes mal habidos. Allá ellos, si es que quieren llevar al país a una dinámica de encontronazos que a nadie conviene. Recuerden que el país carga con una deuda externa de casi 12 billones de pesos (1.2 millones de dólares) y que parte de ese vasto endeudamiento forma parte del robo y la corrupción de quienes tuvieron el poder. ¡No se les olvide esto último y ya dejen de “joder”, como lo dijera uno de los mandatarios más “lúcidos” del sistema! “Nadie se levanta pensando como joder a México.” Eso dijo, mientras hicieron todo lo contrario. ¿Estábamos peor en aquel 5 de febrero de 1917? Éramos entonces 15 millones de mexicanos sin energéticos, sin electricidad, sin caminos y con los campos vacíos y sin cultivos, un páramo era todo el país devastado con la contienda civil.

Hoy somos una nación con medios y fuerzas productiva propias, la más potente en el Continente latinoamericano y destinada por la economía mundial a correr con su misma suerte. Por eso obra con prudencia y cautela política el nuevo Presidente Mexicano Andres Manuel López Obrador, lo quieran o no reconocer así sus adversarios de todo laya.

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