Jorge Ramos

BLINDAJE ECONÓMICO

Economía en desaceleración

Fiel a su slogan “lo bueno no se cuenta pero cuenta mucho”, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, presumió recientemente cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social, según las cuales, durante su administración se creó el mayor número de empleos desde que se tiene registro.

Hizo bien porque los logros hay qué cacarearlos, sobre todo cuando son pocos y son rápidamente opacados por otros indicadores malos que no cuenta el gobierno pero cuentan mucho, como es el incremento de la inseguridad en varios rubros, entre ellos el robo de autos, que también alcanzó cifras récord, según la AMIS.

Pero a esos indicadores, francamente malos, en círculos financieros comienza a advertirse que el cierre de 2017 y el 2018 serán años complicados en materia económica para nuestro país, cuya economía crecerá pero a tasas menores del potencial del PIB, mucho menos.

Fue el propio secretario de Hacienda, José Antonio Meade Kuribreña, quien en una reunión de trabajo con la Comisión Permanente de Funcionarios Fiscales, advirtió que el futuro pinta complicado, porque la plataforma de producción petrolera y los precios de la mezcla mexicana no se recuperan.

Pero el problema es más complicado que eso. Tampoco habrá remanente del Banco de México, y los ingresos tributarios, y los generados por los organismos públicos, serán insuficientes para financiar por sí mismos un presupuesto que seguirá siendo deficitario y requerirá de la contratación de deuda nueva para completar un gasto público que, de entrada, sufrirá un recorte de aproximadamente 43 mil millones respecto al de 2017.

Le cuento eso porque la política fiscal, que tiene qué ver con lo presupuestario, parece entrampada en un círculo vicioso que parece no tener salida, porque si bien es cierto que se reduce la contratación de deuda nueva, el saldo histórico de la deuda amplia del sector público sigue creciendo, y como no hay dinero que alcance para pagar, entonces también se recorta el gasto, con lo que se le quita estímulo a la actividad económica y se le pega al crecimiento potencial del PIB.

La SHCP y los especialistas en economía del sector privado, anticipan desde ya que la presión a la que están y continuarán sujetas las finanzas públicas, aunada a la política monetaria restrictiva del Banco de México, el cual ha venido incrementando su tasa de referencia, le meterán freno al ya de por sí lento crecimiento económico de México.

Ayer, Carlos Capistrán, Economista en jefe de Bank of America Merril Lynch para México y Canadá, salió a medios para dar a conocer la actualización de las expectativas económicas de esa institución financiera, según las cuales la economía mexicana crecerá 1.8 en 2017 y desacelerará a 1.3 en 2018, como consecuencia de las políticas monetaria y fiscal implementadas por el Banco de México y la SHCP.

El especialista aclaró que las políticas monetaria y fiscal fueron necesarias para mantener la estabilidad económica y financiera del país, pero tendrán un costo que tendremos que pagar con desaceleración y menor crecimiento económico del país.

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