Jerónimo Gurrola Grave

ANTORCHA CAMPESINA

México es uno de los países donde suceden los fenómenos sociales más absurdos. Llama la atención por ejemplo, cómo en materia económica, en un informe de la Confederación Internacional Oxfam titulado, “Una economía para el 99%”, señala que tan sólo ocho personas acumulan la misma riqueza que la mitad más pobre del planeta: 3 mil 600 millones de personas y pone como ejemplo de desigualdad a México, donde sólo cuatro millonarios tienen tanta riqueza como el 50 por ciento más pobre de la población. 

En el mismo sentido, el Programa de las Naciones para el Desarrollo (UNDP), manifiesta que ya en 2013 México ocupó el lugar número 105 de 137 países en desigualdad, al alcanzar un coeficiente de Gini (medida de desigualdad en los ingresos que va del 0 al 1) de 0.472 puntos, con más desigualdad que países como Afganistán (0.278), Nigeria (0.346), Togo (0393) o Congo (0.444), muy lejos del primer lugar, Suiza con (0.250) puntos.

Y el informe llamado “Panorama de la Sociedad” publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en 2014, México es el país con el ingreso familiar más bajo, 4 mil 500 dólares en 2010, frente a los 20 mil 400 en promedio en los 34 países miembros, y el segundo por las desigualdades entre ricos y pobres, sólo después de Chile. Y todo, según estos organismos internacionales, mientras funcionarios públicos de todos los niveles de gobierno saquean los presupuestos públicos, cosa muy cierta.

Y sí, mucha razón tienen la Oxfam, el UNDP y la OCDE al poner de ejemplo a México como uno de los países donde la riqueza está muy mal distribuida y con los servidores públicos más manipuladores y corruptos del mundo, como Javier Duarte de Veracruz, Guillermo Padrés; de Sonora, Tomás Yarrington; de Tamaulipas, Humberto Moreira; de Coahuila y Roberto Borge; de Quintana Roo, entre muchos otros.

Algo parecido sucede en Querétaro con la mayoría de los presidentes municipales panistas como Mauricio Kuri; de Corregidora, León Enrique Bolaño; de Cadereyta y Alejandro Ochoa de Colón, ejemplos de intolerancia, corrupción y malos gobiernos. Según la Comisión de transparencia y Acceso a la Información, León Enrique realizó un contrato de arrendamiento de lámparas “led” para alumbrado público por un período de 30 meses, con la supuesta empresa Tecnología que Optimiza el Rendimiento, SA de CV de las Lomas de Chapultepec, Ciudad de México, en la modalidad de adjudicación directa por 714, 041 pesos mensuales más IVA, que suman 21 millones 421 mil pesos más IVA, en lugar de comprarlas por 5 o 6 millones de pesos.

Entre otros malos manejos, el presidente de Colón Alejandro Ochoa, hizo un contrato para la “Elaboración de estudios y proyecto ejecutivo de la construcción del sistema de alcantarillado sanitario” para beneficiar a la comunidad de El Coyote, Colón por la cantidad de 1 millón 534 mil pesos de CDI, firmado el 22 de febrero de 2016 por el secretario de obras públicas municipal, Isidro Mar Rubio, Alejandro Ochoa y el contratista Néstor Andablo Molinero, de la empresa MADIAN SA de CV, con domicilio en Landa de Matamoros, Querétaro, pero el mencionado proyecto no se hizo, ni está programado para ejecutarse en 2017.

Mauricio Kuri, con el poder y la seguridad que le da saberse protegido de Francisco Domínguez y seguro candidato al senado y luego a la gubernatura del estado, como todo empresario, cree que ser alcalde es lo mismo que patrón una empresa, que le faculta a cerrar las puertas de su presidencia municipal a quienes considera indignos de ingresar a ella, recibirlos con granaderos y perros de ataque y negar las obras que la población demanda y protege y premia a bandas de delincuentes que revenden lotes para vivienda.

En qué se diferencian estos alcaldes, de los ex gobernadores, Duarte, Moreira, Padrés, Borge o Yarringtón? Con estos ejemplares, mucha razón tiene Carlos Tello, investigador de la UNAM cuando afirma en su obra, Desigualdad en el Mundo y Calidad de Vida, que es un misterio cómo en la medición del Reporte Mundial de la Felicidad, México se ubica entre las 25 naciones donde sus habitantes se consideran los más felices del mundo.    

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