HASTA HOY NO HAY DAÑO A LOS ARCOS

Otros datos. Funcionarios del Instituto Nacional de Antropología e Historia ofrecieron ayer una conferencia de prensa en el Museo Regional de Querétaro para exponer su verdad sobre las obras de Barrio Santiago que, aseguran, no han causado perjuicio al Acueducto. FOTO: PDA

SERGIO A. VENEGAS ALARCÓN

Expertos del INAH niegan afectación por las obras del proyecto privado “Barrio Santiago”

“Hasta el día de hoy” el INAH no ve ningún riesgo para el Acueducto, derivado de las obras de Barrio Santiago, en la antigua hacienda de Carretas. Así lo expresó el arquitecto Manuel Villarruel Vázquez, director de licencias de la Coordinación nacional de Monumentos Históricos, en conferencia de prensa  “con motivo de las voces de alarma que en diferentes medios de comunicación y en redes sociales han circulado respecto a la seguridad de los Arcos”.

Acompañado de la delegada Rosa Estela Reyes y de la presidenta del Colegio de Ingenieros, Viridiana Nava Rodríguez y otros expertos de la dependencia federal, el enviado del director general Diego Prieto, luego de las notas de advertencia publicadas en el periódico PLAZA DE ARMAS, aseguró que no hay ningún daño o fisura, pero advirtió que si se presentara tomarían las medidas necesarias para restaurar cualquier afectación.

Ante decenas de reporteros locales y corresponsales, congregados en la Sala Magna del Museo Regional de Querétaro, los funcionarios del Instituto Nacional de Antropología e Historia insistieron en descartar daños en el principal ícono queretano –“no hay ninguna preocupación”- pero, si los hubiera, revelaron, hay seguros contratados por las empresas responsable del megaproyecto turístico, hotelero y comercial.

Por su parte la lideresa de los Ingenieros, Viridiana Nava Rodríguez, admitió que hay preocupación por el posible afectamiento, reconociendo que una fuga de agua en mayo de 2017  provocó la caída de material en la Avenida de Los Arcos, por lo que se sustituyeron la línea de abastecimiento y la del drenaje.

Fuera de eso y a reserva de tener más información, porque apenas hace cuatro semanas fueron invitados a revisar la obra, luego de “la especulación circulada en septiembre”,  declaró que no ven un caso extraordinario de desplazamiento en el Acueducto, pues el Colegio ha llevado especialistas estructurales y en mecánica de suelo, geólogos y hasta peritos en desastres naturales.

Al respecto la directora del Centro INAH, Rosa Estela Reyes, comentó que su institución desea que haya distintas miradas sobre los trabajos, subrayando en que “no hubo un socavón” sino solamente el problema hidráulico frente a la ex hacienda, dando una amplia explicación sobre las licencias otorgadas a los desarrolladores.

En cuanto a las características de Barrio Santiago, en cuanto a densidad y altura de hasta dos metros por debajo de la arcada, Manuel Villarruel Vázquez explicó que se ajusta a la normatividad establecida por las autoridades locales porque son de su competencia.

Al preguntársele si se justifica la construcción de un hotel, restaurante, cine, tiendas y departamentos en monumento nacional,  reconocido como patrimonio de la humanidad por la Unesco, respondió que es una obra particular y se respeta el régimen de propiedad.

Recordó que el proyecto ha sido vigilado desde el principio, hace cinco años, no para evitar daños no solamente en los Arcos, garantizando el 100 por ciento de su estabilidad, sino en el casco de la ex hacienda de Carretas y preservar el último vestigio del Camino de Tierra Adentro, que se encuentra dentro de su perímetro.

Observó incluso Villarruel que se han registrado vibraciones en el Acueducto por procesos del tránsito local en horas pico y no por el movimiento de la maquinaria en Barrio Santiago.

Al referirse a las profundas excavaciones realizadas, aseguró el INAH no haber encontrado que no provocaron repercusiones en la estabilidad de los Arcos  ni en la ex hacienda y que, incluso,  sólo se construyeron cuatro de los seis niveles de estacionamiento subterráneo proyectado porque se encontraron con roca.

Los expositores reconocieron la importancia del monumento de casi tres siglos y detallaron el monitoreo con equipos de alta tecnología en sus 74 arcos, con 1.2 kilómetros de extensión, que abastecieron de agua a la capital queretana durante más de 200 años y que son su principal signo de identificación urbana.

 

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