Martha Anaya

Martha Anaya

ALHAJERO

En el PAN, caballos de Troya vs. doctrinarios

Cuando le da vueltas a quién, o quiénes podrían llegar a conducir hoy en día los destinos del Partido Acción Nacional, Juan José Rodríguez Prats recuerda unas palabras de Manuel Gómez Morín: “No ambiciones lo que no mereces”.

Y es que, antes, quienes han levantado la mano para presidir al PAN, o pueden terminar imponiéndose por razones indistintas, el presidente de la Comisión de Doctrina del blanquiazul advierte:

“El cargo requiere un perfil… Los interesados debieran preguntarse: ¿soy el indicado? Pero no hay reflexión ética…”

Mira a uno y otro lado y, como quien habla ante una fila de fantasmas, declara: “Ustedes no merecen al PAN”.

Para Rodríguez Prats, la batalla –la lucha interna– se está dando entre dos grupos: aquellos a los que él llama los caballos de Troya y los doctrinarios.

El grupo de los caballos de Troya incluye a las cabezas de distintos grupos:

-Al ex gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle –líderes de grupo por sí mismo– “porque tiene de panista lo que yo tengo de astronauta; ni siquiera pidió una tarjeta de los principios panistas”.

-Al del estado de Michoacán, Marko Cortés, coordinador de los diputados panistas –que representa el continuismo de Ricardo Anaya aunque él lo niegue– : hombre “gris, sin autoridad moral, sin dominio del discurso ni de la doctrina albiazul”.

-El ex senador chiapaneco Roberto Gil Zuarth, cercano a Felipe Calderón Hinojosa y muy distante del proyecto anayista: “Es talentoso, pero lo mata su ambición y su deslealtad”, apunta su coterráneo.

-Y el senador colimense Jorge Luis Preciado, quien creció al amparo de Gustavo Madero, pero cuya fama deja mucho que desear: “Recordemos todo lo que afloró de él cuando fue candidato a gobernador en Colima”.

Del lado de los albiazules Doctrinarios –aquellos panistas tradicionales con cierta doctrina–, Juan José Rodríguez Prats anota para jugar la presidencia del PAN a Juan Carlos Romero Hicks, a Carlos Medina Plasencia, a Fernando Canales, a Ernesto Ruffo y a Héctor Larios.

Desde su perspectiva, el guanajuatense Romero Hicks es quien mejor perfil tiene para dirigir al Partido Acción Nacional.

Sobre todo ahora, que tienen que reencontrar sus raíces y rehacerse ideológicamente.

Qué grupo gane, dependerá en buena medida de Ricardo Anaya:

Si se encapricha en dejar a Marko Cortés, en imponer a los coordinadores de las cámaras y preservar su feudo, “va a seguir cavando su tumba”, sostiene el expriista.

Anaya tiene poder, sostiene. Puede ser el fiel de la balanza entre los dos grupos.

“Si apoya a Marko, va a pagar un alto precio, se vería como una imposición y terminaría atropellando aún más al PAN. Sería un gravísimo error”.

-¿Desde su perspectiva, qué le pasó a Ricardo Anaya?

-A Ricardo Anaya lo trastornó la escaramuza del poder. Lo engulló la ambición. Se jugó el todo por el todo, con tal de sumar gente de afuera prefirió sacrificar a los suyos, y le faltó algo muy importante: calidad humana.

Ahora, concluye Rodríguez Prats, la tarea de Ricardo Anaya es “darle viabilidad a la joven promesa que fue”; pero para ello tiene que recuperar “cierto respeto”, aunque ello implique perder influencia.

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GEMAS: Obsequio de René Bejarano: “No pretendí ni pretendo ningún cargo (en el gobierno del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador); ya tengo muchos cargos de conciencia como para tener más.”

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