Habla Narro con priistas y jóvenes emprendedores

Presidenciable: José Narro Robles en la fábrica El Hércules. FOTO: ESPECIAL

COLUMNA PLAZA DE ARMAS

José Narro, un aspirante inobjetable

Rumbo al 2018: Sabino

  • Fortunas inexplicables contradicen discurso
  • Que no entrará delincuencia, afirma Pancho
  • Está firme el acuerdo antichapulines del PRI
  • Ausentes Pancho y Marcos en foro de la UAQ

POR: SERGIO ARTURO VENEGAS RAMÍREZ

Presidenciable.

Pluralidad: Con jóvenes emprendedores de diferentes ideologías se reunió José Narro en la histórica Fábrica El Hércules. FOTO: ESPECIAL

no dejarse robar la esperanza convocó José Narro Robles al priismo queretano en la clausura del curso de capacitación organizado por la Federación de Organizaciones Populares. Muy en profesor -lo ha sido por 35 años- el secretario de Salud y ex rector de la UNAM dictó cátedra ante políticos de diferentes generaciones reunidos en el auditorio “Luis Donaldo Colosio” del PRI.

Jugando con el tema de la edad -”siempre me han visto mayor de lo que soy”- analizó la evolución y avances del país desde que él nació, en 1948 “para que no adivinen”. De entonces para acá:  Había 46% de analfabetas; ahora 5. Había 30 mil estudiantes de educación superior; ahora 3.9 millones. Y la creación de instituciones, desde el IMSS en 43 hasta la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Que no se nos olvide, son obra del PRI.

Ante los priista y más tarde ante un grupo plural de jóvenes emprendedores, el presidenciable destacó no solamente los logros de la administración de Enrique Peña Nieto, sino los retos para el 2018 y después, reconociendo las reformas estructurales y la necesidad, ahora de la gran reforma social para bajar los beneficios a todos los mexicanos.

Narro, miembro del PRI desde 1973, viene de una comunidad plural, la de la UNAM, a la que dirigió por ocho años. Con ese bagaje recomendó convencer sí a la militancia, pero también a los demás, porque ningún partido gana solo. Hay que procurar a los demás, porque finalmente la política debe servir a toda la gente.

Pôr eso el secretario de Salud arrancó almorzando barbacoa en Santiago, como se lo recomendó su amigo José Calzada, y continuó con la reunión de los tricolores y un encuentro con jóvenes emprendedores de diferentes partidos. En Palmillas y acá fue lo mismo, la aceptación ante su persona, inobjetable, y las muchas fotografías para el face.

Después de todo, como dijo, lo más importante es la congruencia y que el discurso vaya acompañado de los hechos. Porque todo se cae cuando no se pueden explicar las fortunas.

Así de fácil.

Así de difícil.

-OÍDO EN EL 1810-

Amigos.

Mencionó José Narro a sus amigos queretanos: Mariano Palacios Alcocer, Enrique Burgos García, José Calzada Rovirosa y Diego Fernández de Cevallos. Tres ex gobernadores priistas y el gurú del PAN. Por cierto, dos calzadistas (Jota Jota y Tona) organizaron los encuentros del ex rector de la UNAM en Querétaro.

Lo que eso signifique.

-¡PREEEPAREN!-

Sin permiso.

Decretó Pancho Domínguez que la delincuencia organizada no entrará en Querétaro, luego del triunfo de la Fiscalía al detener a seis secuestradores. Sin olvidar el esclarecimiento del triple homicidio de Lomas y de los crímenes en Cadiles. Peeero, hay docenas de casos más, como el del incinerado de antier y el ejecutado de ayer afuera de una Farmacia Guadalajara.

Ya están aquí.

-¡AAAPUNTEN!-

Reversazo.

Cuando parecía que el INE echaba abajo el estatuto antichapulines del PRI, el Consejo General votó en contra de ese proyecto y lo dejó vigente, aunque los afectados todavía pueden ir al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Por lo pronto los priistas no podrán brincar de una pluri a otra.

Somos nada.

-¡FUEGO!-

Mutis.

Habrá que ver los alcances del Nuevo Manifiesto del Cerro de las Campanas, anunciado en el Foro Nacional de Seguridad efectuado en el principal auditorio de la Universidad Autónoma de Querétaro con la coordinación de los diputados Hugo Cabrera y Mauricio Ortiz y en donde estuvieron ausentes las autoridades estatales y municipales, empezando por el gobernador viajero y el alcalde vendedor, que sí fueron invitados pero teñían compromisos contraídos con posterioridad.

Somos Nada.

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