Luis Núñez Salinas

LA APUESTA DE ECALA

La Iglesia Católica en la actualidad

Hoy en día amable lector, hemos de hacer una reflexión acerca de la Iglesia Católica, en la cual veamos, lo “actual que está” y tal vez, como algunos piensan, lo “pasada de moda”, y esto nos traiga por consecuencia, que no trabajemos en nuestra Fe.

Para algunos antropólogos connotados, como Ernest Cassirier los símbolos son parte fundamental de la comprensión de nuestra existencia, y uno de estos símbolos, por tradición, es la religión.

A lo largo de la historia de los pueblos, los milenarios y los cercanos, la religión ha sido su centro de operaciones, su cultura se basa en la formación y construcción de deidades, que, en lo básico, explican los fenómenos naturales, pero cuando se avanza en la comprensión de las creencias, se comienza con la formación de que solo una persona cercana a como somos tiene la certeza de ser un Dios.

¡no hay una civilización que haya perdurado el tiempo que no tuviera religión!

No son simbiosis (que uno exista por la necesidad del otro) sino una forma simple de creencias, tradiciones, escritos y fundamentos, que buscan la mejora constante de las personas, en el famoso, de dónde venimos, que hacemos, a donde vamos.

Por lo tanto, si nos ponemos antropológico sociales, la mayor y mejor cultura, se basa en una creencia.

A los mexicanos nos encanta nuestras creencias ancestrales, las precolombinas, nos llenan de orgullo y de saber, que ellos, los olmecas, mayas teotihuacanos…etc. Hayan convivido en tiempo y forma, de tal manera que aún vemos vestigios de sus tradiciones y cultos.

De otra manera, considerar que la llegada de los ibéricos a estas tierras haya sido un presagio o una maldición, es incorrecto, trajeron nuevas culturas, tradiciones y creencias.

Para combinarse (fundirse) en lo que hoy somos, desde la perspectiva histórica, somos el resultado de la cultura precolombina (antes de la llegada de colón) y la fusión de esta nueva fe, de esta nueva creencia tan arraigada en la España ibérica, que heredaron a estas tierras lo católico.

¡y aquí se rompe la línea histórica!

Era de verdad imposible que las civilizaciones precolombinas se hubieran podido fusionar con el catolicismo y dejarse gobernar por las nuevas ideas; por otro lado, era igual de imposible que la fe católica, no se hubiera quedado sin el sabor y la tradición de estas tierras.

El resultado es claro, tenemos una fe católica, impregnada en ella del color y sabor de nuestros pueblos indígenas, situación que la diferencia de muchos lados del planeta, y la convierte en una fe única.

Hoy día, la fe católica camina por un estrecho margen de comprensión de un mensaje de salvación, de una realidad de todos los días, y una severa crítica, hacia si sus tradiciones y bases, y si son actuales a las exigencias de la vida social mexicana que vivimos.

Por ello, debemos ver que nos exige hoy México como país, cultura, tradiciones y sociedad, para estar conscientes del camino que la fe, deberá seguir en campo espinoso y árido, por la percepción de algunos mexicanos, que ser católico está pasado de moda.

¡los menos!, pero los hay.

¡La familia pequeña vive mejor! Es tal vez el cliché propagandístico más antiguo que podemos escuchar en México, debido al gran temor que por el mundo circundó la idea, de que no habría comida, agua ni servicios, para los millones de personas en el planeta.

El 27 de marzo de 1974, siendo presidente Luis Echeverría Álvarez, fundó la CONAPO, Consejo Nacional de Población, para tratar de tener una explicación matemática estadística, de la realidad que vivía México.

Que por cierto, antes de este consejo, todo eran supuestos, tanto los números, como el saber las condiciones generales de cómo se vivía en nuestro país.

A partir de este consejo, nacieron las primeras campañas publicitarias para hacer creer a las familias mexicanas, que si tenías menos hijos, les ibas a dar más a ellos, con la simple lógica de que si había familias de 8 hijos, a esos dos hijos que te invitaba el gobierno a tener, les tocaría lo de 4, tanto en lo material como en la atención y cuidado.

La tradición de tener hijos en México nacía de la convivencia de miles de años de vivir en estas tierras, y el gobierno de Echeverría creía que con ello seríamos un país más rico, por gastar menos en la población.

En aquellos años se creía que las políticas públicas deberían de ser centradas en la población, no en la economía, en el crecimiento del sector privado, del ingreso de inversionistas extranjeros, o del petróleo.

¡todo centrado a la masa poblacional!

Por ello, estas ideas de que necesitábamos menos mexicanos.

Por alguna razón de que se sembraba esta idea en el colectivo, la de ser menos hijos para darles mucho, se iniciaba un factor que vemos hasta hoy día: si la Iglesia Católica invitaba a tener los hijos que se quisieran tener, y el gobierno no quería que se tuvieran más de dos, las diferencias se veían venir.

Luego llegaron otros presidentes, con ideas similares, una vez que vieron que la gente si obedecía lo de tener solo dos hijos, continuaron abonando al colectivo, mandándoles mensajes.

Pero ahora, por citar ejemplos, para “reproducción sexual” y después para el aborto, y seguramente seguirá la eutanasia, o de pronto veremos que ya casarse no estará bien, sino todos rejuntados… ¡espere!… ya lo promueven.

Luego veremos que ya no habrá niños y niñas, sino quien sabe ahora que nombre le pondrán.

Veremos después, que a los hijos los querrán suplir con perros, gatos o juguetes.

Luego veremos que la moral no será necesaria o que cualquier ente ético será desechado.

Si ponemos atención, la sociedad se está desarrollando por ideas, simples ideas, conceptos emanados de personas, de un social común, que a alguien se le “ocurrió” que ahora sería así.

Ahora se está en contra de la biología y la naturaleza, haciendo creer al colectivo, que aquellos que piensan así, están erróneos, son “prehistóricos” o cavernícolas.

Es simple.

La Iglesia Católica ha perdurado por miles de años, viendo pasar todas las expresiones sociales, políticas, culturales, antropológicas, artísticas, fenomenológicas, modas…etc.

Y a pesar de las personas dentro de la propia, y por obra del Espíritu Santo, la Iglesia Católica ha perdurado, perdurará y crecerá aún más, porque se ha convertido en el refugio de aquellos que no estamos de acuerdo con el tipo de sociedad que vivimos y lo complicado de haber retirado – por el anticlericalismo liberal- la moral social de las aulas, de los hospitales, de las universidades, y de cualquier sector en donde se reúnan los niños y los jóvenes.

Las consecuencias las estamos viviendo y viendo, violencia, falta de moral en los jóvenes y adultos, y una exacerbada apologética del sexismo y sus diferentes manifestaciones, así como un culto férreo a la muerte.

¿qué falló? ¿en qué nos equivocamos?

He escuchado que estaríamos mejor si un ala comunista nos gobernara, con ejemplos reales como Venezuela, en la quiebra moral y social.

Los padres de familia somos los responsables de tejer el entramado social, no el gobierno, ni la industria privada y mucho menos la industria del entretenimiento, somos responsables de hacer de nuestros hijos, personas de bien y con moral familiar, cercanos a una milenaria tradición de ser, y de saber.

Pésele a quien le pese, la moral social de la Iglesia Católica se convierte en el último bastión de una sociedad plena, en el respeto y la aceptación de los diferentes, de a aquellos que nos sentimos amados por un ser bondadoso y lleno de comprensión.

Por eso, los templos se llenan más cada domingo, por eso el catecismo está lleno de chiquitines que buscan una mejor comprensión de la fe, las escuelas para padres se llenan los salones para ver que podemos hacer juntos por nuestros hijos, por eso, los católicos alzamos la mano y nos enfrentamos al sistema, para hacerles saber, que nuestra fe es ancestral, no temporal a los seis años.

Por ello la peregrinación al Tepeyac cada vez tiene más adeptos.

Porque la sociedad ya estamos cansados de la violencia, de hacer justicia por la propia mano, de muertos y raptados.

Porque ese no es el país que deseamos para nuestros hijos, y esta condición de herencia es responsabilidad de todos.

¡de todos!

Regresemos pues a las bases, a las familias de muchos hijos, que siempre Dios provee, olvídese de planificar la familia, porque al rato que no haya mexicanos, a ver de dónde va a sacar el gobierno gente para la fuerza laboral.

Que de por sí la crisis de falta de trabajadores, está siendo superada, por las vacantes de trabajo, que ya no hay gente para ocuparlas.

Y apenas vamos empezando…

Luego entonces amigo lector, no nos quejemos del México que estamos viviendo, porque en ello quede claro: ¡Tenemos el País que queremos!? Esa es mi apuesta ¡y la de Usted?…

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