Sabino Medina

DESDE LOS BALCONES

El presupuesto que viene y la seguridad que va

La clave de una buena gestión de gobierno de don AMLO, parece radicar en los contenidos (rubros) que cada partida presupuestal entrañe.

Seguramente no les va a gustar a los que miran, con malos ojos, la política social orientada a fomentar el bienestar de la población, que se contiene también en las 100 cuestiones en que se sintetizan y que leyera en aquella concentración memorable, que tampoco gustara a sus detractores, en el Zócalo de la Ciudad de México, este primero de diciembre tan movido en la capital de la república.

Antes de que conozcamos punto por punto el nuevo presupuesto federal para el ejercicio del año 2019, ya saltaron las primeras chispas, casi todas del Poder Judicial Federal y de otros sectores de la administración pública que se llevaban la tajada del león del presupuesto. Desde luego no las UNIVERSIDADES del país, algunas de ellas que no cobran sus salarios hace meses.

Tenemos que evocar alguna realidad histórica diferente a nuestro país, Francia a finales del siglo XVIII, por las década 1778 a 1790.

Qué sucedía en Francia entonces: había una aristocracia y una nobleza que producía poco y era propietaria de la tierra y de los cargos públicos bastante bien remunerados; se daban la gran vida en Paris y el pueblo vivía bajo la dictadura del “Pacto del Hambre”, así le llamaban al entendimiento político entre el Luis XVI de esos sectores privilegiados. Eran los tiempos en que escaseaba el pan y la Reyna se compraba Joyas caras a crédito.

Es imposible homologar una época tan remota con la nuestra y un país como la Francia de Sieyes, que apenas si contaba con 30 millones de habitantes e hizo la más grande Revolución Burguesa hasta ahora conocida; pero esa fueron las condiciones que dieron origen al más asombroso movimiento social, el primero de todos, en la vieja Europa.

Los estamentos burocráticos, casi todos, que se verán afectados en sus percepciones salariales, pertenecen a los poderes de gobierno de la Federación y, consecuentemente, esto afectara la vida y el ingreso de quienes han hecho una carrera profesional jugosa, donde los ingresos son tan dispares, tan desiguales, en contraste con la generalidad de los salarios mínimos, o los mejores salarios que pueda haber en las diferentes ramas industriales, en donde ningún obrero gana ni en sueños 30 mil pesos o más. Otra cosa dirán los índices per cápita y los PIB, LA VERDAD ES QUE LA MISERIA CAMPEA ATROZMENTE EN EL MEDIO RURAL Y EN LAS CIUDADES, DONDE A DURAS PENAS SOBREVIVEN CIENTOS DE MILES DE FAMILIAS.

¿Qué pueden saber y decir los señores ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y los magistrados de los Tribunales de los Circuitos del país, que en lugar de recibir 300 mil o 500 mil pesos al mes, van a ver reducidos sus ingresos a 100 mil pesos por ejemplo?

Naturalmente explotarán, acaso, en indignación, yo lo haría si fuera un magistrado de esos.

Volviendo a Francia. Necker, un banquero de origen prusiano era el que propugnaba las medidas económicas restrictivas de privilegios a los nobles y a la alta aristocracia, por lo que Luis XVI hubo de despedirlo del cargo, lo mismo que antes había hecho con Turgot, un gran economista de entonces y de ahora.

Debilitar, ya no digamos erradicar la corrupción no es asunto sencillos; es una cuestión de clases y de lucha de clases, de ahí que los artesanos franceses y los campesinos fueron los que siguieron a la burguesía de entonces durante la Revolución Francesa.

Aquí en México, la cuestión no es tan dramática, acaso injusta y desigual, pero si se canalizan esos 5.5 billones de pesos de manera adecuada, algo de los muchos males heredados por la tecno burocracia pueden sino remediarse, al menos frenarse y tratar de sobrellevar la economía del país.

No se le pude exigir al Presidente Andrés Manuel López Obrador que componga la carrera y los camiones tirados y descompuestos que por todos lados dejaron los Peña Nieto, los Videgaray y Cía. El país está comprometido con una deuda externa del doble del presupuesto que se apruebe para el año 2009, pero con toda y esa carga se va becar a diez millones de jóvenes, doblar las pensiones y otros correctivos sociales que encarecen el saqueo financiero de quienes montaron ese elefante blanco del Aeropuerto de la Ciudad de México y antes Oceanografía y cientos de empresas fantasmas que se chuparon todos los rendimientos de Pemex y de la CFE, por nombrar algunos ramos de las finanzas públicas hoy empantanadas en el financiarismo de deuda especulativas.

Por estos días se sabe que nueve de esas empresas ganaron alrededor de 800 mil millones de pesos y que tan sólo tributaron el 2.5 % de esas ganancias dividendos, debiendo haber pagado el 35 %. Pero pocos de nuestros comentaristas se horrorizan de estos abusos, en cambio al Presidente AMLO le cargan las tintas apenas por intentar detener la máquina descarrilada que arrastraría al país al abismo, sino se intentara frenar esos procesos. También la Seguridad Pública va al lado de las política sociales, lo quieran o no ver así a quienes lucran con ella desde el poder. Al tiempo, que por el camino de bursatilizar la república ya se gastaron hasta la riqueza que todavía no se produce. Tiempo al tiempo diría don Renato Leduc.

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