Martha Anaya

Martha Anaya

ALHAJERO

Cordero está en un predicamento

Ernesto Cordero se encuentra en un verdadero predicamento.

Desde antenoche, momento en que todas las expresiones del panismo representadas en la Comisión Permanente censuraron su actuación –incluidos calderonistas y morenovallistas-, el exsecretario de Hacienda perdió la partida.

El PAN, como organización, le quitó su respaldo por considerar que “traicionó” los intereses de su partido.

El senador panista podrá mantenerse formalmente como Presidente de la Mesa Directiva del Senado, pero no tendrá interlocución con el grupo parlamentario de Acción Nacional –la segunda fuerza política en el Senado-. Su coordinador, agraviado, se niega a hablar con él.

Cordero podrá encabezar las sesiones de la Cámara Alta, como ocurrió ayer; y ser arropado incluso por algunos de sus compañeros del blanquiazul, pero no podrá evitar el repudio –y jugarretas- de otros integrantes de la bancada que lo acusan de “esquirol del PRI”.

Difícil, así, ejercer a plenitud los trabajos de la Mesa Directiva.

La gravedad de lo que ha significado para el blanquiazul la actuación de su ex aspirante presidencial puede dimensionarse en, y con, las decisiones tomadas por la Comisión Permanente del partido al respecto:

Se dio un voto de censura unánime hacia Cordero y los senadores que lo apoyaron para convertirse en Presidente del Senado (Octavio Pedroza, quien asumió como vicepresidente de la Mesa; Javier Lozano, Salvador Vega Casillas, José Luis Lavalle) consideraron que su actitud –y la de los cinco que lo apoyaron- era “inaceptable” porque “daña la imagen del partido, porque daña al Grupo parlamentario y porque no representa la propuesta de la bancada ni del PAN”.

El argumento central esgrimido fue que Cordero y compañeros “se prestaron a una maniobra del PRI para dividir al partido, asumiendo cargos que no fueron respaldados por el Grupo Parlamentario y creando las condiciones para que el PRI opere y consiga cualquier cosa que requiera”.

El voto unánime de censura a Cordero y acompañantes –y por ende su apoyo a Ricardo Anaya- mostró a la vez que, para los panistas, el tema nodal en la discusión va mucho más allá de Anaya o de un mero berrinche de su dirigente.

Porque en la Comisión Permanente del PAN, valga subrayarlo, convergen todas las corrientes y los jefes estatales de las entidades con mayor votación. Es ahí donde se construye la línea política del partido.

Así que el hecho de que ese órgano le dé la espalda a Cordero (y su grupo), no es cosa menor.

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