MARTHA ANAYA / TIEMPO DE JUSTICIA

ALHAJERO

La marcha que esta tarde partirá de la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, hacia el Zócalo capitalino, enarbolará una demanda central: reactivar el expediente de lo ocurrido el 2 de octubre de 1968.

Pero no sólo eso.

Esta marcha –a decir de Félix Hernández Gamundi, vocero del Comité 68 Prolibertades Democráticas y uno de sus líderes históricos– exigirá no sólo que se indague de nueva cuenta al expresidente Luis Echeverría Álvarez y a otros funcionarios que participaron y llevaron al desenlace fatal del movimiento estudiantil, sino que se dé a conocer también quiénes integraron el Batallón Olimpia.

Pero tampoco quedarán aquí sus demandas.

En las movilizaciones programadas para esta tarde –hay tres hasta el momento–, se demandará también la presentación con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa, y será, en términos generales, una gran marcha “contra el horror y el crimen”.

Marcharemos enarbolando demandas históricas, indica Hernández Gamundi: “Es tiempo de justicia”.

Precisamente esa última frase: “Es tiempo de justicia”, es lo que en esta ocasión, a 51 años de distancia, parece darle un nuevo sentido a la conmemoración de la matanza de Tlatelolco.

Los tiempos de la Cuarta Transformación han abierto las puertas hacia el pasado, a la revisión de lo ocurrido, a la búsqueda de justicia, a una nueva escrituración de la historia y sus personajes.

Víctor Guerra, integrante del Comité del 68, recuerda que hace un año, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, se comprometió con ellos a analizar la posibilidad de crear una fiscalía especial para llevar al banquillo a todos aquellos actores del 68 que aún estuvieran con vida.

Pero a la fecha, acusa el abogado, no hay avance alguno al respecto.

La Fiscalía General de la República, en opinión de los miembros del Comité, podrían reactivarse los expedientes sobre lo sucedido la tarde-noche del 2 de octubre y sumarse a éstos más de 50 averiguaciones que nunca fueron consignadas ante un juez.

Castigar a Echeverría, afirman, “sería un acto de justicia”.

Saben que el expresidente fue indiciado en 2002 por la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado por su presunta responsabilidad en los hechos de Tlatelolco y por el Halconazo de 1971; que entonces se le decretó prisión domiciliaria (2006) y que en 2009 fue exonerado de las acusaciones.

Hernández Gamundi interpuso en 2018 un amparo contra esta resolución.

En junio de 2019 se falló a su favor. Pero nada ha vuelto a moverse.

Luis Echeverría, entre tanto, ha cumplido 97 años de edad. Mira pasar la vida desde un sillón en un rincón de su recámara. Ahí aguarda el veredicto de la historia, el de la Historia con mayúsculas.

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