Martha Anaya

Martha Anaya

ALHAJERO

Si se pasan, ya saben lo que sucede

¿Y qué es lo que sucede si los periodistas “se pasan”, como advierte el Presidente?

Bueno, la respuesta es muy simple –y eso lo tienen muy claro los reporteros que cubren las mañaneras cotidianamente-: ¡los linchan en las redes sociales!

En ocasiones es todavía peor, como ya ocurrió: youtubers –arropados por su equipo de prensa– se han plantado a las afueras del Palacio Nacional para provocar y agredir verbalmente a los reporteros.

¿Y quiénes son esos “defensores” de la honestidad del periodismo y de Andrés Manuel López Obrador?

Personajes “raros”, por decirlo de manera prudente. Representantes de medios alternativos algunos, de medios prácticamente desconocidos, otros –hay quienes no llegan ni a 100 seguidores y preguntan en casi todas las mañaneras-, ex priistas convertidos en fanáticos de la 4T no faltan, ni tampoco ex asesores de políticos que apoyaron al tabasqueño en distintos momentos.

El caso es que los reporteros de los medios clásicos, por llamarlos de algún modo, están contra la pared.

Unas veces, porque sus propios medios exigen de ellos algo más que prudencia ante la figura presidencial.

Otras, porque desde la misma Presidencia se ha abonado para que reporteros razonablemente profesionales sean desplazados (en el mejor de los casos) u hostilizados por los nuevos paladines del periodismo de las “benditas redes sociales”. Sí, eso es lo que sucede “si se pasan…”.Pero ¿qué entiende López Obrador por “pasarse”? Si interpretamos bien sus propias declaraciones de ayer, lo primero está en la forma: En no ser irrespetuosos. O como diría él: en ser “prudentes”.

¿Eso implicaría –tomando el caso de Jorge Ramos–, no interrumpirlo, o no replicarle a sus respuestas aunque éstas nos parezcan incorrectas o que trata de salirse por la tangente? ¿O se refiere meramente al tono: directo, conciso, duro, incluso si lo comparamos con el estilo suave del hablar del Altiplano mexicano?

Sea cual fuere la razón –o ambas–, no deja de ser extraño que esto le incomode al Presidente cuando uno de los periodistas a quien más reconoce públicamente, José Gutiérrez Vivó, fue precisamente uno de los primeros periodistas en subir el tono de las recriminaciones y en golpetearle incluso a la mesa a sus entrevistados.

Algo mucho más “insolente” –¿verdad, padre Solalinde?– que reclamar y corregir cifras. Ahora bien, sobre el tema de fondo, la postura de AMLO fue muy distinta. Encomiable, diríamos: “Si damos un dato equivocado –dijo–, vamos a corregirlo… Para eso están, para que nos hagan contrapeso, que nadie se sienta absoluto en ningún nivel…”.

Si es así, ¿para qué entonces enrarecer –tal como está haciendo con otros de sus dichos y acciones– el ambiente y su relación con los periodistas?

GEMAS: Obsequio del presidente de Francia, Emmanuel Macron: “Reconstruiremos Notre Dame porque es lo que los franceses esperan, lo que nuestra Historia merece, porque es nuestro destino”.

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