Jerónimo Gurrola Grave

ANTORCHA CAMPESINA

AMLO, rumbo a la decepción

Todos sin duda deseamos que a México le vaya bien. Queremos un México con más empleo y bien pagado, con más seguridad y más justicia, más educación y más salud. Por eso deseamos de corazón que a todos quienes recientemente fueron electos, incluidos los oportunistas y hueseros que llegaron por casualidad, aunque no lo merezcan, les vaya bien, pues existe la posibilidad, aunque sea remota, que pueda mejorar el pueblo, siempre tan sufrido y engañado.

Ciertamente, aunque todavía no toman posesión y se les debe dar tiempo para que ocupen sus puestos para luego exigirles que cumplan sus promesas de campaña, tampoco conviene que el pueblo calle ante las mismas mentiras, los acuerdos en lo oscurito y las mismas prácticas corruptas que tanto criticaron con razón a otros, y que se comprometieron eliminar. Para tener la lengua larga, hay que tener la cola corta, reza un refrán popular.

El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador destacó como una de sus principales promesas de campaña, la disminución del precio de las gasolinas, el diesel, el gas y la energía eléctrica. Sin embargo, 15 días después de la elección aclaró que los precios de las gasolinas no bajarán, por el contrario, dijo que subirán en términos reales, según la inflación. Citibanamex estima que la inflación para 2019 sea del 3.6 por ciento y un 6 por ciento por del tipo de cambio. En resumen, no habrá disminución en el precio, y si el gobierno subsidia ese porcentaje, saldrá como siempre del bolsillo de los fregados de siempre, del pueblo, porque a los grandes empresarios que lo llevaron al triunfo ya les prometió que no sólo no les aumentará los impuestos sino que los premiará con estímulos fiscales.

AMLO prometió que bajaría los salarios de los servidores públicos. Nadie ganaría más que el Presidente de la República, dijo, y se asignó 108 mil pesos, para promover su famosa “Austeridad republicana”, que consiste según él en bajar el sueldo de “los de arriba para subir el sueldo de los de abajo”. A los pocos días, la nombrada próxima Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, declaró que por ley los magistrados seguirán ganando lo mismo, 269 mil pesos mensuales más prestaciones. Y lo mismo en el caso de los Diputados y Senadores: 148 mil pesos y 164 mil pesos mensuales de “dieta” más prestaciones, respectivamente, y así como ellos, muchos otros servidores públicos, mientras “los de abajo” siguen ganando salarios de hambre.

También hizo campaña con el aeropuerto internacional de la Ciudad de México. Dijo que era una obra faraónica innecesaria, que había mucha corrupción en la asignación de contratos, prometió su cancelación porque el país no estaba en condiciones de invertir tanto dinero y propuso la construcción de 2 pistas en la base aérea de Santa Lucía. Después dijo que lo revisaría con su equipo de ingenieros, luego, que lo sometería a una consulta nacional y finalmente, luego de la intervención de algunos empresarios como Carlos Slim y un estudio detenido por el Colegio de ingenieros, terminó reconociendo la viabilidad de esta importante obra.

Y así hizo un rosario de promesas: eliminar la Reforma Educativa “porque es una reforma laboral”, pero el próximo Secretario de Educación Publica, Esteban Moctezuma, anunció que se mantendrá su evaluación docente; retirar el ejercito de las calles en un plazo máximo de tres años pero el designado Secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo ya aclaró que eso será en el año 2024, o sea, después de que termine su período de gobierno. Prometió acabar con la corrupción gubernamental, la delincuencia, la narco-violencia, el desempleo, la pobreza, los ninis y finalmente, el campo. Así, dijo, México volverá a ser feliz. ¡Que tierno!

Sólo que aún no toma posesión y ya se evidenció. Negoció con Manuel Velasco, del PVEM 5 Diputados Federales para tener mayoría absoluta en San Lázaro a cambio de su respaldo para ser Senador de la República y gobernador de Chiapas al mismo tiempo, y el pasado 5 de septiembre en un evento público, afirmó: “tras seis años de gobierno de Enrique Peña Nieto, en el país hay estabilidad y no hay crisis financiera”, pero al darse cuenta de la imposibilidad de cumplir todas sus promesas a los mexicanos, para curarse en salud, cambió su discurso al decir que “México está en bancarrota”. 

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@jgurrolagrave

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