José Luis González Garibay

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José Luis González Garibay

REFLEXIONES

Claves y enigmas de la personalidad (segunda parte)

Las enfermedades más Comunes de la Personalidad, estimados lectores en oportunidades sobre todo mis últimas colaboraciones, hemos buscado temas que puedan servir de punto de partida para llegar juntos a algunas Reflexiones, con su permiso continuamos

Para los Legos en psicología es fácil confundir un trastorno mental, por ello ahora repasamos los males más comunes que afectan nuestra forma de ser ,sin que para ello necesariamente debemos catalogarnos como Locos.

Seres poco sociales: El llamado trastorno antisocial de la personalidad se distingue por un patrón de conducta de desprecio a los derechos de los demás que puede conducir a acciones que suponen una violación afectiva, en grados leves, se manifiesta como e luso continuo del engaño, la manipulación o el fraude en las relaciones personales con el fin de obtener un beneficio propio y por la búsqueda constante de experiencias novedosas mas allá de los limites que el comportamiento en sociedad impone.

Pero en estos estados más agravados la conducta antisocial lleva al descuido total de la seguridad personal y ajena, a la falta de remordimientos ante el daño cometido y a la agresión. De hecho es el trastorno más comúnmente diagnosticado entre los delincuentes y los presos, por supuesto no todos los que lo padecen presentan el mismo pronóstico, los casos más leves suponen solo algunos problemas de adaptación social o laboral y los más graves pueden conducir a la psicopatía.

La prevalencia es de un 3% en los hombres y un 1% en mujeres, la sintomatología suele presentarse entre otras: se sienten mejor en los entornos sociales que no están regulados por leyes o normas estrictas, además tiende a olvidar las citas compromisos y obligaciones, la seguridad personal y la de sus prójimos no es una prioridad, muestra además una tendencia a no padecer remordimientos cuando comete errores y es un mentiroso, agresivo, impulsivo, fácilmente irritable y muy improvisador.

Al borde del suicidio, una de las desviaciones de la personalidad más difíciles de diagnosticar y de tratar es el llamado tipo límite o trastorno borderline, en contra de lo que popularmente se cree, no se trata de una deficiencia sino de una alteración del comportamiento caracterizada por el exceso de impulsividad, el deterioro del auto control y una tremenda inestabilidad afectiva.

Las personas que lo padecen orientan su vida a la sensación de abandono que los persigue en todas sus acciones sea real o imaginaria, los enfermos viven con la idea de que nadie les hace caso y realizan esfuerzos incontrolados por llamar la atención incluso pueden llegar a auto lesionarse o cometer constantes amenazas de suicidio.

Los síntomas pueden aparecer en edades muy tempranas incluso en la infancia y a menudo se corre el riesgo de confundirlos con los desarreglos emocionales propios de una adolescencia difícil.

La prevalencia es 2% en hombres y 2.5% en mujeres, las sensaciones “vive en constante abandono” es inestable emocional, se alternan constantemente estados de ánimo contradictorios, por ejemplo se pasa del llanto a la risa y de la euforia a la depresión con demasiada facilidad, además las relaciones sociales son muy efímeras, viven un sentimiento crónico de vacío una falta de control sobre las reacciones y generan irritabilidad, viven problemas para identificar la propia identidad.

La enfermedad de los líderes peligrosos, un buen número de personas que consideramos excéntricas, raras, originales, algunas con cierta prominencia social, incluso son candidatos a un trastorno de la personalidad conocido como desorden  esquizotípico, se distingue por un gran déficit a la hora de establecer relaciones sociales intensas.

Las personas que lo padecen suelen ser muy tímidas en el trato corto, pero desarrollan una evidente capacidad para manifestarse a grandes públicos o desenvolverse ante los medios de comunicación, por ejemplo: les ayuda a ello una gran tendencia a creerse protagonistas de un acontecimiento especial, creen poseer algún poder paranormal, piensan que pueden practicar la telepatía, le comunican con seres de otros mundos y cuestiones parecidas.

Su lenguaje es raro, crean sus propias fantasías sociales y tienden a necesitar la concurrencia de otras personas que avalen sus creencias. Por eso cuando sus dotes carismáticas son elevadas pueden convertirse en líderes.

La prevalencia es del 2% en hombres y mujeres, la sintomatología entre otras tendencia al pensamiento mágico y las creencias paranormales, experimentan percepciones atípicas de la realidad, sufren idealizaciones paranoides de los acontecimientos reales, expresan un comportamiento excéntrico, uso de ropas extrañas, modales exagerados, formas de andar inusuales, tienen dificultades para generar afectos personales, utilizan un lenguaje inusual  y un ritmo distinto a lo normal en la construcción de frases, carecen de amigos y se desenvuelven mejor ante grandes grupos en el trato corto.

Por último creerse el centro del mundo: algunas personas tienen un auto estima tan desarrollada que su personalidad puede llegar a catalogarse como patológica, son los que sufren el llamado trastorno narcisista de la personalidad.

Se manifiesta como una sucesión de fantasías de éxito o de creencias sobre dimensionadas sobre las virtudes, la belleza y la eficacia propia, paralelamente la empatía se inhibe por lo que les resulta muy difícil conocer lo que los demás de verdad sienten, eso dificulta considerablemente la relación social.

El narcisista patológico termina siendo rechazado por el grupo, lo que aumenta la concentración del enfermo en sí mismo y su ausencia de sociabilidad.

Prevalencia el 1% de la población, sintomatología: suelen creer que poseen virtudes especiales ajenas al común de los coetáneos, las fantasías siempre se encaminan al mismo objetivo: un poder ilimitado, un gran éxito, una capacidad inmensa de seducción, las relaciones sociales son confusas y suelen manifestarse siempre en términos de poder, además desarrollan una gran arrogancia, desprecio a los modales básicos, crean normas de comportamiento propias y desarrollan una incapacidad para argumentar posturas y evidente falta de empatía. Estimados lectores he buscado compartir con ustedes en estas dos últimas entregas algo que nos pueda servir para atender a tiempo a quienes padecen o son propensos a padecer algunas de estas cuestiones descritas en esta colaboración y la anterior

Nos vemos en la que sigue

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