Fernando Corzantes

ENCUENTRO CIUDADANO

CAPÍTULO FINAL, EL DESPEÑADERO

El asunto no es la suerte de Enrique Peña Nieto y el final de la telenovela montada con Angélica Rivera, sino su alta responsabilidad ante el rotundo fracaso de su administración, lo que conlleva a una severa crisis social y económica.  La presidencia de Peña Nieto fue una farsa, que inició con un matrimonio de conveniencia que evidenció su forma de hacer política y negocios.  Peña con el apoyo de Televisa, utilizó a la actriz para ascender en su carrera hacia la Presidencia, ganándose a un amplio sector popular.  Utilizo en comodato a las instituciones religiosas, pues recordemos que el Vaticano se hizo de la vista gorda al anular el matrimonio religioso de Rivera.  Pero los enlaces más paradigmáticos se dieron con la clase política y empresarial.  Durante su gestión, Peña Nieto se rodeó de personajes que llevaron a cabo un proyecto de saqueo nacional a todo lo largo del sexenio, ya sea de manera instrumental, como empresarios o en apoyo a las iniciativas de latrocinio. Algunos se mantuvieron en sus posiciones originales durante toda la administración, mientras que otros rotaron o fungieron en diferentes sectores, con el idéntico objetivo de enriquecerse.   Otra funesta unión fue el Pacto por México, una forma de legitimar un gobierno que entró en una crisis de credibilidad tras las elecciones y la mano negra que le apoyo.   El PAN, el PRD y la chiquillada, generaron una nueva dinámica de expoliación, las reformas estructurales. Éstas no fueron reformas, sino un acomodo en la forma de generar control y enriquecimiento por parte del grupo en el poder.  Tras su aprobación en el Congreso las reformas como la Energética, Educativa, el Sistema Nacional Anticorrupción, el crecimiento, seguridad y transparencia, se vinieron abajo.  El Pacto buscaba cinco acuerdos: sociedad de derechos, crecimiento económico, empleo y competitividad, seguridad y justicia, transparencia, rendición de cuentas, gobernabilidad democrática y paradójicamente, combate a la corrupción.  Todos estos acuerdos terminaron en un rotundo fracaso.   Y el enlace con el PRI tampoco llegó lejos, ya que entre los 19 gobernadores que le inyectarían juventud, once están bajo sospecha. Y el ex Jefe del Ejecutivo concluyó con una aprobación de solo el 21 por ciento, luego de no aclarar la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa, el escándalo de la Casa Blanca, y el asesinato de cuando menos 125 mil mexicanos, equivalentes a una zona de guerra. El gobierno más violento en la historia moderna.

Es imposible hacer un breve recuento de la fatídica presidencia de Peña Nieto, un presidente moralmente incapacitado.  Cuando recordemos la presidencia de Peña Nieto, o cuando los niños vean en los libros de historia las masacres, las fosas, la corrupción y la impunidad, muchos se van a preguntar ¿cómo pudo llegar alguien así a la presidencia?  ¿Cómo lo permitieron los mexicanos? ¿Por qué los partidos de oposición, nunca promovieron un juicio político para sacarlo?   La esperanza en el nuevo gobierno es que la certidumbre ética le lleve a iniciar un juicio contra Enrique Peña Nieto por la responsabilidad en cada uno de los actos de violencia y corrupción.  El daño que hizo no debe quedar impune.   Si no pasa nada, será frustrante saber que sólo se irá lejos. 

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