Sabino Medina

DESDE LOS BALCONES

Frente a AMLO, el extravio total y los malos cálculos

Las elites partidarias, gran parte de los medios y ya no se diga los intelectuales, no aciertan a contextualizar el fenómeno político coyuntural que significa AMLO y MORENA como Presidente Constitucional el primero y, como partido el segundo.

Todas sus reservas, desconfianzas e inseguridades a la vez, obnubilan, si es que pudieran, descifrar la ruptura de clase de las clases medias y el grueso pueblo que rompiera los moldes del control electoral, mediante el entreveramiento de todos los ardides documentales y de intermediación electoral, como lo que tuvo lugar en la pasada elección presidencial en la mayoría de los Estados de la República.

Pudo imponerse la elección de AMLO, en tanto que a los gobernadores les fue posible acomodar algunas piezas, una cuantas en las legislaturas locales y federales de una y otra cámara.

Recursos no faltaron, pero todos fallaron en sus cálculos ante el arrastre electoral de AMLO y la apertura electoral hacia todos los estratos medios sociales del país.

Seis sexenios de historia de los fraudes electorales documentales y broncos, más la crisis económica agudizada por fallidas reformas estructurales, fueron la causa de que a lo largo y a lo ancho del país, ya no se viera otra posibilidad, que el rechazo a las candidaturas convencionales de todo el espectro electoral de la derecha a la centro, en donde cabalgan falsas fuerzas de izquierda y de derecha.

Por eso, hoy no le encuentran explicación y congruencia a lo sucedido este pasado 1º.de Julio y menos a la realidad legislativa de ambas cámara que les es adversa.

¿Qué sigue a todo este desconcierto de la vieja mixtura oficialista hecha con retazos cortados de aquí y de allá? El grupo de los detentadores del poder y sus viejos acompañantes fracasaron y se desgastaron a lo largo de 30 años de tal manera, que para 2018 intentando repetir el esquema del fraude democrático cerrado y abierto, ya no pudo tener lugar ante el rechazo popular en todo el país.

Hoy se preguntan, queriendo confundir y desalentar a la gente, ¿podrá AMLO cumplir los compromisos que está anunciando? ¿De dónde va a salir el dinero para todo eso sin desestabilizar la economía?

No se cuestionan que la economía mexicana es parte principalísima, por su cercanía, esa sí estructural, de la economía norteamericana y que, por tanto, lo que se haga y deje de hacer, depende en todo caso del acontecer mundial.

¿Se preguntan acaso, si el capital accionario de la Bolsa Mexicana de Valores y la de Wall Street tienen alguna relación entre si y la parte capitalizable de una y de otra?

¿Fue un acierto o un error la entrega de las fuerzas productivas del gas, el petróleo y la electricidad y la difuminación de su valor: parte a la especulación bancaria española y le otra hacia los grandes carteles que dominan el mercado del petróleo y a la capitalización norteamericana?

Por eso el Tratado del llamado Libre Comercio no se firmó, sino hasta realizadas las elecciones presidenciales y aún ahora, quedan varios segmentos en el aire de nuestra economía y su relación exclusiva con el resto de la economía norteamericana, pero atados a esta última.

El mundo de la especulación táctico ideológica es infinito, pero lo que deben entender los adversarios internos de AMLO, estriba en que éste no es ningún pajarito raro y débil al que pueden destruir y hacer a un lado, a la manera como las derechas latinoamericana han procedido contra sí mismas.

Si así lo creen, quienes gritan con Maduro, hacen caso omiso de las diferencias existentes entre un país y otro, entre unas fuerzas productivas y otras.

Lo que hoy pasa en México, tiene poco que ver con lo acontecido en Sudamérica, aunque en lo superestructural se le parezca. Pero no adelantemos vísperas y limitémonos a considerar que lo que no debilita a AMLO, lo fortalece, créanlo o no los 12 gobernadores y los que sigan saltando en esos palenquillos disfrazados de federativos.

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