Martha Anaya

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ALHAJERO

El enojo es con Peña (II)

El enojo de los priistas es directamente con el Presidente Enrique Peña Nieto”, acusa la ex secretaria general del PRI, Ivonne Ortega.

Lo ha visto, sentido, palpado, en sus diversos recorridos por el país. Por ello no le da vueltas al tema, ni teme decirlo abiertamente: “Si así nos ha ido con él, que es priista, imagínate con uno que no sea militante…”

Lo mismo escuchamos de distintas corrientes disidentes dentro del partido cuando les preguntamos al respecto: “Efectivamente, el enojo es con el Presidente Peña porque gobernó su grupito y el Partido pagó el costo de sus desaciertos… Desmadraron al PRI!”, aseveran.

En 2016, ejemplifica Ivonne, “el PRI no fue el que perdió, sino las decisiones erróneas que tomaron (para elegir a los candidatos y la manera de acompañar los procesos) y aquellos a quienes les concedieron tomar la decisión”.

Ejemplos claros de esas decisiones equivocadas, apunta la yucateca, fueron Carlos Joaquín en Quintana Roo y Leticia Herrera en Durango. “Ellos debieron ser los candidatos del PRI. Habríamos ganado…”

Y ni qué decir de la cantidad de senadores propuestos por Emilio Gamboa para contender por las gubernaturas en los estados, ¡ninguno ha ganado! De hecho, la única senadora que ha logrado la victoria por el gobierno de su Estado, en esta etapa, es la sonorense Claudia Pavlovich, impulsada por su paisano Manlio Fabio Beltrones.

Los disidentes le ponen números a esta historia: En los cinco años de gobierno de Peña y su grupito, el PRI ha perdido 4 millones 700 mil votos, y retienen 14 gobierno de los 21 con que inició.

Ante este panorama –y lo que ven venir-, los priistas inconformes traen dos posiciones importantes frente a la gran disputa: ¿Quién elige al candidato presidencial de su partido y bajo qué método?

Unos van por la Consulta Abierta a la Ciudadanía, organizada por el INE –aunque sea costosa-, porque consideran que así le arrebatan la decisión de la sucesión al Presidente de la República y obtendrían a la vez “una altísima rentabilidad electoral”.

Otros consideran que lo ideal sería que el Presidente tomara conciencia de lo que pasa y dejara que los delegados del Partido escojan, de manera abierta, real y sin simulaciones, a quien quieran de candidato presidencial.

Este último grupo —aunque también está molesto con Peña- recuerda que La “consulta a la base” –provocada precisamente por el pleito de un grupo contra el Presidente por arrebatarle la Decisión- fracturó al PRI anteriormente: con Roberto Madrazo y Francisco Labastida.

Pero lo que sí tienen claro unos y otros, es que el Ungido “no puede estar identificado con Peña Nieto porque la elección de 2018 va a ser un plebiscito para su gestión”.

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Gemas: Obsequio del diputado Vidal Llerenas (Morena): “Es interesante cómo el New York Times tiene un nuevo detractor. Ya no sólo Donald Trump. Ahora es el PRI”.

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