Raymundo Riva Palacio

AYUDA DE MEMORIA

El candidato Claudio

1ER. TIEMPO:

Una frase desafortunada que sirvió de blindaje.- La política no tiene coincidencias, y en ocasiones, la secuencia de hechos levanta suspicacia. El 30 de junio pasado, el portal La Política Online, fundada en Buenos Aires por el periodista argentino Ignacio Fidanza a finales de la década pasada, que abrió sucursales en la Ciudad de México y Monterrey en 2015, publicó en exclusiva: “Peña Nieto le reprochó a Claudio X. González Laporte por las posturas de su hijo”. La publicación digital revelaba que en la última reunión del Consejo Coordinador Empresarial, el presidente Enrique Peña Nieto le había reclamado a González que su hijo, Claudio X. González Guajardoestaba siendo muy crítico con el gobierno desde Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad. La Política Online fue exacta en todo, salvo en un dato, realmente menor. El reproche no fue en el CCE, sino en el Consejo de Negocios, donde las chequeras tienen más dígitos. La publicación mostraba de manera clara una línea consecuente de auditorías en contra de la familiaGonzález, padre e hijos. Cuando menos una parte de las auditorías no tenían que ver con el trabajo en Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, como se llegó a señalar en varias ocasiones, sino de investigaciones federales sobre presuntas irregularidades financieras en las sociedades de la familia y confirmación de que el patriarca de la familia, a quien le reclamó Peña Nieto, había comprado combustible de huachicoleros para sus empresas. La revelación de La Política Online fue muy bien leída en varias oficinas políticas, pero no trascendió a los medios convencionales. Casi dos meses y medio después, el diario The New York Times retomó ese episodio en este despacho: “Un empresario activista lucha contra la corrupción en México y se convierte en un blanco del Estado”. El diario reprodujo el reproche, probablemente confiado por el mismo González Guajardo. “La sociedad civil no debe pasar tanto tiempo hablando de corrupción”, le dijo el Presidente. “Estoy orgulloso de mi hijo y del trabajo que está haciendo”, respondió el empresario. El comentario presidencial fue bastante desafortunado, y subrayó el talante regresivo que tienen varios de sus colaboradores más importantes sobre la libertad de prensa. También levantó una tolvanera que no sólo cubrió las auditorías que se estaban realizando por razones que no tenían que ver con la libertad de expresión y, cuando menos por un tiempo, ante las críticas sobre Los Pinos, frenó cualquier acción en su contra.

2DO. TIEMPO:

Fugas hacia adelante.- El 1 de febrero, en el periódico oficial de la Universidad Iberoamericana se publicó la reseña de la conferencia magistral que Claudio X. González Guajardo pronunció en el foro “La sociedad civil frente a la corrupción”. Durante su exposición, el fundador y presidente de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad dijo que de existir un “salón de la infamia” de la corrupción nacional, el presidenteEnrique Peña Nieto y varios de sus colaboradores, gobernadores y exgobernadores, deberían encabezar el top ten. Según le dijeron voceros deGonzález Guajardo al periódico The New York Times meses después, cuando trabajaban un reportaje sobre las presiones al activista, antes de terminar aquel febrero, las auditorías a su familia ya habían comenzado. Las auditorías se tomaron como una presión por el trabajo que estaba realizando en la ONG dedicada a revelar casos de corrupción y a litigar en tribunales contra la impunidad, aunque funcionarios federales dijeron que era mucho más profundo y menos noble que lo que parecía. A la familia González se les investigaba por irregularidades financieras en unos negocios dentro del sector energético en Veracruz, y las afirmaciones de González Guajardo en la Iberoamericana habían causado bastante irritación en Los Pinos, porque su padre, Claudio X. González Laporte, había pedido varios favores en la Presidencia para negocios en otros estados del país —que le habían hecho—, y porque le habían congelado una investigación sobre sus presuntas compras de combustible robado por grupos criminales. Derivado de algunas de algunas investigaciones sobre cómo realizaban sus manejos financieros y cómo se cruzaban préstamos de manera irregular entre las empresas de la familia, según los funcionarios federales, González Guajardo renunció a la otra ONG que había fundado tiempo antes, Mexicanos Primero, desde donde financió una campaña en contra de la entonces líder magisterial, Elba Esther Gordillo, para que a la vez de mostrar las incongruencias de un modelo educativo controlado políticamente por la maestra, hoy en la cárcel, pudiera imponer su modelo de educación, inspirado en sus creencias e influencias conservadoras, lo que provocó un enfrentamiento con el secretario de Educación, Aurelio Nuño. El caso de González Guajardo, mal llevado por el gobierno frente a una audacia temeraria de él y su familia para enfrentar acosos de toda naturaleza, se ha convertido en paradigmático y él se ha vuelto en un símbolo de la lucha contra los todos poderosos. “Estamos asediados”, le dijo al Times. “Sin embargo, seguiremos denunciando la corrupción y la impunidad cuando las encontremos, sean públicas o privadas… México no está condenado a ser corrupto”.

3ER. TIEMPO:

Claudio II, el candidato ciudadano.- El encomiable esfuerzo de un grupo de profesionales de diversas disciplinas, con el financiamiento privado que recibe la ONG Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, ha hecho de su fundador, Claudio X. González Guajardo, una figura que se aprecie entre la sociedad. Tanto que junto tras la difusión en la prensa del mundo de sus denuncias que estaba siendo acosado y hostigado por el gobierno por razones de su cruzada contra la corrupción, comenzó a publicarse en Reforma, cuyo director general editorial del grupo, Lázaro Ríos, es íntimo amigo suyo, que se había convertido en una figura que podría ser candidato independiente a la Presidencia. La especie comenzó a correr y no se ha desvanecido. De hecho, González Guajardo ha comenzado a utilizar Twitter de manera peculiar, con mensajes que parecerían ser más posicionamientos políticos que aportaciones sobre ideas o principios de conversación. “Cambiamos de partido y no fue suficiente”, dijo en uno. “Tenemos que cambiar como sociedad. 2018 clave: más participación, exigencia y propuesta ciudadana”. Otro: “Somos nosotros quienes deberíamos traer cortito al gobierno mexicano. Ellos no tienen ningún incentivo para cambiar”. En algún momento los partidos que estaban formando el Frente Ciudadano lo vieron como un candidato potencial, y en los altos círculos empresariales, a los que pertenece su padre, Claudio X. González Laporte, recibieron bien la posibilidad. Las dudas sobre si Claudio hijo realmente estaría dispuesto a contender por la Presidencia, fueron respondidas por cercanos a él quienes dijeron que, sin duda, su trabajo en Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad va más allá de una lucha, importante, pero lucha al fin, y se inscribe más en una especie de cruzada, como un talante mesiánico. ¿Un nuevo mesías? No tanto. Pero mesiánico por el poder, dijeron, sin duda.

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