IGLESIA APOYARÁ VOTOS

En el Obispado: Faustino Armendáriz Jiménez, pastor de la grey católica, habló en exclusiva con el director general de Plaza de Armas, Sergio Arturo Venegas Alarcón. FOTO: PDA
En el Obispado: Faustino Armendáriz Jiménez, pastor de la grey católica, habló en exclusiva con el director general de Plaza de Armas, Sergio Arturo Venegas Alarcón. FOTO: PDA

Impulsar el voto, la participación ciudadana en una sociedad democrática, será tarea de la Iglesia en este 2018, declaró el Obispo Faustino Armendáriz en entrevista exclusiva con PLAZA DE ARMAS, El Periódico de Querétaro, pero dijo que sin alinearse a algún color partidista ni mucho menos hacer proselitismo politico.
Al abrir el año, desde su sede pastoral del Centro Histórico, convocó a que nuestra sociedad sea una comunidad unida, mucho más allá de los intereses personales, para construir la paz, tan necesaria en México y Querétaro.
Reconoció el guía de la grey católica que el mundo está colapsado por  la violencia y llamó a los responsables de las leyes y la seguridad  a atacar la impunidad, “porque no se puede tener paz sin justicia”.
Por eso, apuntó,  los ciudadanos se lo estarán recordando de manera permanente a los candidatos y Querétaro no es la excepción. Querétaro también necesita prevenir caminos para que no haya violencia.
RELIGIOSIDAD QUERETANA
En el marco de un nuevo año, Faustino Armendáriz, vestido de impecable negro, alzacuellos y con su crucifijo en el pecho, valoró mucho la amistad, religiosidad y fe de los queretanos, que  expresan dentro del marco incluso del secularismo.
Habló de cómo evoluciona la sociedad, “sigo valorando mucho el testimonio de fe de todos los rincones de Querétaro porque afortunadamente he tenido la oportunidad de recorrer toda la Diócesis. Nada más en la Sierra Gorda he ido 73 ocasiones en estos seis años y seguiremos visitando y lógicamente a los demás destinos de nuestro ministerio pastoral.
Recordó los numerosos recorridos, incluyendo a  la zona de Amealco, San Juan del Río, Tolimán y la parte de Guanajuato que corresponde a esta diócesis, con siete municipios.
Les agradecería, añadió, el gran protagonismo de los laicos, pastoreados por los sacerdotes, la mayoría de ellos  queretanos que han hecho una gran tarea y que han testimoniado también su entrega y consagración a Dios.
Les diría también, subrayó el Obispo,  que nos preocupemos todos por ser constructores de comunión. De tal manera que nuestra sociedad sea una comunidad unida, mucho más allá de nuestros intereses personales.
-Añadiría también  que seamos constructores de paz, tan necesaria en México y en Querétaro.
IMPULSARÁ EL VOTO
¿Cuál será el papel de la Iglesia en este año electoral?
-Civilmente, jurídicamente no podemos nosotros tomar partido, alinearnos en algún color partidista, ni mucho menos hacer proselitismo político. Nuestra tarea es evangelizar, pero al mismo tiempo orientar las conciencias, de tal manera que el ciudadano tenga en mente la gran responsabilidad de votar.
-Esa es la tarea de la Iglesia. Impulsar el voto, la participación ciudadana en una sociedad democrática.
EVITAR VIOLENCIA
Sobre los graves problemas de nuestro tiempo, dijo:
-El mundo está colapsado por  la violencia y la inseguridad por tanto acto terrorista que al final de cuentas no es otra cosa que los intereses macroeconómicos en el caso de las naciones.  Y en el caso de nuestro México yo insisto en que se tiene que atacar la impunidad.  Este es el reto para quienes tienen  en sus manos los destinos de nuestro pueblo en el plano legislativo y de la seguridad. En el plano también de hacer justicia.
Y es que, alertó, no se puede tener paz sin justicia. No se puede tener paz sin un colchón de seguridad y honestidad, especialmente en quienes han sido nombrados también democráticamente por el pueblo. Me parece que México tiene esa gran demanda.
Así, en este 2018, concluyó el Obispo en la primera entrevista del año, los ciudadanos se lo están recordando de manera permanente a los candidatos y Querétaro no es la excepción. Querétaro también necesita prevenir caminos para que no haya violencia.

POR: SERGIO ARTURO VENEGAS ALARCÓN

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