Francisco Javier Meré Alcocer, PH. D.

Francisco Javier Meré Alcocer

TEMPORAL

Cien Años de la 4ª Aparición de la Virgen María en Fátima

El próximo 19 de agosto de 2017 se cumplen los primeros cien años de la cuarta aparición de la Santísima Virgen María en Fátima a los pastorcillos: Lucia dos Santos y a sus primos Jacinta y Francisco Marto, quienes vieron a la Virgen María seis veces entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917, el hecho histórico más importante del siglo XX.

Con motivo del centenario de la Primera Aparición de la Virgen María en Fátima, el Papa Francisco peregrinó los días 12 y 13 de mayo de 2017 al Santuario de Fátima para celebrar el primer centenario de la primera aparición de la Virgen María, celebrando el 13 de mayo en la plaza frente al Santuario, fecha del aniversario de la primera aparición de la Virgen María, la Misa de Canonización de los hermanos Jacinta y Francisco, dos de los tres niños que vieron a la Virgen María a quienes el Vaticano les acreditó como segundo milagro para ser canonizados la curación “inexplicable” en 2013 de un niño brasileño de seis años que sobrevivió sin secuelas a una caída de siete metros, pese a sufrir un grave traumatismo craneal, hecho sucedido según Radio Vaticano el 23 de marzo de 2017. Jacinta y Francisco fueron beatificados por San Juan Pablo II en el año 2000, después de que El Vaticano reconoció en 1999, el milagro atribuido a ellos de la curación de María Emilia Santos, paralizada durante 22 años, que pudo levantarse de su silla de ruedas en 1989.

Al mediodía del domingo 13 de Mayo de 1917, los niños Francisco y Jacinta Marto, de 9 y 7 años, y su prima Lucía dos Santos, de 10 años, pastoreaban sus ovejas como de costumbre en un lugar conocido como Cova da Iria, cerca de su pueblo natal Fátima en Portugal, y vieron sorprendidos un repentino relámpago. Mirando al cielo no vieron señal de tormenta; el cielo nunca había estado tan bello, ni el valle tan pacífico. Otra vez vino el rayo y temiendo que una tormenta repentina los sorprendiera, corrieron en dirección de la pequeña cueva. Al volverse se sorprendieron al ver una Bella Dama vestida de blanco sosteniendo un rosario parada sobre uno de los pequeños robles cercanos. “No Teman”, Dijo la Bella Dama. Sin miedo Lucía le preguntó: “¿De dónde viene Usted?», «Vengo del cielo.» «¡Del cielo!» dijo Lucía y le preguntó: «¿Iré al cielo?», «Sí». Y pensando en sus compañeros le dijo: «¿Y Jacinta, irá también?», «Sí», «¿Y Francisco, irá también al cielo?» Francisco al oír su nombre volteó y vio a las niñas mirando hacia el arbolito, y no viendo nada, gritó; «¡Tírale una piedra a ver si se va!» Lucía le preguntó a la Dama: «¿Porqué Francisco no la ve?», respondiéndole la Bella Dama las palabras que todos debemos tomar muy en serio: «Dile a Francisco que rece el Rosario y me verá.» Inmediatamente Francisco comenzó a rezar. Antes de terminar, sus ojos se abrieron y pudo ver la visión que lo cambió en uno de los más grandes apóstoles de la oración de estos tiempos. El pequeño Francisco nunca olvidó las palabras de Nuestra Señora y se convirtió en una inspiración para los demás. Después de la aparición los niños corrieron a su pueblo y comentaron  lo sucedido, ante la incredulidad de sus vecinos y los padres de Lucía, creyéndoles solo los padres de Jacinta y Francisco.

El 13 de junio de 1917 la Virgen María se les apareció a los tres niños por segunda vez y les pidió que añadieran entre cada diez Aves Marías la invocación: «O Jesús mío, perdone nuestros pecados, líbrenos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.» Les pidió que hicieran sacrificios diariamente y abriendo sus manos que habían estado siempre juntas en oración, les reveló Su Inmaculado Corazón rodeado de espinas, herido y sangrando. La Virgen les anunció a Jacinta y Francisco que se reunirían pronto con ella.

El 13 de julio de 1917 la Virgen se les apareció por tercera vez a los niños en la Cueva de Iria-Fátima y les confió el llamado «secreto de Fátima», presagiando guerras y calamidades en el mundo según comentó Lucia. Posterior a la aparición los niños fueron secuestrados por mandato del alcalde de Vila Nova de Ourém y fueron sometidos a castigos físicos con el objetivo de que revelaran el contenido del mensaje.

El 13 de agosto de 1917 los niños no se presentaron al lugar de las apariciones de la Virgen por estar detenidos por el administrador de Ourem, Arturo de Oliveira Santos, quien los apresó arbitrariamente en su intento de obligarlos para que negaran las apariciones de la Virgen, con el pretexto de llevarlos a ver al párroco que según les dijo quería verlos en Cova de Iría, a donde les ofreció llevarlos en un automóvil para que acudieran seguros al encuentro de la Virgen a través de la multitud. En la casa parroquial, Oliveira dejó la treta y llevó a los pastorcitos a la Vila Nova de Ourem donde trató que le revelaran el secreto que les había confiado la Madre de Dios, ante su negativa, intentó a la fuerza que le revelaran el mensaje y los asustó amenazándolos de muerte y al no tener resultado los encerró en el calabozo junto con los criminales para que revelaran el secreto. A pesar de su corta edad, los pastorcitos no cedieron y colgaron en la pared de la celda una medalla que traía Jacinta y rezaron el Rosario junto a los presos, hasta que finalmente el alcalde tuvo que liberarlos el 15 de agosto.

El 13 de agosto en Cova da Iría hubo signos de la aparición de la Virgen; los presentes oyeron un trueno seguido de un relámpago y vieron algunos fenómenos cromáticos así como una pequeña nube blanca que se posó algunos minutos sobre la encina donde se aparecía la Virgen.

El 19 de agosto, alrededor de las 4:00 p.m. en el lugar llamado Valinhos, a 400 metros de Aljustrel, Lucía se encontraba con Francisco y presintió algo sobrenatural llamando a Jacinta que llegó a tiempo para ver a la Virgen aparecerse sobre una encina un poco más grande que la de Cova da Iría, diciéndoles entre otras cosas: «Deseo que sigan yendo a Cova de Iría los días 13, que sigan rezando el rosario todos los días”, les prometió que haría en el último mes un milagro para que todos les creyesen. «Recen, recen mucho y hagan sacrificios por los pecadores. Tienen que recordar que muchas almas se condenan porque no hay quién rece y haga sacrificios por ellas». El Papa Pío XII decía que ésta frase era la que más le impresionaba del mensaje de Fátima y exclamaba: «Misterio tremendo: que la salvación de muchas almas dependa de las oraciones y sacrificios que se hagan por los pecadores.”

La Virgen se les apareció dos veces más entre el 13 de septiembre y el 13 de octubre de 1917. En sus retornos al lugar de las apariciones, los niños fueron seguidos por miles de personas que se concentraban en el lugar tratando ver a la Virgen María, quien entre las recomendaciones que les decía, según los testimonios de los niños, les hizo hincapié en la importancia del rezo del Santo Rosario para la conversión de los pecadores y del mundo entero. La Virgen María también les pidió la construcción de una capilla en el lugar.

El 13 de octubre de 1917 la Virgen María se les presentó como Nuestra Señora del Carmen, sosteniendo el Santo Escapulario, que es el signo de consagración al Inmaculado Corazón de María y realizó el gran milagro del sol ante una multitud de 70,000 personas, entre los que se encontraban algunos periodistas y personalidades públicas de la época. Las personas observaron horrorizados como el sol se puso de color rojo sangre y empezó a bailar en el cielo; luego empezó a bajar y acercarse a ellos. Cuando el sol finalmente regresó a su sitio, los asistentes supieron que el cielo había bajado a la tierra, escribiendo el periodista ateo Avelino de Almeida, del diario O Século: «yo lo he visto… yo lo he visto». Numerosas publicaciones periodísticas de la fecha dan fe del hecho.

El mensaje de las apariciones de Fátima puede resumirse principalmente en un llamado al arrepentimiento y a la oración. Francisco declaró ver a la Virgen María en las seis ocasiones en que se presentó, señaló que nunca recibió ningún mensaje, sino que las palabras le fueron transmitidas por Lucía. Estas declaraciones se mantuvieron invariables en todos sus testimonios.

El «secreto de Fátima» habría sido confiado a Lucía, la mayor del grupo. Las dos primeras partes del «secreto» fueron publicadas en varias ocasiones, en particular en el texto escrito por Sor Lucía en la tercera memoria del 31 de agosto de 1941 y en la cuarta memoria del 8 de diciembre de 1941. La tercera parte del «secreto» fue escrita por orden de Su Excelencia el Obispo de Leiria y de la Santísima Madre el 3 de enero de 1944. De él existe un único manuscrito. El sobre lacrado fue guardado primero por el obispo de Leiria. El 4 de abril de 1957, el sobre fue entregado al Archivo Secreto del Santo Oficio. Los papas Juan XXIII y Pablo VI tuvieron conocimiento de él.

El «secreto de Fátima» fue dado a conocer por la Santa Sede durante el pontificado de san Juan Pablo II, luego del atentado sufrido contra su vida, cuando se desarrolló una larga serie de acciones que finalizaron con la revelación de la tercera parte del «secreto de Fátima» por el propio Papa el 26 de junio de 2000 en Fátima. La Iglesia católica interpretó el «secreto» como una visión profética de la reconversión de Rusia al cristianismo. El año de las apariciones de Fátima tuvo lugar la Revolución de Octubre o Revolución bolchevique en Rusia, lo que originó la creación de la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas, URSS, en 1922, que originó un sistema político de partido único, el Partido Comunista Ruso, cuyo poder terminó en 1990 con la desintegración de la URSS, dando cumplimiento con la profecía. La Santa Sede refiere que la primera y segunda parte del «secreto de Fátima»  contempla la aterradora visión del infierno, la devoción al Corazón Inmaculado de María, la segunda guerra mundial y la previsión de los daños ingentes que Rusia, en su defección de la fe cristiana y en la adhesión al totalitarismo comunista, provocaría a la humanidad. La Santa Sede interpretó dentro del tercer mensaje del «secreto de Fátima» la profecía sobre el intento de asesinato de Juan Pablo II, ocurrido el 13 de mayo de 1981, fecha del 64° aniversario de la primera aparición de la Virgen en Fátima.

En diciembre de 1918, Francisco y Lucia enfermaron de la mortífera epidemia de gripe conocida como «gripe española» que asoló Europa y América. Francisco no se recuperó y murió el 4 de abril de 1919. Jacinta mejoró su salud y al poco tiempo sufrió una pleuritis purulenta, siendo internada en el hospital de Vila Nova de Ourém en el verano de 1919, como no se recuperaba fue trasladada a Lisboa donde murió el 20 de febrero de 1920. Lucía se convirtió en monja carmelita y murió en 2005. Su causa de beatificación está abierta.

El 28 de abril de 1919, inició la construcción de la Capilla de las Apariciones, permitiéndose celebrar por primera vez la Santa Misa el 13 de octubre de 1921. El 13 de octubre de 1930, el obispo de Leiria declaró dignas de fe las apariciones y autorizó el culto de Nuestra Señora de Fátima, proclamando la Iglesia el carácter sobrenatural de las apariciones. El 13 de mayo de 1931, siguiendo el mensaje de Fátima, el Episcopado portugués celebró la primera consagración de Portugal al Inmaculado Corazón de María. El 13 de octubre de 1942, el Papa Pío XII, hablando en portugués por la radio, consagró el mundo al Inmaculado Corazón de María, haciendo mención velada de Rusia, según pedido por Nuestra Señora. El 13 de mayo de 1946, la estatua de Nuestra Señora de Fátima ubicada en la capilla fue coronada por el cardenal Marsella, legado pontificio. La corona fue ofrecida por las mujeres portuguesas en agradecimiento por haber librado a Portugal de la Segunda Guerra Mundial. El 13 de mayo de 1967, el Beato Papa Pablo VI viajó a Fátima en el cincuentenario de la primera aparición para pedir la paz del mundo y la unidad de la Iglesia.

Los días 12 y 13 de mayo de 1982, el Papa san Juan Pablo II viajó a Fátima como peregrino para agradecerle a la Virgen María el haber sobrevivido al atentado sufrido un año antes en la plaza de San Pedro y consagra la Iglesia, los hombres y los pueblos al Inmaculado Corazón de María, haciendo veladamente mención de Rusia.

El 25 de marzo de 1984, el Papa san Juan Pablo II consagra una vez más, el mundo al Inmaculado Corazón de María, en unión con todos los obispos del mundo que previamente habían sido notificados para que se uniesen con Su Santidad en esta consagración en la plaza de San Pedro, delante de la Imagen de la Virgen. Más tarde Lucía aseguró que ésta consagración satisfacía la petición hecha por la Virgen. Los días 12 y 13 de mayo de 1991, el Papa san Juan Pablo II peregrinó a Fátima por segunda vez en el décimo aniversario de su atentado.

El 13 de mayo de 2000, san Juan Pablo II, visita Fátima por tercera vez y ante una multitud de decenas de miles peregrinos, beatificó a Francisco y a Jacinta y reveló la tercera parte del secreto de Fátima. El Papa insistió en la importancia de los mensajes y en la santidad de los niños a quienes presenta como ejemplo de oración, amor y penitencia. El Papa Benedicto XVI peregrinó también Fátima.

Los queretanos somos privilegiados al contar con una Ermita dedicada a la Santísima Virgen María en su advocación de Fátima en el municipio de Colón, Querétaro, gracias al altruismo de un grupo de personas comprometidas del municipio de Colón y de otros municipios del estado de Querétaro encabezadas por las familias Gutiérrez, Salgado, Arteaga, Briones, De La Torre, Montes, Guevara, Arreguín y varias más. La Ermita fue bendecida el 13 de mayo de 2008, fecha de la Primera Peregrinación de la Parroquia de San Francisco de Asís de Colón a la Ermita de Fátima, habiendo sido coronada la imagen de la Santísima Virgen María el pasado 13 de mayo por el Pbro. Mario González Melchor, Párroco de la Parroquia de San Francisco de Asís, fecha de la Décima Peregrinación anual de la Parroquia de San Francisco de Asís a la Ermita de Fátima, con la corona traída exprofeso de Portugal por el hermano peregrino Don Fabián Arreguín De La Torre. Comentarios al correo electrónico [email protected]

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