Maricruz Ocampo Guerrero

COLUMNA INVITADA

“Fuera de broma…

Si en junio de 2015, el día después de las elecciones me hubiesen dicho que Marcos Aguilar Vega se iría con la desaprobación de miles de personas que votaron por él me habría reido. Marcos Aguilar ganó la alcaldía de Querétaro con una diferencia de más de 60 mil votos, hizo una campaña eficiente, con un discurso no sólo elocuente pero factible. Era frecuente escuchar a muchas amigas y amigos expresar su certeza de que sería uno de los mejores presidentes municipales porqué no sólo lo consideraban un hombre inteligente, sino que lo veían como alguien honesto y transparente.

Aun me cuesta trabajo comprender lo que pasó, qué ocurrió en la vida y en la cabeza de ese brillante abogado, el mismo que nunca había perdido una elección mucho menos la aprobación de su partido, para encontrarse el día de su último informe señalado entre los peores gobernantes que ha tenido el Municipio de Querétaro.

Debo reconocer que algunas de sus propuestas me parecieron acertadas como son la eliminación de las bolsas de plástico o la iluminación de puentes peatonales; otras muchas las considero totalmente equivocadas y muchas francamente ilegales; creo que en eso concordamos muchos. Sin embargo considero que el principal error de Marcos fue dar la espalda a la ciudadania y actuar con un exceso de soberbia y menosprecio por los queretanos y queretanas del municipio, tal vez una de las principales causas de fracaso de las personas “inteligentes” en el sentido tradicional de la palabra. Marcos decidió actuar incluso contra derecho, con una transparencia simulada e imponer sus decisiones por arriba de la ley y en franco desacato de órdenes judiciales o en contra de los señalamientos de instituciones que se opusieron a sus deseos y en consecuencia deja serios dolores de cabeza a quien encabece la próxima administración sea Luis Nava o Adolfo Ríos.

Marcos no se irá de la política, su gran pasión, por lo que espero que aproveche ese intelecto que lo caracteriza para comprender que las muestras de desprecio que hoy enfrenta se las ganó a pulso y que su legado se vió empañado desde el primer momento exclusivamente por su actuar.

Durante su campaña y al inicio de su administración Marcos citaba con frecuencia la frase “MEMENTO MORI” la misma que un esclavo repetía al oido a los emperadores y generales romanos mientras eran victoreados por las calles de Roma en desfiles que conmemoraban sus hazañas. “Memento mori, recuerda que eres mortal”, escuchaban uma y otra vez, hace dos mil años, funcionarios exitosos el día que celebraban sus triunfos a fin de mantenerse con los pies en el piso y entender que su obligación era servir. Marcos olvidó esa frase, olvidó escuchar a las mujeres, a los comerciantes, a los habitantes del centro histórico, a las ambientalistas, a los policías, a los artistas y a los funcionarios de su administración que intentaron señalarle los posibles problemas que acarrearían sus decisiones. Marcos cerró sus oidos para oir sólo el canto de sirenas en las voces de aquellos que lo alababan y que al final se beneficiaron de su actuar, que no necesariamente corrupto pero si turbio.

Hoy deja en manos del Cabildo su 3er informe de Gobierno lejos de los reflectores y de los miles de personas que en sus otros dos informes le acompañaron y aplaudieron, cuando veían en él la posibilidad de obtener más beneficios cuando fuera otra vez presidente municipal o miembro del Senado. Hoy se va del Centro Cívico disminuido, a ocupar una curul plurinominal, la misma que por años rechazó, después de dilapidar el bono democrático con el que llegó y tirar por la borda la confianza de cientos de miles de queretanos y queretanas.

¡MEMENTO MORI!”

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