Jerónimo Gurrola Grave

ANTORCHA CAMPESINA

Francisco Domínguez, optimista,  con pobres resultados

muy pocos días del segundo informe de gobierno, cancelado con el argumento del sismo del 19 de septiembre, Francisco Domínguez, en entrevista para un medio local, a pesar de reconocer que “el balance lo harán los queretanos”, afirmó que entregaría buenas cuentas, destacando que el Estado de Querétaro tiene la segunda menor deuda del país. También reconoció: “Es cierto, tenemos dos Querétaros, el que alcanzó el desarrollo y otro que no, en el que sobreviven con tres salarios mínimos y tenemos que encontrar la herramienta para que tengan mejores ingresos, situación que prevalece en zonas como Huimilpan y Amealco, el semidesierto y la serranía.

“Dos de cada cinco personas con empleo formal no ganan lo suficiente para adquirir la canasta básica, lo que se conoce como pobreza alimentaria. Además, 65 por ciento de la población percibe menos de tres salarios mínimos mensuales y somos décimo lugar nacional con mayor porcentaje de personas que ganan más de cinco salarios mínimos”. Así, entre convencido de la pobreza de los queretanos, (cientos de miles a duras penas sobreviven con uno o dos salarios mínimos como algunos trabajadores de gobiernos municipales), y  orgulloso porque el Estado ocupa el décimo lugar nacional con mayor porcentaje de personas que ganan más de cinco salarios mínimos, Domínguez Servién se puso el reto de abatir la pobreza extrema al término de su gobierno.

“Los datos del Coneval (que supuestamente entre 2014 y 2016 se reduce en 40 mil el número de pobres en el Estado) me alegran pero no estoy satisfecho. Hay que ir contra esa pobreza que lastima y duele, que al final del sexenio esté totalmente erradicada”, dijo. Celebro el optimismo del señor gobernador, pues ayuda a que las personas tengan éxito, pero lo cierto es que en mi caminar por los 18 municipios del Estado y por lo hecho en los pueblos y colonias antorchistas que represento, la cosa no está así, los resultados que se festejan, cuando menos hasta ahora, en el terreno de los hechos, no son reales y la población sigue esperando resultados. El estado ocupa el tercer lugar nacional en desempleo; 40 mil trabajadores, el 5 por ciento de la población no encuentra trabajo y el 20 por ciento trabaja en el sector informal, es decir, tampoco tienen trabajo ni dinero para cubrir sus gastos; los salarios son muy bajos y los gobiernos, estatal y municipales, no resuelven las necesidades más urgentes que contribuyan a mejorar su calidad de vida de la gente y la inseguridad se incrementa cada día.

Francisco Domínguez se comprometió durante su campaña, a resolver las necesidades más importantes de los queretanos, y la población organizada en Antorcha Campesina le hemos solicitado de manera personal, por oficio, con mítines y manifestaciones, la ejecución de obras por un total de 68 millones de pesos gestionados por diputados federales antorchistas para la construcción de un auditorio, escuelas, laboratorios y pavimento de caminos. Clínicas, luz eléctrica, agua potable, drenaje y regularización de colonias con recursos estatales, así como su intervención para que los presidentes municipales autistas, Mauricio Kuri González, de Corregidora; Marcos Aguilar Vega, de Querétaro; León Enrique Bolaño, de Cadereyta, Alejandro Ochoa Valencia, de Colón, Rosendo Anaya Aguilar, de Amealco y Guillermo Vega, de San Juan del Río, entre algunos, atiendan y resuelvan las necesidades de sus gobernados.

Y aunque luego que Francisco Domínguez solicitó la mediación del Presidente de la República, Enrique Peña Nieto para atender las demandas planeadas por el antoechismo, se realizaron varias reuniones con la intervención del Secretario de SEDESOL, Luis Miranda Nava y se tomaron acuerdos, nada han cumplido, todo ha quedado en eso, en más acuerdos y más promesas. Sin duda, Francisco Domínguez y alcaldes esperan que termine el año sin cumplir y en el mejor de los casos proponer nuevas mesas de trabajo para tomar nuevos acuerdos en 2018. Por esta razón el antorchismo reinició ya la lucha hasta que el gobierno de Francisco Domínguez y los presidentes municipales cumplan su palabra empeñada en campañas y en minutas firmadas con la dirección estatal antorchista. Y no es guerra sucia.

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