Araceli Ardón
Llegó al mundo en el Sanatorio Margarita, en pleno corazón de la ciudad de Santiago de Querétaro. Después de horas de labor, nuestra madre vivió su alumbramiento a la hora del amanecer. Nuestro padre esperaba en el pasillo, sintiendo emociones que se desbordaron al escuchar el llanto del bebé, que rompió el silencio del aire. En ese mismo instante, cientos de tordos que habían pasado la noche en los laureles de la India del jardín Guerrero iniciaron el vuelo. El color negro de sus plumas llenó el cielo por un par de minutos, mientras el batir de sus alas daba comienzo a la luz del día, como si los pájaros hubieran recibido una señal para volar. Era el viernes 22 de marzo de 1968, aniversario de matrimonio de Celia y Toño, quienes se casaron en 1956. Doce años después de su boda, Dios les regaló un niño muy blanco de ojos verdes, cuya cabeza se fue llenando de rizos rubios. Parecía un pollito.
Gabriel, decían sus documentos oficiales, pero él asumió Pollo como su nombre para andar por la vida. Le quedaba como anillo al dedo. Una joya dorada como alianza.
Fue un niño simpático y divertido, más inquieto que lo debido. No fue un estudiante aplicado ni dedicaba lo mejor de su tarde a las tareas escolares, sino al juego, a los deportes y a los amigos. A lo largo de toda su vida, su habilidad más lograda fue la capacidad de convocatoria. Puso su don de gentes al servicio de las empresas que lo contrataron, construyó puentes, logró conciliar puntos de vista opuestos, consiguió que los proyectos avanzaran y se volvieran realidad.
En la niñez, fue inscrito en varias escuelas privadas, como el Queretano, el Salesiano, el Fray Luis de León, el Centro Educativo… su inquietud lo llevó a probar varios sistemas educativos.
En la adolescencia, participó en obras de teatro clásico español con los Cómicos de la Legua. Tocaba la guitarra en cada fiesta y reunión, cantaba las composiciones de Serrat y autores de la trova cubana. En el Instituto Tecnológico Regional de Querétaro, estudió ingeniería industrial.
Los deportes fueron muy importantes para él: karate, natación, atletismo, golf y ciclismo. Escaló montañas y recorrió largos trayectos en bicicleta de montaña. Practicó golf en campos de México y otros países. Sus compañeros de estas pasiones fueron amigos entrañables.

Luego de un noviazgo con lindos augurios, el 1 de agosto de 1998 unió su vida con Liliana Gil Mendoza, una preciosa chica tapatía. Este matrimonio tuvo dos hijos: Juan Pedro y Paulina, personas de bien, jóvenes inteligentes y talentosos.
En marzo de 2001, Pollo fue contratado por Cotemar, empresa establecida en 1979 con sede en Ciudad del Carmen, Campeche, que provee servicios integrales offshore de exploración y explotación en el Golfo de México.
Bajo la dirección de Alejandro Villarreal, Pollo se dedicó con empeño en cada proyecto de esta compañía mexicana que sabe unir a sus trabajadores hasta formar una comunidad unida y leal. El 23 de agosto de 2005, se encontraba en Mobile, Alabama, supervisando la restauración de una plataforma petrolera cuando el huracán Katrina se formó en aguas del Caribe y devastó la región costera de Luisiana y Texas. Este fenómeno, causante de casi 1400 muertes, también dañó los bienes de la empresa que lo envió durante meses a formar parte de un equipo humano que enfrentó la adversidad con inteligencia.
Los amigos de Pollo, cuya relación comenzó a través de Cotemar, se volvieron su segunda familia. Con ellos conoció muchos lugares del mundo, realizando proyectos que crearon empleos, conformando un tejido social firme.
La más importante lección de vida que Pollo nos dejó fue su sabia actitud ante la adversidad. Recibió un diagnóstico de cáncer en enero de 2024. En manos del doctor Luis Campos, eminente oncólogo de Houston, Texas, aceptó y colaboró en forma decidida para probar diversos tratamientos: quimio, radio e inmunoterapia. Fue sujeto de investigación para un medicamento en vías de recibir su aprobación. Durante dos años y medio con enorme sufrimiento físico, él convirtió sus vivencias en grabaciones de video trasmitidas por Instagram: polloideasparacompartir. Su objetivo fue claro: trasmitir ideas positivas que le llegaron a la mente en momentos difíciles. Esta serie de reels tiene miles de seguidores. Ha tocado las vidas de muchas personas, y seguirá haciéndolo.
Pollo emitió su último suspiro en Houston, Texas, el sábado 30 de mayo de 2026.







