MARTHA ANAYA / DETALLES Y SILENCIOS DEL PRIMER INFORME

ALHAJERO

La silla solitaria en la tribuna era lo primero que llamaba la atención en el Patio de Honor del Palacio Nacional. Un único lugar. Nada de acompañamiento –a los lados o sus espaldas- de gabinete, gobernadores, líderes de los otros poderes.

Era él solo: Andrés Manuel López Obrador, Presidente de México, quien hablaba de frente a todos ellos. Nadie más que él. Todo un mensaje en la imagen, además de la palabra. Porque eso fue: un mensaje político –y sin banda presidencial cruzada-, más que un Informe (y menos el constitucional).

Cosa para celebrar, la verdad, pues cuántas veces pedimos ante los larguísimos y tediosos informes presidenciales que se limitaran a un mensaje político y entregaran por escrito el detalle de la Administración al Congreso.

Una hora 37 minutos de exposición. Alrededor de 500 invitados (muchos militares y decenas de sillas vacías). 39 interrupciones para aplaudir. Tres de las ovaciones inducidas por el propio mandatario: una a nuestros paisanos (y sus remesas), otra para Manuel Bartlett (a manera de reivindicación por el tema de los gasoductos) y una más para los militares (“pueblo cuidando al pueblo”).

Reconocimiento con nombre y apellido a empresarios que tiempo atrás llegaron a ser catalogados por el propio tabasqueño como la mafia en el poder.

Malos resultados: en lo económico, aunque no hay recesión; y en la incidencia delictiva. El tema de la violencia, la inseguridad, serenar al país, fue señalado por el Presidente como “nuestro principal desafío” (Alfonso Durazo, secretario de Seguridad, fue situado en una segunda fila, detrás de Alfonso Romo y de los secretarios de Defensa y de Marina).

Así como hubo múltiples celebraciones a lo realizado en los primeros nueve meses de gobierno de López Obrador, ocurrieron también silencios extraños y reveladores:

-Ni un solo aplauso a la política exterior de nuestro país. Ni hacia Centroamérica, ni para con Estados Unidos (el embajador Christopher Landau estuvo entre los asistentes). Tampoco para la mención del apoyo a nuestros connacionales en el país vecino, y ni siquiera a la exigencia de castigo al responsable del “crimen de odio” en El Paso, Texas.

¿Reservas frente al canciller Marcelo Ebrard y/o hacia la política exterior de México en sí?

-Otro silencio profundo se produjo cuando Andrés Manuel enlistó una serie de medidas de austeridad: el fin de los lujos y privilegios del poder presidencial, la cancelación de “pensiones millonarias” para los ex presidentes, los viajes al extranjero “sin sentido”, la desaparición del Estado Mayor Presidencial, al igual que las “ridículas” oficinas de Pro México…

López Obrador atestiguó asimismo –se quedó con las ganas de un aplauso ahí- cómo su programa Sembrando Vida y su interés por recuperar el campo, no emocionaron ni tantito a los invitados.

-Y un último silencio incómodo a destacar: el referente al tema de la salud. No hubo manera de arrancar un aplauso ni con el anuncio de que se aumentará el presupuesto al sector Salud.

Así, algunas de las luces y sombras del llamado Tercer Informe de Gobierno al Pueblo de México.

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GEMAS: Obsequio de Andrés Manuel López Obrador: “Mientras los que se oponen al cambio viven aturdidos y desconcertados, la mayoría de los mexicanos apoya la transformación, y están contentos. (El pueblo) Feliz, feliz, feliz”.

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