Martha Anaya

Martha Anaya

ALHAJERO

Quieren hablar con Romo

Las discusiones sobre el nuevo organigrama que tendrá la Administración Pública que comenzará a funcionar bajo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador se están poniendo sabrosas.

Ayer, por ejemplo, diputados y senadores comenzaron a hacer señalamientos y a manifestar sus dudas sobre algunos de los temas que no les gustan ni tantito, otros que quedan en el aire o de funciones que no resultan claras.

Nos asomamos a la sesión de comisiones de la Conferencia Parlamentaria que analizaba la iniciativa de reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal presentada por Morena, cuando ya le cargaban la mano a la figura y las atribuciones de los superdelegados.

Además de que, en opinión de la bancada panista –Laura Rojas, al habla-, sostendría que esa iniciativa resultaba preocupante, pues concentraba las facultades del Estado en sólo algunas dependencias (como Hacienda).

Y era apenas, digamos, el apunte de las reservas que habrían de ponerse a discusión.

Escuchamos a la diputada priista Dulce María Sauri preguntar: ¿cuáles iban a ser realmente las funciones del jefe de la oficina de la Presidencia de la República? ¿Qué iba a pasar con lo que antes se hacía? ¿Qué ocurriría con la crónica presidencial, quién la va a llevar, a dónde va a ir a dar? ¿Qué va a pasar con el Archivo General de la Nación?

Luego oímos a la legisladora de Morena Dolores Padierna justificar las delegaciones, en particular, y las nuevas facultades de la oficina de la Presidencia por “la necesidad de vigilancia que va a tener el Ejecutivo federal de cada una de las instrucciones y políticas públicas que se van a instrumentar”.

De ahí, explicaría, el fortalecimiento de dos oficinas centrales: la de la oficina de la Presidencia –que estará a cargo de Alfonso Romo, según ha anunciado el Presidente electo-, y la de la Consejería Jurídica, cuyo titular será Julio Scherer Ibarra. En cuanto a la concentración de funciones en la Secretaría de Hacienda, alegaría, de lo que se trata es de “evitar la corrupción, que es el lastre de los últimos 40 años, el de acortar los trazos de decisión de la burocracia”. Se trata de “un nuevo paradigma de la Administración Pública Federal”, diría Padierna.

Esos eran los inicios de la sesión, los primeros apuntes de una discusión que pinta para chuparse los dedos si entran más a fondo –y en el Pleno-, y sobre todo si se contempla lo que la senadoraBeatriz Paredes propuso:

-¿Habría posibilidades de convocar al próximo encargado de la oficina de la Presidencia?

GEMAS: Obsequio del periodista Javier Solórzano: “Para no olvidar. La transmisión oficial de la toma de posesión como presidente de López Obrador estará a cargo del Canal del Congreso. Esto se viene haciendo desde hace muchos años debido a que el Legislativo es un poder autónomo, el cual define las reglas en su casa. Lo recordamos por aquello de  querer inventar el agua tibia”.

Comentarios

Comentarios