Luis Núñez Salinas

Luis Núñez Salinas

LA APUESTA DE ECALA

Haciendo justicia por mano propia

“Hacernos justicia por nuestra propia mano”, que raya, si Usted me lo permite, en la barbarie ancestral de proporciones históricas.

Cuando un niño en la primaria te sale con “nos vemos a la salida”, es una expresión no de Bullying, ¡tan famoso hoy día!, sino de justicia por su propia mano.

Cuando en la calle, dos personas llegan a los golpes, ¡sea por la cuestión que fuera!, es un acto de justicia propia, y con las consecuencias que en ello nos derive.

Pero si ponemos atención, la justicia en nuestras manos, es un asunto que únicamente le compete al poder público.

La contención de la delincuencia es única, y es una obligación inalienable, solo de las autoridades.

¡ni más ni menos!

Y es que la relatividad en la que vivimos hoy, esa del “no pasa nada”, “soy el héroe del “feiz”, “¡para que vean mis compas que soy muy macho!” ha permitido que los ciudadanos queramos, o pretendamos, hacernos justicia con nuestras propias manos.

En las redes sociales van y vienen un sinfín de videos, en donde un grupo de comerciantes, ¡Capturaron a algún delincuente!, ¡que unos ladrones le robaron la bolsa a una mujer y lo capturaron vecinos!, y a pesar del daño moral y físico que recibe la víctima, – sin ponernos del lado del delincuente- el encargado de hacer justicia, es el sistema gubernamental.

Y es que, al paso de las bromas y los malos chistes de nuestro México lindo y querido, -que en lo particular no me gustan-, aquellas en las que nos mofamos de ser mexicanos, y de ¡cómo es el mexicano!”, olvidamos, que estamos en un país consolidado, estructurado, con instituciones, y que nuestros actos tienen consecuencias.

Esta estructura mantiene firme el Estado Mexicano, y aunque veamos que existen menguas excepciones, ¡quien opera al límite de las leyes! Puede tener consecuencias desagradables.

A todo esto, ¿Por qué la razón de este tema?

Hace unos días unas personas, en su afán de salvaguardar el orden y la justicia, sin ser la autoridad de contención de la seguridad pública, se les hizo fácil, “hacer justicia por su propia mano”.

Capturaron a un “sospechoso” alguien dijo: “se metió a una casa y la saqueó”, otro más ha de haber enunciado: ¡Yo vi cuando salió de mi casa”! y así, como Fuente Ovejuna de Lope de Vega, se les hizo sencillo amagar a la persona, asfixiarla, colocándose encima de él, (se ve en el video), y pues consecuencia de estar boca abajo y asfixiado, este padre de familia falleció.

Porque era eso, ¡un empresario vecino y trabajador!, ¡un padre de familia!, una persona que, como muchos de nosotros, tiene el derecho de salirse a la hora que le plazca, en el momento que le plazca, a su jardín o área común de su vivienda.

Solo que la perspectiva de hoy día, esa de “ser los héroes de las redes sociales”, ¡porque fueron grabados en video!, como si quisieran pasar a la posteridad.

Es el resultado de un conjunto de desatinos, que comienza con la simple idea, de que ser el héroe de la película, que está fuera de la ciencia ficción, es la moda, es lo “inn” es lo “fashion”

Y estos desatinos tienen consecuencias graves.

¿qué nos lleva a esta reflexión? ¿Qué esas personas o tenían nada que hacer más que andar viendo a quien se “noqueaban”?

La sociedad está harta de la delincuencia, ¡eso que ni qué!, pero que debamos los ciudadanos ser la mano del brazo de la justicia, está fuera de lugar.

¡No es la razón de existir de la ciudadanía!

Hagamos un supuesto.

Imaginemos que alguien se acerca a esta persona, en los tan lamentables hechos, y le pregunta ¿cómo se siente?, antes de aventársele y tirarlo, como sucedió

Luego en una charla, se comprende que es vecino, y si por seguir haciéndose el policía se quiere indagar, (¡cosa que tampoco se debe hacer!), encontramos que es un padre de familia con problemas.
¡y ya! El escenario hubiera sido otro.

Ahora lo sucedido es en una colonia “popis”, por lo tanto, se deriva de la cultura y educación de quienes participaron.

Más allá del simple comentario, es menester establecer lo que debemos hacer, en la formación de nuestra sociedad, para que eso no se vuelva a presentar.

Es indiscutible que, por el nuevo sistema de justicia penal acusatorio, en proceso de aplicación en México desde hace 8 años, en preparación y formación, quienes participaron en este video -si mi derecho positivo no me falla- ¡hasta el que grabó!, todos, participaron en un homicidio.

¡Y tendrán que hacerse responsables de las consecuencias!

¿porqué es importante?

Porque estamos en un país donde algunas personas suponen que no hay consecuencias de nada, ¡que no pasa nada si hacemos algo malo!, que si se roba nadie entra a la cárcel, que si se defrauda, ¡nadie va a la cárcel!

¡que si se da mordida nadie se entera!, ¡que si nos pasamos un alto no hay consecuencias!… y si ponemos atención, debemos comenzar a ejercitar, nuestra capacidad de la prevención, más que de la solución.

Prevenir, es formar a la sociedad en un axioma, que tiene una explicación real, y cercana.

En una idea de saber escuchar, por ejemplo, antes de tomar un juicio. ¡tan poco común hoy día!

Los niños y los adolescentes están viendo los ejemplos de nuestra sociedad, están conscientes del total de cosas que hacemos, y observan detenidamente, por lo que nos andamos peleando, por lo que nos andamos preocupando, y por las cosas de verdad importantes que hacemos.
¡para sacar su propia conclusión y seguir con la sociedad! Así ha sido por milenios.

Si a la autoridad se le ocurre, que no hay indicios para crear carpetas de investigación a todos los involucrados, en este lamentable hecho, deja un precedente de que ¡cualquiera puede hacerse con la justicia propia!

Y entonces sí, ¡cae la barbarie!, la gente se va a las calles, y nos volvemos una anarquía total.

Como ciudadanos, la mayoría se porta bien, ¡de verdad! ¡somos más los buenos!, quienes día a día, salimos a las calles llevando a nuestros hijos a la escuela, a nuestros trabajos, ayudamos a la sociedad formando buenas personas y buenos ciudadanos.

Y en ello está que las autoridades, los ciudadanos y nuestras familias, veamos castigos ejemplares a quienes, por una razón u otra, toman a la ley en sus propias manos.

¡No saber que es delito atrapar a una persona!, someterla, amarrarla, asfixiarla y terminar con su vida, y además de todo ¡grabarla!, no les exime que la ley sí lo tenga catalogado como un delito, y ¡creo que grave!

Ahora se abre el debate del estado de Nuevo León, en consecuencia, de saber si portar arma para la defensa personal y dispararla ante un ciudadano, ya está permitido.

Como dicen en el rancho:

¡Vamos de mal en pior!

Luego entonces amigo lector, no nos quejemos del México que estamos viviendo, porque en ello quede claro: ¡Tenemos el País que queremos!? Esa es mi apuesta ¡y la de Usted?…

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