Martha Anaya

Martha Anaya

ALHAJERO

Audomaro, Ávila, Ebrard

Data de los años 80 –llevan 38 de conocerse- la amistad del general Audomaro Martínez Zapata yAndrés Manuel López Obrador.

Tabasqueños ambos, se toparon en su tierra. AMLO como director del Instituto Indigenista del gobierno del estado. El militar, coronel entonces, como subjefe del Estado Mayor de la 30 zona militar. Pero fue hasta 2006 que trabajaron juntos: Andrés Manuel lo invitó a ser jefe de seguridad de su campaña presidencial. De ese tamaño era -y es- la confianza que le tiene al hoy general en retiro. De haber logrado el triunfo entonces, Audomaro probablemente habría sido jefe del Estado Mayor Presidencial (por aquellas fechas, en su primera campaña por la Presidencia, AMLO no habló de desaparecer el EMP). El caso es que la amistad entre ambos continuó. Cada uno en lo suyo: el de Macuspana en la política; y el de Cunduacán, desde su retiro, analizando lo que acontecía en las entrañas del ejército y en la estrategia en la lucha contra el narcotráfico.

Su diagnóstico sobre lo que sucedía al interior de las Fuerzas Armadas no era nada bueno. Por eso ahora que Andrés Manuel ganó la Presidencia, en los mandos altos del ejército –particularmente en el grupo cercano al general Salvador Cienfuegos-, había temores sobre la sucesión.

El Elegido, general Luis Crescencio Sandoval González –al que el propio general Audomaroconoció y trató en Tabasco en 2012, como secretario de Seguridad Pública del estado-, sería alguien ajeno al círculo del general-secretario. Ahora, por lo que toca al general Audomaro Martínez, se le perfila como cabeza del Centro Nacional de Inteligencia (lo que hasta ahora es el Cisen). Sería él quien, de acuerdo a la iniciativa de reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, tocaría al CNI, no sólo hacerse cargo de la inteligencia del país –con “una visión democrática”-, sino de alinear los esfuerzos de prevención y atención a situaciones de riesgo.

Y como secretario general del CNI, se menciona a José Ángel Ávila Pérez, quien ha sido uno de los hombres de confianza de Marcelo Ebrard desde hace dos décadas.

Ávila, recordemos, fue secretario de Gobierno de Marcelo durante todo su sexenio en el DF y fue también su coordinador de asesores cuando MEC encabezó la SSP capitalina con López Obrador. De confirmarse lo anterior, Ebrard habrá logrado no sólo hacer a un lado a Joel Ortega (aspirante a dirigir el CNI) –a quien acusó de entablar una “venganza política” en su contra, por la Línea 12 del metro-, sino alejar la influencia del ex secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna. Y, por supuesto, evidenciaría el poder que está tomando Ebrard, próximo canciller, en distintas áreas del gobierno entrante.

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