Luis Núñez Salinas

LA APUESTA DE ECALA

Hoy llegan los Santos Reyes

Hoy en la noche estimado lector ¡llegan los Santos Reyes!, sí, así como lo lee, en este inicio de año que nos pinta de modo difícil – para los más pesimistas- y de modo de entusiasmo, para los que deseamos continuar con nuestras vidas en paz, porque desde que tengo memoria, cada comienzo de año, nos lo pintan mal… ¡muy mal!
Y ya ve, gracias a Dios, ¡aquí seguimos!
Los Reyes Magos, o los Santos Reyes, o la Epifanía a, Niño Dios, o como Usted desee su propia tradición llamarles, es un momento esperado por millones de chiquitines en todo el orbe.
En México, que es lo que nos ocupa, el día de Reyes está administrado en diferentes regiones, por ejemplo, allá por el norte, Nuevo León y Tampico el que llega es el Santa Clos, lo mismo para Guadalajara, y gran parte de nuestras costas.
La noche de Reyes Magos es más del bajío, y de la ciudad de México.
La mercadotecnia ha querido que por todo el país se distribuya esta tradición de los juguetes a los niños, pero el santa este famoso de barbas blancas y traje de refresco de cola, es más publicidad que bella tradición.
La noche de Reyes, como les llaman los niños, está ligado a un ejercicio de conducta y buenas maneras, es una ilusión que no se debe perder, y que radica en la estima de los chiquillos, historias interesantes que logran en su imaginación, ser creativos y literarios en la mejor de las veces.
¿es erróneo creer en fantasías cuando se es niño?
Este tema le ha dado la vuelta a infinidad de expertos, acerca de la psicología infantil, en donde unos dicen que a cierta edad es recomendable ya hablar con la verdad a los niños, y otros, invitan a extender estas tradiciones, porque logra hacer de los niños seres creativos y atentos a su lado artístico.
Hoy vivimos una sociedad convulsionada por el rapto de la atención que nos ha dado la violencia, las agresiones, los videojuegos y toda la gama de brutalidad a la que están expuestos lo niños, los más pequeñines.
Por ello la mayor recomendación es mantener alejados a los niños de entre 1 a 6 años, de escenas violentas, programas obscenos y todo aquello que nos lleve a la violencia, cualquiera que sea su especialidad.
Al contrario, la fantasía y la ilusión de una tradición refuerzan su estima acerca de las creencias sociales, y elevan su imaginación, a estándares que les permitan la ilusión y la fantasía, tan útiles en los primeros años, para forjar un entorno de dignidad y amor.
Recordemos que los primeros años, el niño aprende jugando y fantaseando, por ello creer en los Santos Reyes, implica una ilusión, una buena historia, y ejemplo de que existe una recompensa al final de año, y para nosotros los creyentes católicos, es una epifanía de los padres hacia sus hijos, sintiendo la responsabilidad de que nos les falte lo principal a ellos, nuestra presencia y amor.
Hoy los niños viven dentro de muchos temores, la violencia les ataca su inocencia, y logran para ellos que lo que observan es una realidad cercana, aunque la hayan visto en la tv.
Para la mente de un niño, escuchar acerca de la violencia, le es una realidad.
Por ello, mantener en los primeros años la fantasía y la ilusión, les da un camino de certeza de sentirse amados y cercanos a sus padres.
¿cuándo es buen momento para decirle a los niños acerca de la verdad de los Reyes o del santa?
Bueno, lo primero que debemos saber que la noche de reyes es una tradición en donde recordamos la adoración de los Reyes al niño Jesús en su pesebre de Belén, ¡No que hoy vuelven a reencarnarse estos seres y que aparecen cada noche!
Los niños tienen la ilusión de que los reyes dejan juguetes, pero se debe manejar como una tradición y una ilusión, ¡no como una verdad!
Recordemos que los niños creen profundamente en los papás, por ello cuando se les dice la verdad de esta tradición, se maneja con el cuidado de que es una ilusión y una buena estima, llenos de que los papás se esforzaban arduamente por lograr cumplir el cometido.
Así, los niños crecen en tradiciones y costumbres que enriquecen su antropología.
La edad conveniente según algunos psicólogos, serán entre los 8 años o los 10, no antes, porque su ilusión es sensible aún.
¡seguro habrá un chiquillo precoz que ya se sepa todo!, pero no es justo darlo por general, que todos los chiquitines lo sepan, denle la oportunidad de esa ilusión, si así Usted amable lector, desea que una tradición crezca en su casa.
Hoy los adultos, que no tenemos paciencia y andamos a las prisas, deseamos que nuestros hijos maduren más rápido, que piensen y razonen, cuando apenas son unos chiquitines que están asomando sus ojos a la verdad.
¡no les apresure o acelere su crecimiento! esto traerá en el futuro, consecuencias en su conducta no necesariamente las mejores.
¿Es bueno dejar algunas cartas de buena conducta a los hijos en esta noche de ilusión?
Todos los chiquitines que siguen esta tradición de la noche de reyes están conscientes que deben portarse bien ¡aunque sea solo el 5 de enero! y ayudan con sus camas, ponen la mesa, lavan sus trastes, se bañan temprano, tienden su toalla y son toda una “joyita” de buenos modales.
Algunos más pingos que otros, tendrán una lección de autoconciencia en su cama, antes de dormir – si es que lo puedan hacer- sus preguntas serán:
“y si no me porté tan bien ¿me traerán lo que pedí?…” “… el otro día le grité a Mamá… ¿y si eso hace que no me traigan nada?… ¡Dios no!”
Malos ratos les harán pasar sus travesuras, previos a la llegada de los reyes, porque en el estado de conciencia de cada chiquitín, le vendrá a su memoria toda una gama de pinguras que llevó a cabo, desde cortar la trenza de su compañerita en la escuela, darle una mordida a su amiguito de comedor, y terminar con la maceta rota de casa de la abuelita, que le costó una buena regañada.
Dejar junto al regalo alguna carta de recomendaciones, así como el compromiso de que se porte de mejor manera, ayuda a la conciencia del niño, acerca de que existe recompensas, no siempre, pero que también hay una responsabilidad de acuerdo con su edad, acerca de ser mejores personas.
¡la noche de reyes es una excelente oportunidad de hacer de nuestros hijos mejores personas! con esa cartita que ayude a su comportamiento.
Y es que amigo lector, no me dejará mentir, ¿Usted no tenía ilusión por tener sus juguetes en la noche de reyes?
¿acaso no se iba a dormir a las 7 de la noche, con toda la intención de que sus juguetes estuvieran antes de tiempo?
¿no despertaba a las 3 de la mañana y bajaba sigilosamente mandado por su hermano mayor a ver si ya habían llegado los reyes?
-¿Ya llegaron?
-¡no!
-¡Te dije que no nos iban a traer nada por romper el vidrio de la sala!
-¡No!… qué horror.
Y después de una noche sufrida, y quedarse dormido por tanto desvelo, se escuchaban los gritos de los hermanos menores cuando decían:
¡Llegaron los reyes! ¡y se armaba el alboroto!
Unos corríamos a la gran cama matrimonial de mamá para enseñarles los juguetes.
-¡me trajeron el Karzak que pedí!
-y mira Mamá, ¡el robot habla con este cartuchote!
-¡A mí me trajeron un órgano melódico y una máquina de raspados!
¡yuuu juuuu! Y todo era fiesta y alboroto.
Mamá se levantaba en su camisón calientito y nos decía:
Nunca olviden que los reyes magos hacen un gran esfuerzo por traerles a todos los niños, cuiden sus juguetes y den gracias a Dios de que hoy en esta noche, fueron consentidos.
-¿Puedo hablarles a mis primos para ver que les trajeron?
-¡sí! ándale.
Riiiiing… riiiiiing… riiiiiing..
-¡Bueno!
-¿Qué te trajeron?…

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