Fernando Corzantes

ENCUENTRO CIUDADANO

Del Reino Unido a Querétaro

La educación siempre ha sido considerada un espacio crucial para el control y dirección social, se ha opinado a este respecto que sólo se puede tener una sociedad ordenada si se educa a la mayoría de la gente de modo que haga, lo que socialmente es necesario que haga. Así la escuela ejerce presión sobre los educandos para que acepten los valores y normas de la sociedad como propios.   Con el tiempo a la educación se le ha puesto al servicio de la política, ya que a los estudiantes se les enseña que la aceptación pasiva de las ideas es mejor que la crítica positiva; que las ideas propias y las de sus compañeros son inoportunas.  La enseñanza dogmática y autoritaria ha sido usada siempre que ha habido interés en controlar las ideas y actitudes de los individuos.  Por ello los políticos buscan adueñarse de la escuela, esto ocurre en todas partes y con todas las ideologías políticas. Y en la actual coyuntura aparece otro interesado, las empresas.  Y si la empresa es una universidad o la universidad es una empresa, se unifica su visión de futuro.

De ahí que en nuestro estado se hable de la triple hélice: educación, gobierno y empresas.

Cómodamente, a las universidades neoliberales solo les preocupa el formar “emprendedores”. Por ello han manifestado la importancia de la colaboración entre la industria y la educación, destacando las tesis del Observatorio de Innovación Educativa, instancia impulsada por empresas privadas.  De acuerdo a uno de sus gurús, el director del Centro de Educación y Fuerza Laboral de la Universidad de Georgetown, Andrew Carnevale, las habilidades demandadas por la industria están evolucionando más rápido que la educación. ¿Qué pueden hacer las escuelas para seguir el paso? Simple, asociarse con las empresas, con el apoyo del gobierno.  Y Querétaro es el ejemplo con su proyecto 4.0.  La disyuntiva es que el modelo está orientado a servir a la cuarta revolución industrial, sólo a servir en las áreas tecnológicas. la industria automovilística, aeronáutica, autopartes, etc.  Se deja de lado a las industrias creativas y/o artísticas, se hace a un lado a las humanidades de manera ilusoria y vehemente.  Hace unos días presentaron éste proyecto, ante un conjunto de representantes de universidades del Reino Unido, a quienes se quería deslumbrar con el fuego fatuo del Querétaro 4.0.   Bien señala Veka Duncan, que apostar por las industrias creativas como motor de desarrollo no es nuevo.  En 1997, el entonces Primer Ministro del Reino Unido, Tony Blair, puso a la cultura al centro de su proyecto de gobierno.  El modelo británico que creó es ahora producto de exportación en sí mismo, pues no sólo fortaleció a la propia industria, sino que impulsó la imagen de su país a nivel internacional, impactando también en otros sectores, como el turismo. Tal vez haya mucho que aprender de los británicos, pero México tiene una fortaleza cultural y artística que nos distingue. En principio, se trata de un modelo basado en una economía mixta, que une el subsidio y presupuesto público con el apoyo del sector privado y las ganancias artísticas. En México no hemos explotado el acercamiento al sector privado, y aquí se requiere de un gobierno proactivo.  Según el Inegi, sólo el 5.4% del gasto en actividades culturales provino de las sociedades no financieras, y como ellos dicen, es un área de oportunidad.   Si el Gobierno estatal quiere fortalecer el poder de la cultura y hacer de esta industria una que impulse el desarrollo de nuestras comunidades, es fundamental contar con el apoyo de las empresas. Consideremos uno de los ejemplos que el propio Tony Blair refirió en un discurso del 6 de marzo de 2007: la creación del museo Tate Modern en una antigua planta de energía en Southwark, una zona desfavorecida de Londres. Inaugurado en el 2000, en su primer año generó 3 mil empleos y una derrama de 100 millones de libras. El museo es patrocinado por la British Petroleum, y al ser subsidiado, el acceso es gratuito. A 12 años de la implementación de su modelo cultural, las industrias creativas aportan el 7% de la economía del Reino Unido y crecían al 5% anual, es decir, más rápido que la economía de Gran Bretaña en total.  Sobra decir que esto, en consecuencia, fortaleció la diplomacia cultural y el poder dócil inglés, lo cual se ve reflejado, aún hoy, en el número de visitantes a la isla británica.

Aquí el gobierno de Querétaro ve y trata con desdén a la Universidad Autónoma de Querétaro, sin reconocer que es ante la SEP la única instancia que maneja la formación integral a través del arte.   Esto es Planeación estratégica, con una visión de futuro integral.

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