Paco Rabell, actor y viajero apasionado

Primer actor: Paco Rabell con su sobrina la cantante María José en el Corral de Comedias. FOTO: ARCHIVO

QUERETANIDAD

POR: SERGIO ARTURO VENEGAS ALARCÓN

EL PRIMER ACTOR PACO RABELL

 

Tocado con boina vasca y chamarra azul el primer actor Paco Rabell, fundador de los Cómicos de la Legua y del Corral de Comedias, habla a PLAZA DE ARMAS, El Periódico de Querétaro sobre su pasión, los viajes y los proyectos para el 2018: la acostumbrada parodia electoral –los políticos solitos ecriben el guión- y llevar Zarzuela a España, con acento mexicano.
Nos recibe en la cocina de la casona de La Familia, la queretana, la buena, en Venustiano Carranza, a donde llegaron en 1941, cuando había sólo 30 mil queretanos y apenas tres coches estacionados en esta
calle.
Paco viene de todo, incluido una embolia sufrida hace dos meses, pero a sus 83 años le complace la permanencia de su teatro que hoy cumple 37 y debe durar, al menos un siglo. Hijos, nietos y bisnietos, como Yusía de un año y siete meses, garantizan esa continuidad.
Aquí vive, late, sueña y come.
La mejor hora para entrevistarlo es la de la comida, nos advirtió una de sus nueras en el trámite de la
entrevista.
Y sí.
Platica mientras sopea una crema y da cuenta del pescado con aguacate que le trajeron del Querétaro Rico, su restaurante favorito.
Jerónimo Rabell, personaje del “decadente chow”, está al pendiente de todo y vigila la dieta de su abuelo y del reportero al que ofrece, difícil elección, agua fresca y cerveza.
Originarios los Rabell de la culta Cadereyta, en donde tenían orquesta y grupo de teatro, mientras los de Ezequiel Montes criaban ganado, los Rabell vinieron a Querétaro para que los niños estudiaran y fueran algo en la vida.
Paco, licenciado en derecho por la UAQ, quería ser actor. Es más, le pedía a su papa que lo regalara con Cantinflas, su ídolo, pero no quiso.
Abogado, Francisco, el hijo mayor, sería abogado. Y lo fue, con la suerte de coincidir en la Escuela de Derecho con Hugo Gutiérrez Vega, nombrado director de difusión por el rector fundador Fernando Díaz.
Ahí comenzó, realmente, todo.
Sin embargo, a Paco Rabell le gusta contar que la historia arranca cuando descubre la correspondencia de su tío Enrique con la tía María.
Va de cuento.
-Un día llegó a mis manos una caja con papeles de desperdicio y me voy encontrando que era el archivo de mi tío Enrique y en una de esas cartas mi tía María le decía, Enrique ojalá y puedas venir en semana santa para que veas cómo ya montamos la obrita que me mandaste y te encargo que si me buscas otras obritas de ese tipo me las mandas. Eso nos distinguía de Ezequiel Montes. Nosotros somos un pueblo culto, decíamos. Esos señores son ganaderos. Y nosotros éramos el único pueblo con orquesta con siete músicos –mi papa tocaba el clarinete y el director era don Miguel Herrera, papá de Berthita Herrera de Alcocer, esposa de Pancho. Mi tía Sofía era la chaperona.
De muy chico, relata, le neceaba yo a mi papá que me regalara con Cantinflas. Yo decía que era mi maestro. Yo quería ser actor y un día me llevó a la XEW, a una cosa que se llamaba La Legión de los Madrugadores, dirigido por Picochulo y ahí me entró el pánico escénico.
Yo he vivido viajando, me vuelve loco. cuenta. He ido 30 veces a Europa con grupo de teatro o yo por mi cuenta. He ido a ocho carnavales de Río de Janeiro con su extensión a Buenos Aires a oír y ver bailar tango.
-HUGO, EL PARTEAGUAS-
Pero quien realmente me inició fue cuando el licenciado Fernando Díaz nombró a Hugo Gutiérrez Vega, que venía a estudiar el último año de la carrera de derecho, como jefe de difusión cultural. Y Hugo lo primero que hizo fue una academia de oratoria. Y en la segunda o tercera dijo que iba a formar un grupo de teatro que iba a tener sus antecedentes en las misiones culturales de Juan Bartolomé Cossío que en la época de la República Española era un grupo de cómicos de la legua. Y sus dos grupos característicos dentro de esa organización eran el de García Lorca y el de Alejandro Casona. Ellos recorrían toda la península dando teatro. Y entonces Hugo copia eso don el referente de los entremeses cervantinos de Guanajuato.
“Vamos a copiar un grupo de cómicos de la legua -sentenció Hugo- que a diferencia del de Guanajuato, que no sale de Guanajuato” (y era explicable y justificadísimo con esa plazuela maravillosa de San Roque que tienen y que si se reúnen los mejores arquitectos del mundo no la hacen tan bonita; perfecta, las salidas, las entradas, todo)”. Y vamos a hacer el grupo que viaje. Yo, yo, apúntenme, yo le entro a eso, demandó Paco, porque me encanta viajar. Y me metí al grupo y formamos los Cómicos de la Legua, que por cierto el título se lo puso Hugo pero en una forma que me hizo reaccionar y decir que era un título rimbombante y hasta pedantesco, porque era Compañía Universitaria de Teatro de Cómicos de la Legua.
El primero que estaba con nosotros era Vicente Sergio Padilla Valdés, que fue procurador, y nos llevó luego luego a su pueblo, Acámbaro. El actuaba las coplas de don Jorge Manrique a la muerte de su padre. Estaban también Juan y Roberto Servín y Nacho Frías. Luego fuimos a Guadalajara y sin más ni más nos lanzamos a Mérida con mi hermano Enrique en un cochecito que le había dado en remate Bernardo Quintana Isaac.
Entre por viajar. 18 países visitados con los Cómicos.
CORRAL DE COMEDIAS
Paco se ha puesto la piel de centenares de personajes, pero entre todos su preferido es El Corregidor. Luego de él lo hizo Wilfrido Murillo. También Luis Rabell. A” Wilfrido le inhibe que yo lo vea”. Me pones nervioso, ca… le dice.
También entre sus favoritos está Guillermo Tell tiene los ojos tristes. “Lo llevamos a la Olimpiada Cultural en México. Me gusta mucho Marco contra los Eunucos. Muy buen actor y músico, Aurelio que salía en esa obra de ciego”.
Me faltaron muchos de Shakespeare, se conforma, pero hicimos Sueño de una noche de veranos, es lindísima.
Una cosa que lo fascinó ver en México fue aquél Tiempo de campeones, dirigido por Rafael López Miarnau. Has de cuenta que era la selección nacional de teatro, con Carlos Ancira y Héctor Bonilla.
Héctor actuó más tarde en el Corral de Comedias, igual que los Bichir, Chachita, Lechuga y muchos más.
Pero la de Héctor es su anécdota favorita en 37 años del Corral.
-Vino Bonilla, estaba lloviznando y le dimos la función a él. Se sentó y le dimos la carta de teatro y dijo esto es una maravilla, teatro a la carta. Escoja la que quiera. Y escogió Sancho Panza en la Ínsula Barataria. Acabando se subió al escenario y me dijo ya me creaste la necesidad de actuar en este patio. Escoge la obra, dame el papel que quieras y yo lo hago. Y me leyó el pensamiento, ¿con qué te pago, cabrón? Se me queda viendo así y me dice no te cobro ni un centavo. En esa época yo estaba muy clavado con el teatro español. Hicimos el Gran Teatro del Mundo, de Calderón de la Barca. Con él haciendo el Mundo.
La política.
-Me empujo Manuel González Cosío. Fui delegado del Injuve. Sí me gusta nomás que hay que ser muy lambiscón para andar en eso y yo soy lambiscón con medida. 83 años de edad. Y también librerro, en Sancho Panza. Comencé por vender mis libros de derecho. Y me fue muy bien.
No tanto como litigante. “Pusimos un despacho en Allende con Hugo Gutiérrez Vega y Sergio Padilla. A nuestro primer cliente le pagamos su pasaje a Irapuato porque no traía para regresarse”.
Su abuelo, su papá y tíos fueron presidentes. Éramos de la High Society. Fui mal estudiante y mi papá me decía para eso los traje de Cadereyta, para que sean algo en la vida. En la época que si no tenías un título universitario no eras nadie. Y cuando saqué el título, dirigido por Hugo que me ayudó a hacer mi tesis, se lo dí a mi papá y le agradecí, le dije que yo no era abogado. ¿Para qué estudiaste? Porque tu me estuviste friegue y friegue.
AQUÍ ILUSTRE SENADO
Revela que la frase de Aquí Ilustre Senado termina el teatro y comienza la vida… la hizo Rubén Torres, casado con Margarita Ramos, hermana del poeta Mario Arturo “El Gato” Ramos.
Rubén era reportero de espectáculos, bajo las órdenes de Raúl Velasco. Era de esos muchachos que se juntaba con nosotros. Él me presentó con Raúl Velasco y le dijo que yo iba a picar piedra al Distrito Federal. Raúl respondió pues habrá que ayudarle. Y Raúl, “pues yo dijera”.
Habla Paco de los políticos. Han venido todos los gobernadores. Nos han tratado muy bien los políticos. Al primero que vimos fue Álvaro Larrondo. Eso va a ser muy bonito para Querétaro, tu trabaja y yo te ignoro. Igual Nacho Paulín, tesorero de Camacho, que también nos ignoró. Y luego René Martínez.
Hoy tenemos muchos grupos teatrales en Querétaro.
-Los muchachos de La Carcajada, buenos amigos nuestros, se quejan de eso. No hay envidia. Coca y ellos hablan bien de nosotros. Hay muchos teatritos. Estamos rodeados, dicen. Son como 14. Saturado. Está bien.
Hay auge cultural. Querétaro, es una ciudad culta. Al Corral acuden todos. La clientela, mitad y mitad de queretanos y turistas. Los de aquí vienen cuando tienen visitas.
El record lo tiene Se casó Tacho con Tencha la del Ocho.
¿Qué le falta a Querétaro?
La compañía estatal de teatro con una estructura formal.
Y eso nos lo deja de tarea el primer actor de Querétaro, mientras se solaza en sus planes: la parodia política del 2018 con el paisano Anaya que quiere una campaña festiva, López Obrador que ya está muy estudiado después de tantos años, Meade, Peña Nieto, Trump y los políticos locales.
La farsa ha sido escrita, pero en rigor ellos mismos, los políticos, hacen el guión, remata Paco Rabell que, ya de salida, nos canta algo de la zarzuela que llevará a la madre patria, como cuando inauguró, valiente, el teatro clásico español con acento mexicano.
-Les encanta, remata.

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