Luis Núñez Salinas

LA APUESTA DE ECALA

La historia de México no se escribe en letras de oro

Estimado lector es tiempo de expectativas, ya por mucho y desde este enero del 2018, a lo largo de este tiempo, hemos logrado exponerles las concurrencias y “ocurrencias” de nuestros señores presidentes -en estas entregas- que semanalmente nos hicieron el favor de tomar en cuenta, con su apreciable lectura.

Pero más allá del anecdotario que se expuso, de la simple charla y del diálogo entre los presidentes y predecesores, hemos descubierto en conjunto, que la historia de México no se escribe con letras de oro.

¡Con zócalos para las esculturas de la heroicidad y la victoria!

¡no es verdad!

Nuestros presidentes desde las primeras elecciones con Porfirio Díaz, pasando por Madero, Calles, Rodríguez, Alemán y rematando con Zedillo y Fox – y los tantos más- antes que renombres, son personas.

¡sí! comunes y de a pie.

Descubrimos como a Porfirio Díaz se le quemaban las habas por reelegirse – después de un periodo ingrato de dictadura- y era la persona de Porfirio, no el presidente, quien deseaba continuar con el poder.

¡ser presidente marea!

¿Cómo pensar que Carranza hiciera una Constitución solo y sin apoyo? ¡imposible!, se tuvieron que coordinar los trabajos legislativos.

¡una proeza!

Luego llegar un presidente en contra de la Iglesia Católica de México y prohibir su culto -claro con sus propias filias y fobias- fue más Elías el responsable, que el presidente Calles, eso nos queda claro, a millones de mexicanos.

Pero al paso de la historia, y en pro, del beneficio de la población, México se convirtió en un laboratorio de experimentos, unos pensando en lo mejor para el país, otros, lo mejor para el futuro, y seguramente más de diez, pensando en pasar a la historia como un prócer de la patria.

Y en ello, todos los mexicanos ¡de un tumbo tras otro!

¿Qué nos deja el saber de la cotidianeidad de nuestros presidentes?

Primero que son personas de carne y hueso, comen, gozan crecen y se multiplican.

Y después, estar al tanto que como Usted amable lector -y un servidor- tienen vidas comunes.

¡ríen, lloran y se molestan por las mismas cosas que todos nosotros! ¡no son súper hombres! – aunque hay quien sí se lo cree-

Ser presidente de México es un privilegio – dicen los que saben y han estado cerca- porque se toman las riendas de un caballo brioso, lleno de ímpetu, que al final de los ciclos presidenciales, hay quien entrega un corcel domado – los menos- y otros, un burriciego y percherón -los más-

El equilibrio de un presidente como Cárdenas, que consideró bajo la perspectiva del Marxismo, que el estado se hiciera de todo lo posible de las industrias transformadoras del país, tomando de la iniciativa privada lo mejor de sus exponentes, para que el país fuera autosustentable.

¡en mucho fuera del futuro del país!

A Cárdenas se le olvidó que los siguientes ciclos presidenciales, podían correr el riesgo de que “amigos” de presidentes y no especialistas en las diferentes ramas, fueran quienes tomaran las riendas de las empresas del estado.

¡llevándolas al declive!

¿Cuánto de la persona del presidente hubo cuando mandaron al ejército en contra de los estudiantes? o ¿fue una decisión institucional? dejando a un lado todos los valores que, como persona, implica un puesto de esta naturaleza.

La forma cotidiana de los presidentes que se expuso en estas entregas buscaba que conociéramos sus días normales, lo que los estresaba, lo que les molestaba y su léxico florido, aunque en décadas, la figura presidencial era imposible que se equivocara.

Dejar clara una cosa, cuando una persona se monta en su decisión y no permite que especialistas en la materia incidan en los puntos medulares, dejando al unísono la interpretación, estamos dejando que la persona se vaya desvaneciendo poco a poco, hasta que el espíritu del presidente lo domine, lo posesione.

¿habrá cura para la posesión presidencial?

México ha sido dirigido en varias ocasiones, más por el presidente que, por la persona, teniendo como consecuencia, las devaluaciones y los errores económicos… que al fin y al cabo Usted y un servidor ¡pagaremos infinitamente los platos rotos!

La historia de las personas que ocuparon los puestos de presidentes es la clara imagen de la transformación de las buenas intenciones, que una vez que llegan a la silla, como dijo Zapata:

“se sienta una persona y se levanta otra”

Ante la historia mostrada – en estas entregas semanales- la toma de decisiones adentradas a una pasión y emoción, más que a la cabeza fría, nos daba por resultado una larga cadena de consecuencias.

¿qué hemos aprendido de estos ciclos presidenciales? los resultados nos hacen creer que poco.

La democracia ganada, en el pulso firme de que la ciudadanía organice y logre llevar a cabo elecciones, nos da como lección que inmiscuirnos dentro de estos procesos, permiten estar cercanos a las decisiones de nuestros presidentes.

¡que esperamos con el tiempo la persona sea más que su figura de presidente!

Las lecciones aprendidas son varias, saber que es un ciclo que, como una monarquía, durante décadas se heredó la presidencia en México al hijo putativo, al mejor calificado y en ocasiones – las más- al cuate, al compa, al amigo.

La mayoría de los presidentes en cuestión pensaron que su sistema y su línea seguiría ¡no fue así!

Una vez sintieron los delfines el poder, se declararon listos e independientes en la toma de decisiones.

¡no hay cambios mágicos ni recetas fáciles!

Las personas que nos dirigen como presidentes – y quienes lo hicieron- tal vez coincidían en una sola cosa:

¿cómo quiero que la historia se acuerde de mi mandato presidencial?, aunque con el tiempo, se les olvidó.

Palacio de Gobierno Federal, oficina de presidencia, visita de Vicente Fox a Ernesto Zedillo Ponce de León, 30 de noviembre del 2000.

Lo alto de Vicente Fox, contrastaba con la imagen de los medios, la mayoría no había resaltado lo corpulento que era, y al verlo Zedillo, se alcanzó a impresionar un poco… ¡solo poco! – diría después-

-¿Así que es esta la oficina del presidente Dr Zedillo?

-¡así como la ves Vicente!

Caminó unos pasos el candidato ganador, veía y respiraba el aire de una etapa que podría cambiar el futuro de México.

-¿qué es lo más urgente Dr?

-¡la economía Vicente… la economía!

-¿la deuda?

Zedillo rio y le acercó un expediente – como de unas tres mil hojas- la puso en la mesa y continúo:

-México es un país rico en naturaleza, playas, historia y tradiciones. ¡nos rodean los países más importantes del mundo! algunos nos separan de ellos los océanos, pero la frontera sigue cercana.

Tienes en tus manos el futuro económico más próspero que jamás habíamos visto, la relación con los norteamericanos, a pesar de no ser la mejor de la historia, si nos dejan mucha cancha para caminar.

-¿Qué me dices de Cuba?

-¡latosos como chiquillos!, pero ellos están preocupados por formar un nuevo comunismo… ¡no te metas con ellos!

Cuando hojeó el expediente el Lic Vicente Fox, se sorprendió de todo lo que conforma México, nos solo lo que ya sabía, sino ya las entrañas de uno de los países más complicados del globo terráqueo.

-¡los hombres más ricos del mundo viven en México – le increpó Zedillo- pero también la familia más pobre.

Cuando se retiró Zedillo le dio las llaves de los escritorios de presidencia, en un acto hasta cómico, Vicente se rio.

-¿Pues qué guardas allí Dr.?

-¡El tesoro más grande de todo presidente Vicente!

-¿cuál es?

-que todos los mexicanos, apuestan sin temor a equivocarse, que el presidente sabe ¡hacia donde lleva a México…!

Le dio un abrazo y se retiró… caminando volteó y le dijo las últimas palabras como presidente:

-¡mañana desayuna bien y fuerte!… no volverás a tener un amigo en tu vida.

-¡no tengo amigos Dr.!

-¡mañana lo confirmarás!

¿Qué me cuentas a mí que se tu historia?

Luego entonces amigo lector, no nos quejemos del México que estamos viviendo, porque en ello quede claro: ¡Tenemos el País que queremos!? Esa es mi apuesta ¡y la de Usted?…

Fin de la serie…

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