Rafael Cardona

Rafael Cardona

EL CRISTALAZO

La muerte del espía

La muerte de Roger Moore, es en buena parte, el deceso de muchas fantasías y también de una época con tintes de romanticismo
moderno.

Si vemos morir a James Bond, bien podemos todos imaginarnos hacia donde circula el carro de nuestra edad. Sabemos de sobra la inexistencia de los héroes, pero sobre todo de los superhéroes y poco a poco se nos van las figuras imaginarias cuya exagerada dimensión en todos sentidos nos llevó a campos de evasión divertida y soñadora.

–Pérez, decía aquel burócrata; Juan Pérez y se imaginaba a si mismo con el saludo bondiano y un “tuxedo” sedoso en lugar de la mezclilla y la chamarra de Milano.

Y hay quien en mi generación conoció de carne y hueso al encloquecido Weissmuller pegando alaridos en Las Hamacas de Acapulco, y nos contamos en grupo selecto quienes conocimos al Santo, enmascarado de plata, con el rostro descubierto.

–Mira, ese es El Santo, decían los niños de la colonia Country Club; vecina de los Estudios Churubusco.

–¿Qué nos queda si se mueren Tarzán, Roger Moore (también tuvo otro personaje en TV llamado “Santo”) y hasta Bruce Lee? Pues nada, envejecer sin otro recurso más allá de la realidad, la terca realidad de todos los días.

Hoy los espías no son como Bond ni beben martinis con vodka agitado pero no batido, ni llevan a sus alcobas a insólitas e indescriptibles mujeres de contundente belleza. Hoy son como Julián Assange quien abusa de las mujeres (dijo el gobierno sueco) en lugar de seducirlas y por ello se esconde en la embajada en Londres, de un país subdesarrollado, desde donde amenaza a medio mundo (y gratifica al otro medio) con sus filtraciones globales. También hay otros cuyo tráfico de documentos no lo lleva al cadalso, como Chelsea Manning quien ahora es activista de los o las trans-género. Traidor y diverso. Todo un caso.

Como sea, a los espías ya no los hacen como antes.

Y a sus aparentes víctimas tampoco, pues en el más reciente escándalo de espionaje en México, por ejemplo reciente, varias organizaciones de la sociedad civil cuyo origen y sostenimiento casi siempre es tan claro como el lodo y tan transparente como una nube negra, han abandonado un difuso e innecesario proyecto del llamado “Gobierno Abierto” (una engañifa diseñada desde los altos escenarios de la corrección política en la ONU para debilitar a los Estados y golpear a los gobierno con la medicina de la transparencia), porque la administración Peña no ha investigado como fueron espiados algunos de ellos.

Esto dice la información:

“Ante la falta de esclarecimiento de casos de defensores que fueron espiados por el Gobierno federal, las 10 organizaciones civiles que participaban en la Alianza para el Gobierno Abierto (AGA) abandonaron el proyecto.

“La AGA es una iniciativa multilateral que fue presentada en la asamblea general de la ONU en 2011, con México como uno de los ocho países fundadores, con el objetivo de impulsar la transparencia, rendición de cuentas y la participación ciudadana para combatir la corrupción.

“Desde entonces y hasta el día de hoy, en México trabajaron en conjunto la Secretaría de la Función Pública (SFP), el Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI) y 10 organizaciones como Artículo 19, el IMCO, Transparencia Mexicana y Fundar.

“En conferencia de prensa, las organizaciones denunciaron que desde febrero exigieron, sin respuesta en tres meses, a la SFP y a los comisionados del INAI esclarecer los casos de espionaje revelados por la canadiense Citizen Lab en contra de tres defensores mexicanos, dos de los cuales colaboran en la AGA.

“Después de haberlo meditado, sopesado, es una decisión ciertamente complicada, dolorosa, porque llevamos mas de cinco años y medio trabajando en esta iniciativa, hemos decidido retirarnos del espacio de diálogo», señaló Tomás Severino, de Cultura Ecológica.

“Este es el primer caso, de los ocho países fundadores de la Alianza para el Gobierno Abierto, en que la sociedad civil rompe con los trabajos por perder la confianza en las autoridades del Estado.

«Realmente no hay alianza en México, porque no existe sociedad civil que avale los trabajos que se desarrollan dentro del plan de acción, cualquier acción del Gobierno per se, a partir de este momento, no está avalada por la sociedad civil», sentenció Ana Cristina Ruelas, de Artículo 19.

“REFORMA publicó en septiembre de 2016 que la Procuraduría General de la República (PGR), cuando era dirigida por Jesús Murillo Karam, compró el software de espionaje Pegasus, por el cual, según The New York Times, pagó 15 millones de pesos”.

Como se ve la AGA es un intento (exitoso, por cierto) al cual el gobierno mexicano se plegó quizá por mala conciencia, en el cual la “sociedad civil” quiere gobernar sin los riesgos de luchar por el poder.

Alguien los debió prevenir sobre los riesgos de criar cuervos. En lugar de eso ahora los han exhibido, desacreditado y puesto en la picota de todas las buenas conciencias, muy abundantes, por cierto. Y el gobierno, como piñata de todos.

–¡Ay!; la piñata…

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