Dice el Deuteronomio (Antiguo testamento):
“32.35) Mía es la venganza y la retribución; a su tiempo el pie de ellos resbalará, porque el día de su calamidad está cerca, ya se apresura lo que les está preparado.”
Las resonancias bíblicas no suelen aplicarse para explicar o reconocer la naturaleza de los asuntos políticos de nuestros días, pero hay actitudes recientes (en los tiempos de la 4-T en sus dos versiones), en los cuales no queda sino evocar esos versículos y traer a la mente la imagen poderosa de Jehová, “Dios celoso y vengador; Jehová es vengador y lleno de indignación; se venga de sus adversarios, y guarda enojo para sus enemigos (Nahum 1:2.3.)
La venganza, a veces plato de fría y lenta masticación, a veces recurso repentino surgido de la entraña biliosa. La venganza, fruto divino, justicia en el inapelable tribunal de la voluntad poderosa.
Así pues, el desquite, el cobro de los agravios parece ser un recurso muy a la mano en los días actuales y tiene como fundamento doctrinario (decir ideológico es demasiado), el monopolio de la verdad, la ética y el patriotismo, en casos recientes, porque el partido[RC1] en el poder ya ha definido de manera brutal a quien se aleja de su credo: traidores a la patria.
No se explica cómo una opinión adversa en la discusión de una iniciativa presidencia (con dedicatoria) para limitar los derechos políticos de quienes tienen doble nacionalidad pueda ser una traición a la patria. Pero con ese escudo blanden la espada de fuego a las puertas del paraíso.
–¿Cuál debe ser la suerte de los traidores?
La muerte. Así, con todas las letras de la palabra lo gritoneó la diputada morenista Xóchitl Nashielly Zagal (así se llama, no es broma), en contra de quienes piensan y actúan distinto. “Ya se apresura lo que les está preparado”, dice el buen libro. Y la amenaza se extiende a la tribuna de la Cámara de Diputados.
La señora diputada Zagal ignora muchas cosas. Entre ellas la evolución del concepto jurídico de traición a la patria. También que la Cámara no es un tribunal; es un parlamento.
Hasta el advenimiento del siglo XXI la Constitución de 1917 preveía la pena de muerta para el parricida, el salteador de caminos y el traidor a la patria en tiempos de guerra. Eso ya fue desechado y la pobre ni lo sabe y si se lo dijeron tampoco lo entendió.
Ella no está ahí para pensar ni para hacer obra legislativa. Está para hacer grupo, para engordar la claque, vociferar dentro de la línea polarizante de su partido; obedecer, hacer méritos sea como sea. Eso sí le sale bien.
Dice la prensa:
“…Durante la discusión de la reforma constitucional que plantea exigir una sola nacionalidad a quienes busquen ocupar cargos del Poder Ejecutivo, la diputada de Morena, Xóchitl Nashielly Zagal, lanzó fuertes críticas contra integrantes de la oposición desde la tribuna de la Cámara de Diputados.
“En su intervención, la legisladora acusó a sus adversarios políticos de buscar respaldo fuera de México para cuestionar al gobierno y mencionó entre sus señalamientos a Jorge Romero, Mariana Gómez del Campo y Ricardo Salinas Pliego.
“Zagal también dirigió críticas contra los expresidentes Ernesto Zedillo y Carlos Salinas de Gortari, a quienes calificó como “vende patrias” y “traidores”.
“Al finalizar su participación, la diputada cerró su discurso con la expresión: “¡VIVA MÉXICO Y QUE MUERAN LOS TRAIDORES A LA PATRIA!”.
Si esto se pudiera atribuir nada más a las evidentes limitaciones intelectuales de la señora diputada, el asunto no sería tan grave.
Eso de la traición nacional endilgada a los opositores es cosa añeja y por desgracia forma parte del credo morenista y su estrategia divisionista. Recordemos cuando en el año 2022 los legisladores opuestos a la Reforma Eléctrica también fueron acusados de lo traidores.
El año pasado en uno de los canales de la TV oficial, Taibo II, dijo algo semejante: “las personas que simpatizan con Trump debían considerarse traidores a la patria.
“El que hoy se declare trumpista, asume las consecuencias de traición a la patria”.
“…Respecto a las consecuencias que traería ser traidor a la patria, mencionó lo ocurrido con Maximiliano, fusilado en el Cerro de las Campanas.
“Yo volvería a decir: todavía hay tierra en el Cerro de las Campanas, donde fue fusilado Maximiliano, porque la traición a la patria no me la acabo de inventar, está penada con pena de muerte”.
Obviamente de esto Taibo tampoco sabe mucho. En su caso no se sabe si cuando habla de la patria se refiere a Gijón o a la colonia Condesa, porque él tiene dos patrias y hasta la ley mexicana le cambiaron para llevarlo al fondo de donde no ha salido.
En fin.
En una obra reciente Agustín Basave (La era de la ira) dice sobre estos temas de polarización y nacionalismo:
“el populismo no es una ideología: es una estratagema para obtener, ejercer y conservar el poder. Lo obtiene apelando a emociones negativas –rencor y revancha contra las élites–; lo ejerce enfrentando a la sociedad consigo misma y lo conserva vengando agravios…
“CSP ha emulado incluso en sus conferencias mañaneras la corrosiva práctica obradorista de endilgar el estigma de traición a la patria a quien piensa distinto y osa contrariar a Morena. No dimensiona el daño que semejante sectarismo le ha hecho a México.
“AMLO comenzó descalificando prácticamente a la mitad de la nación y terminó defenestrándola como apátrida: le negó asidero moral y desde la sede máxima del poder, y como si fuera dueño de la mexicanidad, le regateó el referente identitario…”
Se podrá decir, la presidencia actual no es responsable de los dichos de una diputada por más morenista como sea. Y es cierto, pero sí es responsable de fomentar el concepto de traición, de implantarlo en sus encendidas proclamas de soberanía venga o no al caso y acusar a cualquiera de miramonismo y venta de la patria.
“Cancún, QR. (L.J.).- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo equiparó ayer el viaje de un grupo de panistas a Europa con los conservadores que fueron por Maximiliano de Habsburgo durante la segunda intervención francesa en México.
“Señaló que cuando triunfó el liberalismo mexicano, “poquito tiempo después los conservadores, como ahora, se van a Europa a buscar el apoyo de fuera porque dicen ‘no hay ningún mexicano que pueda gobernar a México’ y trajeron a Maximiliano, que se quedó cinco años, como una colonia, un protectorado francés”.
Evidentemente la defensa de la autodeterminación nacional es no sólo una potestad sino una obligación del gobernante. Las relaciones internacionales no son todas expresiones de entreguismo ni gestiones demostrables en ese sentido. Los panistas, torpes como siempre, no han sido capaces de explicar los motivos de su viaje al Parlamento Europeo. Allá ellos.
Pero de ahí a pedir la pena de muerte para cualquiera, hay una distancia.
Como la hay con las venganzas pensionarias. ¿Qué María Amparo Cassar es una investigadora social incómoda? Palo con la pensión de viudez.
¿Qué Guillermo Ortiz hace un análisis econométrico (bastante tecnocrático, por cierto) de la economía nacional?
Palo con su pensión del Banxico.
Eso no es defender a la patria: es golpear desde la cima a los adversarios incómodos. Es pura, simple y sencilla venganza, desquite o como decía “el gober precioso”, coscorrón.
Basave amplía sus argumentos sobre la expropiación lopezobradorista de la nacionalidad con estas líneas:
“En un gesto que lo pinta den cuerpo entero, pretendió privatizar la [RC2] bandera nacional: la retiró del Zócalo antes de que la oposición se reuniera en la plaza. Simbólicamente, con sus desplantes y diatribas, se emparentó con el déspota nicaragüense que revocó la nacionalidad de sus enemigos.
“La república amorosa que predicó era (es) para los suyos; al disidente “desmexicanizado” le esperaba (espera) la república odiosa. CSP no está lejos de eso, por desgracia. Se formó políticamente con AMLO y aunque su estilo personal de gobernar sea distinto, sus convicciones son las mismas.






