Martha Anaya

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ALHAJERO

A Ochoa lo desprecian (III y último)

Corre una anécdota entre los priistas. Cuentan que ocurrió en una reunión que sostuvo Enrique Ochoa Reza, Presidente Nacional del PRI, con integrantes de la LX Legislatura (2006-2009), en la que les habló sobre la próxima Asamblea Nacional del PRI.
En su discurso, el de Michoacán presumió que esta XXII Asamblea del priismo sería crítica, abierta, plural, similar a la que organizó Luis Donaldo Colosio en 1990 y que en su momento fue como un “volcán político en erupción”.

Cuando Ochoa terminó de hablar, uno de los asistentes solicitó la palabra.

Era Samuel Palma, priista reconocidísimo en el partido, uno de los hombres más cercanos a Colosio y quien llevó precisamente las riendas de la organización de aquella histórica Asamblea del PRI en la que los militantes se rebelaron y cerraron el paso a los técnicos imponiendo varios candados.

El dirigente del PRI accedió y Palma expuso entonces a Ochoa, detalle a detalle, por qué la Asamblea que estaba organizando –de acuerdo a la Convocatoria y los trabajos a los que estaban convocando- nada tenía que ver con la de Colosio.

Pero lo increíble ocurrió poco después: Cuando terminó su exposición el colosista, Ochoa Reza le preguntó: ¿Cuál es su nombre?

-Samuel Palma-, contestó el intelecto.

El dirigente del PRI anotó su nombre.

Ante semejante escena, ningún otro priista participó: “Si no conocía a Samuel, imagínate a nosotros…”, comentan. La escena retrata perfectamente lo que piensan muchos priistas: No consideran a Ochoa militante del PRI (aunque muestre una credencial). No lo reconocen como tal y por ello lo desprecian.

Van más allá. Los militantes de hueso colorado sostienen que “nunca el PRI había estado tan lejos del Presidente como ahora”. Ni siquiera Ernesto Zedillo, alegan, “se atrevió a poner a un no-militante al frente del partido…, y de ideólogo a (José) Murat”.

Lo grave –porque se exacerban los ánimos y es más difícil establecer una conversación- es que precisamente él, Enrique Ochoa es quien encabezará los trabajos de la próxima Asamblea Nacional del PRI. Y éste no es el momento de quitarlo y poner a otro en su lugar: “Habrá que esperar a que pase la Asamblea –la plenaria está prevista para el 12 de agosto próximo- para removerlo”, opinan entre los propios disidentes.

Saben que los de arriba les tienen miedo. Que están conscientes de que el ánimo social está en contra de ellos y de todo lo que huela al Presidente. Por ello no dudan de que la batalla en la Asamblea –y por ver quiénes se quedan con el Partido- será encarnizada.

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GEMAS: Obsequio de Enrique Peña Nieto: “(Yo mismo he recibido mensajes) de una fuente desconocida, pero procuro en todo caso ser cuidadoso con lo que hablo telefónicamente”.

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