MARTHA ANAYA / LA ANGUSTIA DE ANDRÉS MANUEL

ALHAJERO

Mucho se ha escrito en estos primeros ocho meses de gobierno de Andrés Manuel López Obrador de la prisa que lo embarga, de la velocidad con que arrancó los cambios de la Cuarta Transformación, de las giras ininterrumpidas semana con semana, de la falta de descanso, de los trompicones que han dado sus colaboradores precisamente por ese apuro.

¿Por qué las prisas?, nos hemos preguntado unos y otros en múltiples ocasiones.

Bueno, ayer en la Mañanera el Presidente dio una de las explicaciones más amplias al respecto. Y la inició con una frase que bien podría resumir el todo de su actitud: -Mi angustia, mi ansia, es el tiempo…, porque no me voy a reelegir.

Son seis años, recordó. Aunque en su caso, ni eso, pues su gestión termina a finales de septiembre del 2024 (no en noviembre, como sucedía hasta el sexenio pasado pues hubo un cambio en la ley para acortar el periodo de entrega), dejando su periodo en cinco años y diez meses. El hecho es que tiene que apurarse: “La transformación –dijo- requiere establecer las bases. Eso es lo que quiero dejar listo este mismo año”.

¿Cuáles son esas “bases” de la 4T a las que se refiere López Obrador?

Las enumeró: El no robar, el destinar el presupuesto a quienes más lo necesitan, acabar con la corrupción, acabar con la impunidad, establecer un auténtico Estado de Derecho, que haya bienestar, que haya crecimiento, empleo, y comenzar a serenar al país, enfrentando la inseguridad y la violencia.

De todo esto, insistió, “este año las bases…, y fortalecer ese programa en cinco años”. -¿Por qué el tiempo?-, se preguntó a sí mismo. -Porque el Tren Maya lo tenemos que terminar en tres años, la refinería en tres años, la modernización de las seis refinerías, a más tardar tres años; el desarrollo del Istmo con los dos puertos, el ferrocarril…, todas esas obras, tres años. El aeropuerto de Santa Lucía, dos años y medio-, respondió el propio tabasqueño.

Todo ello sin mencionar los múltiples programas de Bienestar, además de empujar al elefante “reumático y mañoso” de la Administración Pública.

En suma, alegó Andrés Manuel, “tengo que estar pendiente porque si me voy de vacaciones, avanzan ‘los conservas’ en su plan de impedir que se lleve a cabo la transformación; entonces, tengo que estar ahí pendiente en todo”. En cuanto a su salud para hacer frente a semejante actividad, contó que ayer le hicieron su revisión médica y que está “¡al cien!”. Hasta ahí el Jefe del Ejecutivo.

Pero quienes no están en tan buenas condiciones físicas y ya están pidiendo su descanso, son algunos miembros del equipo. Uno de ellos, según refieren en el entorno presidencial, es el secretario de Comunicaciones Javier Jiménez Espriú, quien la próxima semana cumple 82 años de edad.

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