MARTHA ANAYA / NADA QUE TEMER

ALHAJERO

Afortunadamente se cruzaron unos días de asueto en el calendario. Días –aunque fueron sólo dos– que sirvieron para tomar distancia y obsequiar unas horas de reflexión. En particular para Andrés Manuel López Obrador.

A juzgar por los mensajes y videos que envió el Presidente desde su quinta en Palenque, podríamos decir que, en una primera instancia, dimensionó el crítico (y preocupante) discurso que dio el general en retiro Carlos Demetrio Gaytán Ochoa el 22 de octubre acerca del gobierno actual.

El enojo del tabasqueño traspasó la mera descalificación al militar en cuestión, por haber fungido como subsecretario de la Defensa en el sexenio de Felipe Calderón (lo cual implicaría otra visión de gobierno) y su crítica a La Jornada por haberle dado espacio y relevancia.

López Obrador se sumergió el fin de semana en el tema y terminó por aceptar lo que para otros fue evidente desde un principio: la molestia y las advertencias que conllevaban entre líneas las palabras del general Gaytán.

Fue así que el Presidente lanzó un primer mensaje –tan inédito como el del militar– en el que reverberó el tema de un posible golpe de Estado:

“¡Qué equivocados están los conservadores y sus halcones! Pudieron cometer la felonía de derrocar y asesinar a Madero porque este hombre bueno, apóstol de la democracia, no supo, o las circunstancias no se lo permitieron, apoyarse en una base social que lo protegiera y lo respaldara.

“Ahora es distinto. Aunque son otras realidades y no debe caerse en la simplicidad de las comparaciones, la transformación que encabezo cuenta con el respaldo de una mayoría libre y consciente, justa y amante de la legalidad y de la paz, que no permitiría otro golpe de Estado en nuestro país.

“Aquí no hay la más mínima oportunidad para los Huerta, los Franco, los Hitler o los Pinochet. El México de hoy no es tierra fértil para el genocidio ni para canallas que lo imploren. Por cierto, les recomiendo leer la fábula de Esopo. Las ranas pidiendo rey”, concluiría ese primer mensaje.

Al día siguiente, tras haber tocado la profundidad del mensaje militar, el tabasqueño retomó la superficie con otra visión. Su reflexión, según sus propias palabras de ayer, lo llevó a esta conclusión:

“Creo que vamos bien. Ése es mi balance. No hay nada que temer…”.

¿Qué lo llevó a tal deducción? Lo explicaría el propio Andrés Manuel en su video en Facebook: “Vamos muy bien porque estamos cumpliéndole al pueblo y el pueblo nos está apoyando y nos está respaldando”.

Sí, en el pueblo. Ahí deposita toda su confianza. Es lo que dicen sus palabras, aunque uno más bien se queda con la impresión de que ha confiado en algún designio divino.

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GEMAS: Obsequio de Lorenzo Meyer: “Las conferencias presidenciales matutinas son un novedoso y muy útil ejercicio democrático, pero los periodistas deben cuidar las formas, facilitar el flujo de información y evitar transformarlas en campo de confrontación”.

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